Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 27 8 2005 21 Diecisiete muertos, entre ellos 14 niños, en el incendio de un edificio de inmigrantes en París Bush llama por teléfono a los líderes chiíes de Irak para pedirles que sean más flexibles en la negociación El 19 de noviembre de 1977, el presidente de Egipto se convertía en el primer líder árabe en pisar el Estado de Israel y pronunciar un discurso ante la Knesset, en el que le habló de paz a un estupefacto pueblo hebreo Sadat, un viaje de ida y muerte TEXTO: J. CIERCO. CORRESPONSAL AP Además del Plan de Desconexión y de la oportunidad que supone para que el conflicto palestino- israelí observe una vuelta de tuerca imprescindible, la decisión de Mubarak de viajar a Israel tiene mucho que ver asimismo con la cordial relación personal que mantiene en los últimos tiempos con otro, como él, de los dinosaurios políticos de la región, su otrora irreconciliable enemigo, Ariel Sharón. Recientemente el rais egipcio aprovechó las páginas del rotativo Yedioth Ajronoth para asegurar que Sharón es el único político israelí con la valentía suficiente y la capacidad de maniobra para alcanzar la paz con todo el mundo árabe, que no sólo con los palestinos. GAZA. Hosni Mubarak no tiene más que recurrir a la hemeroteca para organizar un viaje que, de no suspenderse por acontecimientos que superen a las partes, será, sin duda, histórico. Las crónicas de la época (noviembre de 1977) no pudieron ser más prolijas en detalles, unos más importantes que otros, todos significativos, simbólicos, eternos. No era para menos. Se trataba de la primera visita jamás realizada por un líder árabe y musulmán a Israel, al Museo del Holocausto, al memorial del soldado desconocido, a la Knesset. La primera vez en la que una voz islámica, enemiga hasta hacía dos telediarios, hablaba de paz y de convivencia ante un auditorio judío, muchos de cuyos perfiles conocía por haber combatido contra ellos en el campo de batalla. El protagonista, Anwar el Sadat, aterrizó caída ya la noche del sábado para no entorpecer el final del shabat Lo hizo en un Boeing 707 blanco, de las líneas aéreas egipcias. Le esperaban a pie de pista el presidente de Israel, Efraim Katzir, y el primer ministro y anfitrión, Menajem Beguin. Tras sonar ambos himnos nacionales y pasar revista a una guardia de honor, Sadat, a bordo de una limusina negra blindada, enfiló hacia Jerusalén, Al Quds, la Santa, donde se alojó dos noches en el hotel King David, el mismo que en 1947 había atacado con bombas, como líder de la guerrilla judía del Irgún, el propio Beguin para expulsar a los británicos de la Palestina histórica. Mirada a los ojos de Israel Anwar el Sadat se levantó muy pronto a la mañana siguiente. Oró en la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado del Islam; visitó también en la Ciudad Vieja el altar copto del Santo Sepulcro, como gesto hacia la minoría copta de su país; rindió homenaje a los seis millones de judíos asesinados por los nazis en el Museo del Holocausto (Yad Vashem) y depositó una corona de flores ante el memorial del soldado desconocido. Pese a citas tan simbólicas, no fueron ésos los momentos más emotivos del viaje que llegó con su discurso, de 57 minutos de duración, ante la Knesset, en su tribuna, desde la que miró a los ojos del pueblo israelí, representado por sus señorías, para hablarles de paz, de reconciliación, de convivencia, de su derecho a vivir en seguridad, de su obligación de regresar a las fronteras de 1967. Hizo mucho más por la paz el viaje Muchos asuntos que abordar Ése sería otro de los objetivos del viaje, que podría coincidir con los homenajes preparados en Israel para conmemorar el décimo aniversario del asesinato de Isaac Rabin a manos de un extremista judío: no sólo relanzar la desviada Hoja de Ruta y avanzar en el diálogo sobre Cijsordania, Jerusalén, los refugiados, los prisioneros, el Estado y las fronteras, sino encarrilar asimismo procesos de paz olvidados, como los que Tel Aviv tiene pendientes con Beirut y Damasco. De la visita de Mubarak a Gaza, una vez no quede un solo soldado hebreo en ese territorio palestino, ya hablaron hace tres días en El Cairo, según confirmaron a este corresponsal fuentes de la ANP, el presidente egipcio y el líder de la Autoridad Nacional Palestina, Mahmud Abbas. Anwar el Sadat durante su histórica visita a Israel en 1977 REUTERS El viaje del líder egipcio contribuyó más a la paz que todas las conversaciones de antes y después de la histórica gira a Israel de Sadat que todas las negociaciones anteriores y posteriores. El presidente egipcio llegó al corazón de millones de judíos. Un año después, en Camp David, ante Jimmy Carter, se firmaba el Acuerdo de Paz entre Egipto e Israel, que se retiraría definitivamente de la Península del Sinaí en 1983. Sadat y Beguin recibirían después el premio Nobel de la Paz. Poco más pudo hacer el jefe de Estado egipcio. El 6 de octubre de 1981, un soldado de su Ejército, miembro del Yihad Islámico, le asesinaría por esa paz con Israel, que le había costado antes la reprobación de casi todo el mundo árabe. Anwar el Sadat terminaba ahí, así, su viaje a Israel de ida y muerte.