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4 Opinión JUEVES 25 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL ESTADO DE DERECHO, EN FUGA E LA REVELACIÓN DE BONO L A comparecencia de José Bono ante la Comisión de Defensa del Congreso no sirvió para disipar las dudas sobre las causas del siniestro que acabó con la vida de diecisiete militares españoles destinados en la base afgana de Herat; en cambio sí creo incertidumbre sobre cómo casar su discurso Las tropas están en Afganistán para luchar contra el terrorismo con la visión arcangelical de Rodríguez Zapatero sobre la Alianza de Civilizaciones. Como era previsible, la intervención del ministro tuvo una presentación formal correcta- -apoyada con simulaciones infográficas de la caída del Cougar -pero no se registró una aclaración de fondo sobre la cuestión principal: qué es lo que provocó el desplome de la aeronave. Bono no descartó formalmente ninguna explicación, salvo la del choque entre los dos helicópteros, por lo que sólo hay una alternativa: ataque o accidente. Y fue esta segunda opción la que se trató preferentemente en el informe del ministro, quien reafirmó la teoría del golpe del viento, lo que, unido al vuelo a baja altura, explicaría el origen del siniestro. Sin embargo, y como no existe una versión definitiva, es necesario que el Gobierno actúe con transparencia y rigor informativo, con la sobriedadque le reclamaba Mariano Rajoy y sabiendo de antemano que, fuera ataque o accidente, cuenta con el apoyo- -crítico, como es lógico- -del principal partido de la oposición en el mantenimiento del despliegue en Afganistán. Este respaldo parlamentario del PP al compromiso internacional que subyace en el debate sobre la muerte de los diecisiete militares es mucho más importante de lo que el Gobierno desearía, teniendo en cuenta que algunos de sus socios están planteando no sólo la repatriación de las tropas españolas, sino una revisión de la política exterior de seguridad de España, que sería, en realidad, una vuelta de tuerca más en la desconexión de nuestro país respecto de sus aliados tradicionales. También concede al PP, en contra de la alambicada argumentación de Llamazares, una autoridad política superior para exigir sinceridad al Gobierno sobre la misión en Afganistán. Por eso, el mensaje político más importante lanzado por Bono en su comparecencia es el reconocimiento de que las tropas españolas en Afganistán también están luchando contra el terrorismo tarea que vinculó con los atentados de Nueva York, Madrid y Lon- dres. Se trata de una revelación importante y clarificadora del papel de España en Afganistán, aunque Bono al recordar que nuestro país no participa en la coalición Libertad Duradera sino en la misión de la OTAN, bajo mandato de la ONU. El matiz es de consumo interno para el Gobierno y la izquierda alérgica a EE. UU. pero no neutraliza el efecto político que supone que el ministro de Defensa admita el uso de la fuerza militar para combatir al terrorismo, fórmula proscrita en el manual de laAlianza de Civilizaciones y, en general, de la visión pacifista que predica el presidente del Gobierno. Todo su argumentario de cómo afrontar el problema queda deshilachado después de la revelación de Bono. Mal, muy mal, casan ambos discursos. Era lógico que el Gobierno acabara obligado a explicar con argumentos coherentes y de peso la participación española en Afganistán, no porque las razones humanitarias no lo sean, sino porque éstas no son suficientes. Por eso también es pertinente que el jefe del Ejecutivo comparezca en el Congreso para aclarar la política exterior de seguridad y el nivel de los compromisos realmente asumidos en Afganistán, pues no es lícito decir en el Congreso una cosa y actuar sobre el terreno de manera distinta. La petición del PP en este sentido fue bloqueada por BNG y ERC, que se aliaron con el PSOE para mantener a Zapatero en zona de sombra, eludiendo un asunto que preocupa a toda España. Las palabras de Bono, decíamos, le han abierto un flanco al discurso oficial del Ejecutivo. La lucha contra el terrorismo mediante el empleo de la fuerza forma parte de la legalidad internacional a la que tanto apela el Gobierno para marcar imposibles diferencias con el caso de Irak. La cobertura de la ONU a la fuerza multinacional desplegada en Afganistán es la misma que la que concedió para Irak en octubre de 2003 y en junio de 2004 (resoluciones 1.511 y 1.546) Que el aval en la intervención iraquí fuera a posteriori no debería ser un óbice legal ni moral para un Gobierno que sigue mandando tropas a Kosovo, donde los bombardeos de la