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50 Sociedad SÁBADO 27 8 2005 ABC Religión El Papa propondrá al sucesor de Lefebvre acabar con el último cisma de la Iglesia Benedicto XVI recibirá este lunes a Bernard Fellay en su residencia de Castelgandolfo b El superior general de la congregación pedirá al Pontífice la posibilidad de celebrar misas en latín y la revocación del decreto de excomunión para acabar con el cisma JESÚS BASTANTE MADRID. Benedicto XVI recibirá este lunes, en su residencia veraniega de Castelgandolfo, al obispo cismático Bernard Fellay, líder de la Confraternidad Sacerdotal de San Pío X, más conocidos como lefebvrianos. El grupo cismático, fundado por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en 1968, cuenta con alrededor de 350.000 adeptos, cuatro obispos, 400 sacerdotes, 200 religiosas y 170 seminaristas repartidos por una treintena de países. El encuentro entre el Papa y monseñor Fellay, que en principio iba a celebrarse de manera discreta y cuyos acuerdos se mantendrían en el más absoluto de los secretos hasta una declaración oficial, fue hecho público a través de una carta que el británico Richard Williamson, uno de los cuatro obispos ordenados por Lefebvre en 1988, envió a su comunidad criticando la reunión y oponiéndose a todo compromiso con la Santa Sede. El pasado miércoles, la Confraternidad Sacerdotal de San Pío X confirmó que Benedicto XVI recibiría a su superior general, aunque aseguró que no se hará ninguna declaración antes de la audiencia Cismas del siglo XX Marcel Lefebvre fundó en 1968 la Confraternidad Sacerdotal de San Pío X para mostrar su disconformidad con las reformas apuntadas en el Concilio Vaticano II. El de los lefebvrianos es, hasta la fecha, el último cisma en la historia de la Iglesia, y el tercero en el siglo XX. Con anterioridad, la Iglesia checa se separó de Roma en 1920, un cisma cerrado con cierta celeridad por las autoridades vaticanas. Del mismo modo, en 1950, tras la victoria de la revolución comunista en China, se produjo un segundo movimiento cismático al configurarse la Iglesia Católica Patriótica, cuyos obispos son nombrados por Pekín y no reconocidos por el Vaticano. El fin del cisma con los lefebvrianos es visto con esperanza en los sectores más tradicionales, que postulan la vuelta de las misas según el rito tridentino, suspendidas por el Vaticano II El arzobispo cismático Marcel Lefebvre, en una imagen de archivo ABC Los sucesores de Lefebvre saludaron con optimismo la elección de Ratzinger como nuevo Pontífice ludado por los lefebvrianos, así como la participación de un grupo de jóvenes afin a la Confraternidad en la Jornada Mundial de la Juventud de Colonia y los continuos llamamientos al diálogo llevados a cabo por ambas partes desde el Gran Jubileo de 2000. Desde hace años, Roma y los líderes lefebvrianos vienen manteniendo diversos encuentros para encontrar una posible solución jurídica que dotase de cierta independencia a la Confraternidad dentro de la disciplina vaticana. Una de las posibilidades que se barajaron en su día fue la de conceder a los seguidores del obispo cismático una prelatura personal. Dificultades del proceso Por contra, diversos expertos advierten de los pasos atrás dados por los sucesores de Lefebvre en los últimos años, en especial en 2001, cuando la reconciliación con Roma parecía un hecho. Finalmente, únicamente los seguidores brasileños de Lefebvre retornaron a la disciplina católica, mientras que Fellay atacó los métodos vaticanos. El propio Ratzinger, miembro de la comisión Ecclesia Dei reconoció un fuerte endurecimiento en este movimiento, lo cual hace problemático el proceso de reconciliación Vuelta a Roma En medios vaticanos, el encuentro entre el Pontífice y el líder del último grupo cismático en la historia de la Iglesia se contempla como el final de un largo proceso iniciado en 1988, después de que monseñor Lefebvre ordenara, contra el criterio de la Santa Sede, a cuatro obispos: el suizo Fellay, el francés Bernard Tissier, el británico Richard Williamson y el argentino Alfonso de Galarreta. Esta decisión supuso la inmediata excomunión tanto del prelado francés (fallecido en 1991) como de los ordenados. En la reunión, Benedicto XVI propondrá a Fellay el final del cisma y la vuelta a la disciplina de Roma. La operación es vista con una mezcla de optimismo y excepticismo entre miembros cercanos a la comisión Ecclesia Dei creada por Juan Pablo II hace 15 años para tratar de tender puentes de unidad entre Roma y la congregación cismática. Entre los aspectos positivos, se destaca el nombramiento de Benedicto XVI como Pontífice, que fue sa- El propio Bernard Fellay, en una entrevista concedida a la agencia de prensa de la Confraternidad con motivo de los tres meses de pontificado de Benedicto XVI, anunció que, en caso de reunirse con el Papa, le pediría dos cosas, indispensables para regresar a la comunión con Roma. En primer lugar, la posibilidad para todo sacerdote, en todo lugar del mundo, de celebrar la misa según el misal tridentino (en latín) sin necesidad de solicitar permiso al obispo local, como se requiere hasta la fecha. En segundo término, habría que retractar el decreto de excomunión relativo a las consagraciones de los cuatro obispos cismáticos, y el mantenimiento de su rango una vez ingresados de nuevo en la Iglesia católica. Contra las reformas del Concilio Vaticano II La Confraternidad Sacerdotal de San Pío X fue fundada por el arzobispo francés Marcel Lefebvre en 1968 como protesta contra las reformas planteadas por el Concilio Vaticano II. El prelado cismático, quien participó como miembro de la comisión central preparatoria del Concilio, mostró su opinión contraria a dichas reformas, en especial en lo referente a la liturgia y a la legitimidad del diálogo interreligioso. Los lefebvrianos defienden la validez de las misas en latín según el rito tridentino. Suspendido a divinis por Pablo VI tras ordenar a una docena de sacerdotes, Lefebvre fue excomulgado en 1988 al designar a cuatro obispos en contra del criterio de Roma. Tras su muerte, en 1991, fue sustituido por Bernard Fellay, quien este lunes se reunirá con Benedicto XVI. Lefebvre ordenó en 1988 a cuatro obispos de su orden ABC