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ABC VIERNES 26 8 2005 Internacional 25 El Gobierno checo pide perdón a los alemanes antinazis expulsados del país A. SÁNCHEZ SOLÍS. CORRESPONSAL VIENA. Han pasado 60 años y el Estado que los marginó ni siquiera existe ya. Además, la mayoría de las víctimas han fallecido. Pero el Gobierno checo ha decidido pedir excusas de forma pública y oficial a los ciudadanos checoslovacos de origen alemán que, pese a su resistencia al nazismo, tuvieron que abandonar Checoslovaquia tras la II Guerra Mundial. El gesto del Ejecutivo del primer ministro socialdemócrata, Jiri Paroubek, se refiere a los antifascistas checos de habla alemana que se opusieron a la anexión en 1938 de los Sudetes checos por la Alemania de Hitler y que lucharon contra la posterior ocupación nazi del país. Pese a su fidelidad a Checoslovaquia, tras la guerra fueron tratados como enemigos y muchos fueron expulsados del país junto a otros dos millones y medio de checoslovacos alemanes bajo los llamados decretos de Benes. La petición de perdón y el reconocimiento pretende corregir la injusticia y lamenta que la Checoslovaquia de la posguerra no reconociera en su día los méritos de estos ciudadanos. Eso sí, el homenaje y el agradecimiento no irán acompañados de compensaciones económicas. El Gobierno checo anunció sólo que se destinarán 30 millones de coronas (1 millón de euros) a un estudio que permita seguir el rastro de aquellos opositores a Hitler. Un grupo de niños jugaba ayer junto a los restos del avión peruano que se estrelló el martes en la selva central Mientras una mujer se debatía entre la vida y la muerte en medio de un pantano, donde permaneció ilocalizada durante quince horas, decenas de vecinos de una barriada de Pucallpa se arrancaban a golpes los billetes que aparecieron flotando en sus aguas Solidaridad y rapiña en la tragedia aérea de la selva peruana TEXTO: CECILIA VALENZUELA CORRESPONSAL FOTO: AP Quito denuncia la infiltración de colombianos en la huelga indígena AFP QUITO. El Gobierno ecuatoriano denunció ayer la infiltración de activistas colombianos en la protesta que realizan desde hace más de diez días pobladores de la Amazonia contra petroleras extranjeras, que desembocó en una severa crisis petrolera. El ministro de Gobierno y Policía, Mauricio Gándara, declaró al canal de televisión TC que existe infiltración del norte, es una provincia que sufre demasiado las consecuencias del problema colombiano Gándara precisó que las autoridades ya tienen detectados a algunos de los colombianos que participan en la huelga de las provincias de Orellana y Sucumbíos, esta última fronteriza con Colombia. Colombia y Ecuador comparten una frontera de 586 kilómetros, a lo largo de la cual operan grupos guerrilleros y contrabandistas de armas. LIMA. Los vecinos del barrio de La Florida, de Pucallpa, en la selva amazónica peruana, no dejan de agradecersélo a la Providencia. Aunque algunos de ellos le han sacado ganancia a la desgracia- -apoderándose de los bolsos, los objetos personales y las billeteras de los pasajeros a los que supuestamente habían acudido a auxiliar- todos saben que el avión de la aerolínea estatal Tans, que la tarde del martes se estrelló contra el pantano situado junto a sus pobres viviendas, pudo estrellarse contra ellos acabando con sus vidas y las de decenas de familias enteras. Las mujeres de La Florida, que estaban en sus ventanas observando la repentina y feroz tormenta que acababa de estallar en Pucallpa, vieron y escucharon, aterradas, una cosa enorme que se caía del cielo sobre nuestras cabezas Una de ellas, María Inga, asegura que de pronto la aeronave viró hacia la derecha y se cayó sobre la ciénaga. El piloto giró el mando y gracias a él estamos vivos narró agradecida. La alegría de los que directa o indirectamente se salvaron de la muerte contrasta con la desolación de los deudos. Entre ellos, los familiares de la española Eva María Gonzalo, de 27 años. La solidaridad y la rapiña también han sido protagonistas de esta última tragedia aérea. Las escenas que los supervivientes describen dentro del avión, contrastan radicalmente con los detalles ocurridos durante el resca- te en las afueras de Pucallpa, a 33 grados de temperatura. Romina Marapara es una niña de nueve años que, a pesar de estar mal herida, sacó del avión a su primo, Juan Carlos Valles, de sólo un año. Una vez fuera, los niños perdieron el conocimiento. Aunque la explosión les alcanzó quemándoles los brazos y el rostro, y ambos tienen severos traumatismos craneoencefálicos, los médicos creen que sobrevivirán. Perdida en el pantano Sin embargo, Evelyn Gonzáles, la madre del niño, se debate entre la vida y la muerte. Ella fue rescatada unas quince horas después del accidente. Su cuerpo habría salido disparado cuando la aeronave explotó y se perdió Romina Marapara, de 9 años y malherida, sacó del avión a su primo de un año. Luego ambos quedaron inconscientes Una azafata abrió la puerta y nos hizo salir en orden. Al final, la lengua de fuego casi se la traga a ella en el pantano. Sus familiares no pudieron identificarla al principio pues su rostro está desfigurado, por lo que hasta hace poco se la creyó muerta. La paradoja es que mientras Evelyn Gonzáles se aferraba a la vida en medio de la ciénaga, decenas de vecinos del barrio de La Florida se arrancaban a golpes los billetes que amanecieron, el miércoles, flotando en las aguas pantanosas. El medio millón de soles que ocasionó la batalla era parte de los dos millones y medio que el Banco del Estado enviaba a su agencia regional en Pucallpa, en las cajas de seguridad de la empresa española Prosegur. Los dos millones restantes (casi 600.000 euros) fueron recuperados por personal de esta compañía que se trasladó hasta el lugar la misma noche de la colisión. El Ministerio de Transportes y Comunicaciones de Perú evalúa el cese de las operaciones de la aerolínea Tans. Los heridos más graves ya han sido trasladados a Lima. Una de ellos gozará para siempre de la gratitud de doce de los supervivientes: la azafata de 21 años Paola Chu, quien a pesar de tener un tobillo roto y fracturas en el cráneo, rescató a los pasajeros que estaban cerca de la cola del avión. Abrió la puerta y nos hizo salir en orden. Al final la lengua de fuego casi se la traga sostiene Leandro Vivas, un peruano nacionalizado norteamericano que viajaba con sus tres hijas y su hermano en los asientos traseros.