Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
44 Cultura JUEVES 25 8 2005 ABC Viene de la página anterior A mí me dieron la voz y la música cuando tenía cuatro años y nunca cesaré de usarlas Los 6 de agosto me levanto muy temprano, a la 8,15 horas, me siento, cierro los ojos y me pongo a rezar música que yo conocí y comencé a practicar fue la de Mozart, Bach y Beethoven. Me agradaba tanto y me sentía tan feliz con ella que mis padres me dijeron: Mira, ése es ahora tu camino, hazlo lo mejor que puedas Es interesante, porque entonces dejé de practicar el béisbol y otros deportes, pero conservé en el ámbito musical el espíritu deportivo de superación propia. La música es la única actividad en la que siempre es posible avanzar más y más en el camino de la perfección. -Y ahora toca Wagner en Bayreuth. ¿Qué significa Wagner para Vd. -Siento una gran responsabilidad por ser el primer director musical asiático en la historia del Festival. Lo estoy disfrutando a tope y me siento feliz, pero la responsabilidad es tremenda. Puedo decirle que mi amor por Wagner es más fuerte que ningún otro. Y viene de antiguo, pues en la escuela me introdujeron en su música cuando tenía unos seis o siete años. ¿Entonces es wagneriano? -No, pero amo a Wagner. Ser wagneriano es algo diferente. De cualquier modo, me gustaba muchísimo su música y escuchaba cuanto disco caía en mis manos. Al principio no lo comprendía, escuchaba Tannhäuser El holandés Lohengrin -Al parecer, fue Leonard Bernstein quien le inició... -Sí, sí, en 1981 ocurrió en Munich algo crucial en mi vida, que explica por qué estoy ahora aquí. Bernstein, a quien admiraba desde que tenía 12 años, dirigió Tristán e Isolda con la Bayerischer Rundfunk en versión de concierto, la interpretó por actos durante varios meses y realizó una grabación discográfica. Estuve presente en todo momento y fue una experiencia musical inmensa, pues Leni me explicó continuamente los secretos de la partitura. Quedé tan hechizado que me prometí dirigir algún día esa obra. Desde aquel momento viví durante más de 14 años sólo para Tristán en una especie de arrebato por la obra de Wagner, de amor por la música del Tristán y de su íntima belleza: su increíble historia y su fascinante sonido musical. -Y ¿por qué sólo ha interpretado una vez su obra desde entonces? -Bueno, lo importante es que ahora me siento muy feliz y realmente me enorgullece ser el primer japonés que empuña la batuta en Bayreuth. En adelante portaré la antorcha de Wagner y, hasta que me detenga en mi viaje, me acompañará por todo el mundo el nombre de Bayreuth. La inauguración del 11 Festival de Cine de Sarajevo estuvo pasada por agua El Festival de Cine de Sarajevo celebra estos días su undécima edición, con un cartel que tiene como principal estrella a Alexander Payne. Este certamen cinematográfico ha logrado que la ciudad ocupe las páginas informativas por motivos culturales y no bélicos Sarajevo, el festival de la esperanza TEXTO: TONI GARCÍA FOTO: AP SARAJEVO. Hasta 1992 Sarajevo era conocida por el asesinato en 1914 del archiduque austrohúngaro Franz Ferdinand (cuya muerte desencadenó la I Guerra Mundial) y más tarde por los Juegos Olímpicos de 1984. La guerra en la Antigua Yugoslavia cambió las cosas y la ciudad pasó a la historia por soportar el asedio más largo de la historia de la guerra moderna. Parte de ello aún es visible en los edificios y a veces hasta en el aire y en los rostros de los ciudadanos de esta bonita ciudad, rodeada de montañas que fueron parte de su agonía no hace tanto tiempo. En 1995, durante la guerra, algunos bosnios decidieron que Sarajevo merecía ser conocida por algo más que los francotiradores y el olor a pólvora en sus calles: así nació el festival de cine, que este año celebra su undécima edición, un sueño imposible convertido en una realidad que crece con cada certamen. Empezó con 15.000 espectadores hasta llegar a los 150.000 que se esperan este año, cinéfilos que llenan todas las sesiones (incluyendo las nocturnas, al aire libre, donde 3.000 espectadores acuden a ver lo mejor del día) y una sensación de orgullo mal disimulado. El festival no es sólo un gigantesco aparador que trae hasta aquí periodistas del mundo entero, si- no que ha contribuido al crecimiento de toda la región (no en vano el festival cuenta con más de 50 patrocinadores- -y puede presumir de ser uno de los únicos eventos del mundo patrocinado por la OTAN- y a la expansión, no sólo del cine bosnio, sino del serbio, el croata, el búlgaro o el rumano, cinematografías ampliamente representadas aquí, demostrando que Sarajevo mira hacia el mundo en lugar de a su propio ombligo. Payne, anfitrión de lujo En esta edición, el certamen cuenta con un anfitrión de lujo, que no es otro que Alexander Payne (ganador del Oscar al mejor guión adaptado por la película Entre copas quien cada día se somete a un tercer grado con los espectadores después de la proyección de sus películas y es parte del jurado de una de las secciones. También el actor Daniel Craig (más El Festival de Sarajevo puede presumir de ser uno de los únicos eventos del mundo patrocinado por la OTAN conocido por las especulaciones de que iba a ser el próximo James Bond, que por sus méritos cinematográficos) y el escocés Peter Mullan (con la magnífica película- -no olviden el título- One clear day han decidido venir a Sarajevo, y es que como ellos mismos afirmaron en sus respectivas ruedas de prensa: Venir aquí no es sólo venir a un festival de cine. Todos sabemos lo que sucedió mientras mirabamos a otra parte Estos días se ha podido ver aquí películas directamente llegadas de Cannes, como Broken flowers (lo último de Jim Jarmusch) o de Tribeca, el festival fundado por Robert de Niro; como Mad Hot Ballroom un magnífico documental sobre chavales de 11 años con el virus del baile en el cuerpo. Muchos turistas visitan la ciudad estos días, y esto, unido al bullicio de los muchos asistentes al festival, ayudan a que todo recupere paulitamente la normalidad. A pesar de ello, la guerra ha dejado una profunda huella en el cine bosnio, y esto se constata en los documentales y películas de esta nacionalidad que se pueden ver estos días: hablan de miedo, de rabia y ante todo, de tolerancia, un discurso que podría exportarse a muchas partes del mundo, pero que en Sarajevo quedó grabado a sangre y fuego.