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46 VIERNES 26 8 2005 ABC Cultura y espectáculos ROLANDO VILLAZÓN Tenor Deprimirse por una derrota es tan malo como dormirse en las nubes de un triunfo SALZBURGO. El tenor Rolando Villazón (México D. F. 1972) está rompiendo los patrones del cantante de ópera, un mundo al que llegó con 27 años. Con las cosas claras a la hora de elegir los papeles que mejor se ajustan a los parámetros que parece haberse fijado: aquellos en los que las componentes teatrales tienen un peso específico notable. De ahí el Fausto de su reciente triunfo en Múnich, o Alfredo, protagonista de La Traviata su llave infalible para los grandes templos operísticos. El último, Salzburgo, donde acaba de debutar junto a Anna Netrebko. -Incorporarse tarde a una carrera como la suya, ¿supone ventajas o inconvenientes? -Lo de tarde o temprano es relativo. Las carreras se inician a su tiempo. La edad del cantante no importa. Depende de la madurez vocal, de la psicológica, de dónde esté uno parado en la vida y de hasta qué punto esté listo para aceptar los compromisos y las presiones que conllevan la vida artística y el escenario. ¿El triunfo en Salzburgo era lo que esperaba? -Entrar al escenario y hacer el papel como quise hacerlo, si era lo que esperaba. Pero es curioso que las grandes noches, afortunadamente, siempre me sorprenden. Y me da gusto. Sería terrible acostumbrarse a algo tan bello, tan espontáneo, tan mágico, y cada vez tan nuevo. -Como el éxito que consiguió en el Liceo barcelonés con L Elisir bisando la Furtiva Lacrima cada noche. ¿Esos momentos ponen más fácil o más difícil el regreso? -Supongo que las dos cosas. Difícil por una parte, porque la expectativas creadas son más altas, y tienes que hacer lo posible por no defraudar al público. Pero como en general soy una persona positiva, pienso que me lo pone más fácil, porque de alguna manera se ha establecido una conexión muy linda con la audiencia, así que creo que hay un entusiasmo por ambas partes para la hora en que tenga que volver a cantar en el teatro. ¿Cuándo será? -Regresaré para una Manon pero desafortunadamente no será este año. Tendré que esperar a la temporada 2006- 2007. ¿Qué otros momentos de gloria recuerda comparables a ese público pidiéndole repetir el aria de Nemorino, algo que no se vivía allí desde hace 30 años? El tenor mexicano acaba de debutar, con gran éxito, en el Festival de Salzburgo, interpretando el papel de Alfredo en La traviata de Verdi TEXTO: JUAN ANTONIO LLORENTE El tenor mexicano triunfa estos días en el Festival de Salzburgo -Podría decir que la noche de mi primer Don Carlo mi primera Traviata en París; mi debut en el Covent Garden cantando Hoffman, o en el Metropolitan, también con Traviata esta primera aparición en Salzburgo con el mismo título... O el propio L elisir d amore en Viena, también bisando en la Furtiva Lágrima Afortunadamente tengo muy buenos recuerdos. ¿Qué es más fácil superar: un triunfo o una derrota? -Yo creo que no hay que intentar superar ninguna de estas cosas, sino aprender de ellas. No detenerse nunca en las derrotas ni en los triunfos, y se- ABC No me quiero comparar con nadie porque la carrera de cada uno es única e individual guir siempre adelante. Deprimirse por una derrota es tan malo como dormirse en las nubes de un triunfo. Lo que hay que hacer siempre es trabajar y aprender de lo positivo y lo negativo de ambas cosas, para llevarlo a las nuevas funciones. ¿Superarse a sí mismo o los retos impuestos por otros? -A mí mismo. A final de cuentas lo que trato de hacer es mi carrera, y con quien siempre estoy trabajando es conmigo mismo. En ningún momento me quiero comparar con nadie. Ni con los grandes que me han precedido ni con mis contemporáneos, porque la carrera de cada uno es única e individual. -Tiene pendiente cantar en Madrid. -Aún no tengo previsto título ni fecha para cantar ópera, pero el año entrante hago un concierto en el Real, creo que es un recital con piano. Por lo menos quiero entrar en Madrid. ¿Se ha olvidado de los teatros más pequeños de España en los que ya cantó, como Las Palmas u Oviedo? -No me olvido, el problema es que el año solo tiene doce meses, y mi gran dificultad ahora es encontrar el tiempo para hacer todo lo que quisiera hacer. Entre otras cosas me encantaría regresar a Oviedo y a Las Palmas, porque en los dos sitios me lo pasé estupendamente bien. Espero que podamos hacer cosas en el futuro. -Entre sus novedades tiene pendiente un estreno absoluto en Los Ángeles. -Pero aún falta tiempo. Será El Cartero de Pablo Neruda una ópera que me entusiasma, que está escribiendo Daniel Catán, y en la que Domingo será Neruda y yo el cartero. Espero que no me pase lo que al actor que interpretó mi papel en la película, que falleció al terminar el rodaje. Afortunadamente no soy supersticioso, así que estoy muy emocionado por cantarlo. ¿Tanto por que escriban un papel para usted o por estar en escena con Plácido Domingo? -Por las dos cosas. Pero cantar con Plácido tiene una gran significación en mi carrera, porque es mi gran ídolo. Hemos cantado juntos en concierto, pero compartir un escenario con él en una ópera es mi sueño. Además, con ese tema del cartero que admira al personaje de Neruda, lo que encaja perfectamente en mis sentimientos para con Plácido. -Se le frustró otro sueño, el de cantar con él en la Scala Luisa Fernanda una zarzuela con la que pronto vendrá Domingo a Madrid. ¿No le apetecería? -Trabajar con él me encantaría, pero salvo el de la Scala no ha habido otros proyectos. Aunque ya vendrán. ¿Cuál es su próximo reto? -La función de esta noche. El trabajo que tengo delante de mí es lo más importante de mi vida.