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106 Los Veranos VIERNES 26 8 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Santiago García de Leániz confía el papel protagonista de su primer largo a un rostro tan desconocido como joven. Jan Cornet comparte fotogramas con un elenco de experimentados actores en La noche del hermano La noche del hermano Oh, brother! España, 107 m. Director: S. García de Leániz Int. Jan Cornet, Pablo Rivero, Icíar Bollaín JAVIER CORTIJO El rostro del hermano TEXTO: ISABEL REPISO MADRID. Si bien no resulta habitual confiar el peso de una película a un actor desconocido, La noche del hermano escapa a cualquier costumbre en este sentido y nos ofrece la posibilidad de descubrir el rostro novísimo de Jan Cornet. El responsable de tal valentía es el realizador madrileño Santiago García de Leániz, para quien el cine es mirada y Jan mira lejos El productor de los últimos trabajos de Icíar Bollaín se ha lanzado a la dirección con una historia de Josep Bonet en el que es su primer largometraje. La experiencia, según comentó, fue agotadora pero gratificante, por la excesiva carga de responsabilidad que exige Responsabilidad que notó a sus espaldas el coprotagonista de la cinta, Pablo Rivero. El televisivo hijo de los Alcántara en la serie Cuéntame declaró que el rodaje había sido fácil y complicado a la vez y que la parte más trabajosa radicó en no mostrarse inseguro frente a una cámara que lo debía retratar como el personaje que marca las pautas Cornet y Rivero dan vida a dos hermanos que viven las consecuencias del brutal asesinato de sus padres. Aunque La noche del hermano tiene planos llenos de luz y costa, plasma una historia siniestra Lluís Tosar y Jan Cornet, en una escena de la película que arranca con un parricidio. El filme explora el vínculo morboso- -por cuanto tiene de juego y manipulación- -entre Álex, el mayor, que cumple condena en la cárcel y Jaime, el pequeño, que se está tratando psicológicamente. A pesar de que el grueso de la cinta reposa en las interpretaciones de un trío inusitadamente joven, con María Vázquez como único rostro femenino, Leániz ha contado con un elenco de experimentados actores para los papeles secundarios, con Joan Dalmau, Icíar Bollaín y Luis Tosar. Icíar Bollaín, quien se pone delante de una cámara por primera vez después de su premiada Te doy mis ojos da vida a la doctora que trata de ayudar al protagonista. La actriz se confesó enamorada del personaje de Julia desde el primer momento, por lo que le pidió a Leániz que la incorporase al reparto. Respecto a Luis Tosar, Santiago García de Leániz declaró: Contar con él fue un lujo a lo que el actor respondió que su participación en la película se debía a que el guión le conquistó y a que, además, era una oportunidad para hacer algo diverso y para cantar un bolero bromeó. ientras pedía más madera para El maquinista de la General Buster Keaton desveló el secreto de su cara de palo: cuando de crío actuaba en teatrillos, su padre solía aplicarle sopapos para escarnio del respetable. Si me reía, el siguiente era más fuerte Aplicando esta filosofía a losgolpes (bajos) de la vida se entiende el porqué del rictus del personaje de Jaime, con los labios y el corazón congelados por el fantasma (de carne y hueso y enjaulado, los peores) de su hermano, todo un diablo de provincias. García de Leániz no se lo ha puesto fácil en su debut, con una historia seca pero con abono tan fértil que se ramifica en cien afluentes, casi todos hechos añicos. Por ello ha tenido a bien retroceder un par de pasos, cuadrar perspectiva y echarse a un lado para que sean todos ellos quienes hablen y no necesariamente dándole a la lengua. Lástima que a veces el subrayado se exceda de tinta- ese repetitivo cartel de tabaco- y el folio se apergamine y culebree. Opera prima de fibra y no epidermis, y de raíces y no de puntas (mucho menos puntillas) La noche del hermano se mece y apoya en las facciones de sus protagonistas (buenos números para los rookies Cornet y Rivero, aunque éste intente ponerse la máscara de Kevin Spacey) y en recordar la potencia de un argumento pelao La pirotecnia, para las verbenas. M ¿Cuándo llegamos? Gigoló europeo Uno para todas Qué rápido y qué pronto EE. UU. 90 m. Director: Brian Levant Intérpretes: Ice Cube, Nia Long J. C. Nulo sentido del ridículo EE. UU. 83 min. Director: Mike Bigelow Intérpretes: Rob Schneider, Eddie Griffin J. M. C. ¿Cine de vaqueros? EE. UU. 119 min. Director: Ken Kwapis Intérpretes: America Ferrera, Amber Tamblyn, Alexis Bledel, Blake Lively, Rachel Ticotin FEDERICO MARÍN BELLÓN E ntendemos que alguien con un currículo lleno de polvos de talco como Beethoven Problem Child 2 algún lejanísimo episodio de Matrimonio con hijos o esa de Chuache buscando el regalo navideño de su retoño, haya acabado rodando un alegato a favor del infanticidio. Porque ese es el sentimiento que va entrando en erupción cual Krakatoa en la bilis del espectador durante los primeros 85 minutos de tortura inhumana de dos bestezuelas (al final unos angelitos, claro) hacia su chófer- niñera. Nuevo y tristón intento de convertir en rey de la comedia a un cachas fruncido- sentimos traer a la memoria Un canguro superduro -donde el mayor talento interpretativo corresponde a un muñequito bobblehead parlante pegado al salpicadero. Y, de ahí, para abajo. Toma alforja de plomo para tanto viaje. N o es que agosto sea un mes proclive a ofrecernos maravillas, pero de ahí a endilgarnos tamaña bazofia va un buen trecho. Este Gigoló europeo es secuela del primer Gigoló americano que fue un pelotazo económico, que no cinematográfico, de considerable tamaño. Aquella no era nada del otro mundo, pero tenía algún que otro golpe chistoso. Con rapidez llegaron los tiburones buscando más carnaza al precio que fuese. Y el precio pagado ha sido una memez infumable que no sólo no ha sabido aportar un mínimo de calidad sino que, para vergüenza ajena y propia, ha tirado por la calle de la chabacanería y el mal gusto, hasta tal punto que consigue que uno acabe frunciendo el ceño ante la exhibición de poca sensibilidad y mucha asquerosidad que Rob Schneider y compañía exhiben sin pudor. uatro adolescentes desesperadas encuentran unos pantalones vaqueros que les sientan (a todas, de la gordita a la maciza) como si fueran a rodar la segunda parte de Thelma y Louise La magia (o memez) no acaba ahí; la prenda, que se prestan unas a otras incluso desde países distintos, cambia la vida de quien la lleva. Las cuatro chicas encajan en la correcta puesta en escena de Ken Kwapis, pero el punto de partida es tan estúpido que el resto se desmorona. ¿Cómo pudo triunfar la novela? Pase que la edad media real de las chicas sea de 21 años o que Blake Lively juegue al fútbol mejor que Robinho, pero no hay modo de obviar el bochorno que sufre el espectador adulto en las redes de estos jeans tardoagosteños. Uno creía que el cine de vaqueros era otra cosa. C