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6 Opinión SÁBADO 27 8 2005 ABC AD LIBITUM LA TRIBUNA LUIS CARBONEL PINTANEL PRESIDENTE DE CONCAPA LA ESPAÑA DESCOYUNTADA U N Gobierno que, a través de su DGT, se lamenta de no poder conducir por nosotros es, sin duda, un Gobierno cariñosón con los ciudadanos que representa. Quizás por eso, dentro de su programa para escalonar la operación retorno, celebró ayer, último viernes de agosto, el primer Consejo de Ministros de septiembre. En realidad, los problemas que de verdad afectan al equipo de José Luis Rodríguez Zapatero no son de Consejo de Ministros en La Moncloa, sino de comité ejecutivo del PSOE en la calle Ferraz de Madrid, en donde un potente laboratorio de intrigas consigue la apariencia de que Zapatero gobierna y de que aquí no pasa nada. Pero pasa. M. MARTÍN La España invertebraFERRAND da de nuestros maestros es ya la España descoyuntada de nuestros hijos. Las bondades de la Transición, que no son pocas, tienden a compensarse con los excesos autonómicos, que son muchos. Vuelven los caciques territoriales y, tras la fractura traumática, la incapacidad funcional que sirve, por ejemplo, para que, desde una gripe a una operación de reasignación de sexo- -así le llaman- sean distintas, hasta en su tratamiento, en Huesca y en Torrelavega, en Jaén y en Palencia. El Consejo de ayer es, en lo práctico, un clarinazo que nos previene sobre el final de las vacaciones y que, más en lo preciso, les recuerda a las distintas Autonomías que para déficit, el del Estado. Que ellas deben ser ordenadas en el gasto, escrupulosas en su control y positivas en sus cuentas. Y si así no fuere, tendrán que sacarles directamente del bolsillo a sus vecinos la cuota parte que les corresponda. Ignoro si eso, el plan que predican Jordi Sevilla, titular de Administraciones Públicas, y Miguel Ángel Fernández Ordoñez, secretario de Estado de Hacienda, equilibrará las cuentas del Estado, pero tendrá sus efectos en la temperatura nacionalista de las regiones. El fervor gratuito suele tener más adeptos que la devoción de pago. El Gobierno, que no es fuerte ni por su soporte parlamentario ni por el perfil de sus integrantes, tiene bajo la mesa una bomba de tiempo, el Estatut. Su debate en el Parlament se le ha enquistado al PSC, tiene engallados a los líderes de ERC, atentos a los de CiU y, como siempre, mirando hacia otra parte a los del PP; pero de ahí depende una cascada que, si derriban a Pascual Maragall- ¿elecciones anticipadas en Cataluña? -arrastrará también a un Zapatero que, no muy dispuesto a lo que clásicamente se llama gobernar, ya tiene concluso el repertorio de sus habilidades con el talante. Y todo eso, a sólo un mes de la presentación en el Congreso de los Presupuestos Generales del Estado para 2006. Al Gobierno le llega el momento de hacer efectivos los pagarés que comprometió para instalarse en La Moncloa y ni el ambiente está para fiestas, ni las adhesiones son perpetuas, ni los monos saltan si no reciben su ración de plátanos. DESTROZAR LA EDUCACIÓN Tras cuestionar la actitud dialogante de la que presume el Ministerio de Educación, el autor repasa los vicios de la Ley Orgánica de Educación, contra la que, asegura, haremos todo lo posible para que se produzca su derogación L A LOE supone un fraude para los derechos constitucionales que tenemos reconocidos los progenitores en el artículo 27 de nuestra Constitución, ya que en lugar de respetar que nuestros hijos sean educados conforme a nuestras convicciones morales, religiosas o filosóficas impone la educación y los principios del Gobierno de turno. Esto es claramente visible en el tratamiento que la LOE otorga a de la asignatura de Religión, en contra de lo solicitado por más de 3.200.000 familias, que pretendían que tuviera el mismo rango que el resto de las demás materias, es decir, que fuera evaluable y computable, en lugar de degradarla convirtiéndola en un mero pasatiempo. El Ministerio de Educación- abierto siempre al diálogo -ha ignorado la petición social liderada por Concapa. La ministra San Segundo y el presidente Rodríguez son responsables de continuar con el destrozo educativo comenzado con la LOGE. Ambos son protagonistas de reformar para empeorar o, mejor dicho, de reformar sólo para adoctrinar y pretenden ser la brújula que marque el camino a nuestros hijos a través de una nueva asignatura, educación para la ciudadanía donde se enseñará qué y cómo hay que pensar para ser buen ciudadano. Por supuesto, esta asignatura será obligatoria, evaluable y computable, aunque se rechazó mayoritariamente por el Consejo Escolar del Estado su creación y quitará tiempo a la lectura, las Matemáticas o la Lengua. ¿Es esto estar abiertos al diálogo o más bien tener dos varas de medir, una para las ideas propias y otra para las ajenas? Cuando las familias elegimos un centro escolar- -delegando en la escuela parte de nuestra responsabilidad de educadores- pretendemos dos objetivos: que se instruya cabalmente a nuestros hijos y que se continúe coherentemente la formación moral que reciben en nuestros hogares. Pues bien, a través de la LOE, el Estado se inmiscuye y pretende formar- -más bien deformar- -en sus principios a nuestros hijos como si fueran suyos y reniega de toda exigencia escolar al renunciar a pruebas objetivas, externas y fiables como la reválida- -presente en casi toda Europa- -por las que siente verdadero pánico, posiblemente porque harían pública la incapacidad y el fracaso del sistema educativo. Dificultar a las familias el ejercicio de nuestro derecho constitucional a la libre elección del centro que consideramos más idóneo y conforme con nuestros principios, en aras de la planificación educativa en lugar de atender la demanda social de los ciudadanos, es sólo propio de gobernantes totalitarios que- -aunque hablen de respeto a la pluralidad y diversidad, de equidad, integración y diversificación curricular y presuman de talante- -sólo esconden tras su jerga la ramplonería de los sectarios que únicamente toleran a quienes piensan igual y no dudan en mentir a la sociedad, que consideran poblada de seres acríticos y obedientes cuyo número pretenden multiplicar hasta lograr la total uniformidad. El Estado no es propietario de la educación y tiene la obligación de facilitar la existencia de los centros que demandan las familias sin discriminación alguna, sean o no -Yo creía que la Justicia española utilizaba, como todas, la venda en los ojos para ser imparcial, y resulta que es para no ver las sentencias de algunos jueces.