Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
4 Opinión VIERNES 26 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL PSOE APUNTA AL TRIPARTITO E BATASUNA, IMPUNIDAD CONSENTIDA E N el País Vasco se está produciendo un movimiento de oscilación perfectamente definido en la historia reciente: a menos Estado, más ETA. El repliegue del Estado de Derecho es evidente y su ausencia empieza a ser clamorosa en algunos de los frentes abiertos a la organización terrorista. Hay más kale borroka porque una sentencia judicial declaró que esta violencia indiscriminada no es terrorista. Hay más ETA en el Parlamento vasco porque el Gobierno y el fiscal general han desactivado la Ley de Partidos Políticos con el falaz argumento de que no hay pruebas del carácter antidemocrático del PCTV y de su vinculación con la organización terrorista. Hay más Batasuna en la calle porque ni el Gobierno ni el fiscal instan ante el Tribunal Supremo- -en ejecución de sentencia- -o ante la Audiencia Nacional la pertinente declaración de ilegalidad de todos y cada uno de los actos realizados por esta organización disuelta por sentencia firme. A esta situación de exclusión de la legalidad se ha llegado por causas muy concretas, de las que las principales no corresponden al Gobierno vasco. No es la primera vez que el consejero del Interior vasco, Javier Balza, utiliza arbitrariamente la legalidad. Hace quince días prohibió una manifestación de Batasuna en San Sebastián- -que luego se celebró a medias y con graves disturbios- -y ahora permite otra en Bilbao, que se celebrará hoy. De quienes pactan con ETA en el Parlamento no cabe esperar que sean paladines de la ley en la calle contra los proetarras. La prohibición de hace quince días fue pura táctica, una medición recíproca de fuerzas. Había y hay pruebas sobradas para acreditar que tras los convocantes de la manifestación de hoy está Batasuna. Los carteles que esta formación colocó ayer en Bilbao han sido simplemente la confirmación de que la izquierda abertzale- -salvo la que condena expresamente el terrorismo, como Aralar- -está al dictado del entramado etarra. Lo que hay que preguntarse es por qué el Gobierno central no ha dado las instrucciones pertinentes a la Fiscalía General o al Servicio Jurídico del Estado para garantizar el respeto a la ley y la prevención de hechos delictivos. No es admisible que ante hechos de esta naturaleza el Ejecutivo central se desvanezca y limite su presencia política en la cuestión a las pacatas deman- das del socialismo vasco al Gobierno de Ibarretxe. Así no hay que sorprenderse de que el PSE esté fuera de órbita en la actual situación vasca, sin fuerza política ni capacidad de influencia. Para medir cualquier gestión política hay que centrarse únicamente en los resultados y observar la trayectoria reciente, es decir, ver cómo estaban ETA y la izquierda abertzale hace un año y cómo están ahora; recordar cuál era la nula expectativa de ETA en el Parlamento vasco y comprobar que ahora tiene nueve diputados, dos más que en 2001; comparar el desánimo general de los etarras cuando se les aplicaban sistemáticamente las leyes con la actual insolencia con que sus testaferros políticos vuelven a circular en el País Vasco. Ante este balance, que Batasuna celebre hoy una manifestación en Bilbao, salvo decisión de última hora en sentido contrario, representa, por desgracia, la peor normalidad, algo que se preveía si el Estado aflojaba la presión sobre ETA. Por eso, aunque hace tiempo que Rodríguez Zapatero no reitera su confianza en el proceso de paz que, según se dice en su partido, está gestionando personalmente, sería pertinente que el jefe del Ejecutivo explicara públicamente cómo encaja la violación sistemática de la Ley y el incumplimiento de las sentencias del Supremo en sus planes de pacificación. Sobre todo porque si algún elemento es común a todo proceso negociador con terroristas es que el Estado debe tener una posición de superioridad y fortaleza incuestionable, como se refleja en los documentos del Acuerdo de Viernes Santo, que dio lugar al proceso de pacificación en Irlanda del Norte. Es triste que esta lección sea de las pocas en las que casi ninguno de los apologistas de Stormont haya reparado, siendo como es la principal. Sin embargo, si las calles están tomadas por los meritorios de ETA, si la fuerza decisiva en el Parlamento vasco es ETA, si el Gobierno nacionalista de Vitoria se apoya en los escaños de ETA y si la única posibilidad de que la ignota apuesta personal de Zapatero pueda en algún momento