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ABC JUEVES 25 8 2005 Los Veranos 81 I FESTIVAL ABC DE FOTOGRAFÍA COLECTIVA Al este de Santander, en Isla, se pescan langostas y bogavantes- -abacantos- -que tienen fama. Los puede tomar en Astuy, en la orilla misma de la playa de Sale. La serie de hoy, Trashumantes retrata la versión antigua de la vida en la carretera. Su autor, Pedro Pérez Esteban, es uno de los numerosos participantes del concurso ABC y Notodofotofest. com Direcciones Josein. Manuel Noriega, 27. Comillas. 972 72 02 25. El Puerto. Hernán Cortés, 63. Santander. 942 21 30 01. La Cúpula del Rhin. Av. Reina Victoria, 153. Santander. 942 27 43 00. Astuy. Av. Juan Ormaechea, 1. Isla (Arnuero) 942 67 95 40. Memorias de la mesta TEXTO: MANUEL MUÑIZ Si todo funciona, a finales del año próximo habrá mil leones en Múnich y su contorno. Concluido el torneo futbolístico, los leones serán subastados. Unos los adoptarán sus actuales propietarios, otros, sobre todo los decorados por artistas con firma cotizada, irán a manos del mejor postor. Por ahí llegará el dinero para este movimiento una especie de ONG, sin beneficios que sólo obedece a razones filantrópicas, por amor a nuestra ciudad y, sobre todo, a esos pobres niños dice la señora K. S. que corre a atender a dos clientes en busca de su leónmascota. Durante cerca de siete siglos- -del XIII al XIX- -la Mesta fue una de las organizaciones más poderosas de la Península Ibérica. Amparada por las órdenes militares y reforzada por la inmensa importancia económica que llegó a tener la producción de tejidos en la economía nacional, la Mesta llegó a reunir a miles de ganaderos, la mayor parte de los cuales trasladaba sus rebaños con el cambio de las estaciones, en busca de pastos frescos a través de las cañadas reales que atravesaban- -principalmente- -las dos Castillas y Extremadura. Esta versión antigua de la vida en la carretera (que, si bien tuvo en la Mesta a su encarnación más característica y poderosa y en la Meseta su territorio principal, se extendió durante muchos más siglos y por la práctica totalidad de nuestra geografía) vio desaparecer su esplendor con la modernización de la economía y la revalorización de la agricultura. Pero la estampa de miles de ovejas moviéndose de un lado al otro del país (además de resultar perfecta como remedio casero para el insomnio) dejó su huella en la cultura. No hay más que recordar que las ovejas fueron el ejército perfecto para enfrentarse a don Quijote. Pero la trashumancia no ha desaparecido del todo, ni mucho menos. Aún quedan personas capaces de guiar a estas huestes lanosas en una marcha hacia el futuro en la que incluso se atreven a retar a los coches por el dominio de calles de Madrid que ellos siguen considerando parte de las cañadas reales, sus autopistas hacia las praderas eternas. El autor Pedro Pérez Esteban lleva a cabo su búsqueda de la expresión fotográfica desde la Editorial Empresa, Naturaleza, Patrimonio. Y un poco de cada una de estas cosas se conjuga en esta serie con la que ha entrado a participar en el I Festival ABC de Fotografía Colectiva. Trashumantes de Pedro Pérez Esteban. La llanura castellana parece no poder contener ninguna sorpresa. Pero tal vez tras esa nube de polvo se oculte un sinfín de ovejas...