realizarse- -lo que, en sí mismo, tampoco garantiza nada- -está en manos de ETA y no de las Fuerzas de Seguridad del Estado, es evidente que el Estado está perdiendo terreno frente al terrorismo. N ausencia veraniega del líder del partido, está el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, que se sale del cuadro, sentando cátedra. No hay día en que no entre de lleno en los asuntos más incómodos de la agenda nacional y ayer tocaba darle un viaje al Gobierno catalán de su compañero Maragall, que está perdiendo, dijo, la confianza de los ciudadanos. La respuesta de los socios del tripartido fue inmediata: se daba por descontada la salida de ERC- -Joan Tardà no dudó en calificar de estupidez la declaración de Blanco- pero no la respuesta de Joaquím Nadal, quien desde el propio PSC dijo que lo más prudente es que el secretario de Organización del PSOE se callara Ahí es nada. Difícil resulta entender lo que sucede en las filas socialistas si ni siquiera sus dirigentes son capaces de guardar las formas y consensuar, estilo Zapatero, un mínimo gesto de entendimiento. El PSOE y el PSC escenifican un ejemplar ejercicio de diálogo y buen talante mientras el presidente del nuevo estilo de gobernar apura sus vacaciones. Quizá sea hora de volver al horario peninsular y unificar criterios. Para entendernos. José Blanco EFE LIBROS DE TEXTO, RÍGIDOS Y CAROS L reportaje que hoy abre nuestras páginas de Sociedad revela que, sólo en libros de texto, las familias españolas gastarán este otoño una media de 120 euros por hijo matriculado en estudios de Secundaria, lo que representa un incremento del 3,8 por ciento sobre el curso anterior. Similares cifras se repiten en la educación Primaria. Los continuos vaivenes de la legislación educativa han provocado que durante los últimos catorce años se haya cambiado doce veces de textos escolares, herramientas cuya gratuidad- -prometida, a través de populistas brindis al sol, por algunas comunidades autónomas- -sigue flotando en el éter mientras el mercado, más realista, hace sus cuentas. Los precios suben en un sector regulado y sin libertad de movimiento, lastrado por un proteccionismo que, en perjuicio del consumidor, fija y congela la aplicación de descuentos sobre el precio del editor. El libro de texto no es una especie protegida, sino un producto de primera necesidad que merece ser encuadernado con las tapas, blandas, de la oferta y la demanda. LA HORA DE LOS PALESTINOS UNQUE se tiende a ponerles una fecha concreta, las grandes obras de la historia no se han hecho en un solo momento, sino que han sido siempre fruto de un proceso en el que se suceden pequeños y grandes pasos. La retirada israelí de Gaza (hasta la palabra retirada ha sido diplomáticamente esquivada hasta ahora para no añadir dificultades al primer ministro israelí, Ariel Sharón) es uno de esos pasos, y no precisamente de los que tienen importancia menor. La comunidad internacional espera ahora que los palestinos respondan, añadiendo otro gesto hacia la paz que todos anhelamos y que sea, además, tan importante como el que acaba de hacer Israel. Algunos verán razones para pensar que Ariel Sharón ha aceptado abandonar Gaza como un gesto final y definitivo que marcaría el límite de las concesiones a las que está dispuesto a llegar, pero nada haría ese supuesto más verdadero que una respuesta palestina que pretendiera ignorar o infravalorar lo que significa esta retirada. Cuando Mahmud Abbas afirma en una entrevista exclusiva a ABC que E A la salida de los colonos israelíes de Gaza no cambia las posiciones palestinas, debe cuidar de que sus palabras no puedan ser interpretadas como un obstáculo para que Israel pueda cambiar en el futuro las suyas. El hecho de que el episodio protagonizado por Israel haya sido una decisión unilateral en vez de ser fruto de un proceso de negociaciones no anula el valor que tiene en el contexto de un conflicto que lleva medio siglo enquistado. Es cierto que aún queda Cisjordania, el aberrante muro de separación y la discusión sobre el futuro de Jerusalén, pero no por ello podemos ignorar que Gaza debe ser el inicio de un nuevo impulso hacia la paz. Es más, la principal obligación de los palestinos y de Mahmud Abbas, personalmente, es ahora demostrar en esta pequeña franja mediterránea que son capaces de organizarse por sí mismos, construyendo una estructura sociopolítica estable y próspera. La retirada israelí de Gaza no ha de ser un final, sino que la entrada de la autoridad palestina en este territorio debe representar el principio de un paz.