OTAN sobre Serbia se produjeron en marzo de 1999 y la resolución de ONU (1.244) no llegó hasta junio. El Gobierno sigue estando obligado a aclarar las causas del siniestro del Cougar y a dar coherencia a su política exterior. RA mucho pedir. El Gobierno vasco ha autorizado la manifestación de naturaleza proetarra que el viernes recorrerá las calles de Bilbao, idéntica en formato, lemas y apoyos recibidos que la que se prohibió hace unas fechas en San Sebastián. No le han hecho falta demasiadas argucias a los batasunos para recibir el plácet del consejero del Interior, que debe de ser el único que no ve elementos objetivos para prohibirla. Regresan los nacionalistas al uso táctico de la ley, según el cual una norma hay que cumplirla cuando les convenga a ellos, en una especie de insumisión legal esporádica que les lleva a obviar la aplicación de las leyes y las resoluciones judiciales. El caso Atutxa es palmario en este sentido. Por tanto, era previsible la actitud colaboracionista del PNV con el entorno de la banda, pues con ello siembra simpatías entre los Comunistas de las Tierras Vascas (la última marca del entramado etarra) de cara al nuevo curso parlamentario en Vitoria. No tanto la de la Delegación del Gobierno en el País Vasco, que respeta la decisión del Ejecutivo vasco. Compete al Ejecutivo central hacer todo lo posible para que esa marcha no pisotee de nuevo el Estado de Derecho. Javier Balza EFE EL GOBIERNO CIERRA LA PUERTA A LA IGLESIA L Ministerio de Educación da por cerradas las negociaciones con la Iglesia sobre el futuro que la LOE deparará a la clase de Religión si no se modifica el proyecto elaborado por el departamento que dirige María Jesús San Segundo. De nuevo, malas noticias para la legislatura del diálogo que anunciara hace un año Rodríguez Zapatero, que no consigue reconducir sus relaciones con el Episcopado, sometidas a un hostigamiento tan grave como innecesario. Lo peor en este caso son las formas, pues desde Educación se acusa a los obispos de haber anulado la última reunión negociadora obviando en la explicación que el Consejo de Ministros de ese mismo día daba el visto bueno a la LOE. ¿Qué sentido tenía que el Episcopado acudiese a esa reunión? El Gobierno está en su derecho de dar por cerrado el texto de la ley, pero no puede faltar a la verdad sobre el motivo por el que no quiere seguir negociando. Con buena parte de la comunidad escolar a punto de salir a la calle a protestar, quizás sea ya el momento de dar por cerrada la legislatura del diálogo LA GUERRA DEL TEXTIL A Unión Europea revisa estos días con el Gobierno chino cómo frenar la exportación de productos textiles, tras la avalancha registrada con la entrada en vigor, a principios de año, del acuerdo multifibras, que abrió al comercio exterior la muy competitiva producción china. No cabe argüir sorpresa: desde hace años se sabía lo que iba a ocurrir y se conocía la productividad china y su capacidad para ganar posiciones en los mercados occidentales. Hubo tiempo para que las industrias locales reestructuraran técnicas y objetivos. Quizá se infravaloró la capacidad de este nuevo actor del comercio internacional, pero es evidente que los consumidores ven con buenos ojos la multiplicación de la oferta y la caída de los precios. En el seno de la Unión Europea hay división de opiniones. Los miembros que, como resultado de la especialización del trabajo, carecen de industria textil están a favor de la mayor flexibilidad y libertad en el comercio textil, que redunde en beneficio de sus ciudadanos. Otros, entre ellos España, que mantienen una apreciable industria textil, defienden cuotas y limitaciones a los ex- E L portadores chinos. Por ahora, los Veinticinco sólo se han puesto de acuerdo en la necesidad de desatascar las toneladas de ropa que aguardan en los puertos al haber superado China la cuota de exportación de este año. Seguramente no es posible competir en costes con la industria textil china, aunque quedan oportunidades en segmentos de gama alta y en diseño. Bien es cierto que cada vez menos, ya que los orientales asimilan las nuevas tecnologías con inusitada rapidez. La sociedad española conoce bien el fenómeno, ya que sustentó sus crecientes exportaciones en bajos costes de producción. Así se construye el progreso y se amplían mercados para beneficio de todos. A la UE y a China corresponde encontrar una vía realista y posibilista, que concilie los intereses en juego, sin frenar la apertura del comercio exterior que ha correspondido siempre con etapas de prosperidad global. En esta tesitura los intereses de los consumidores deben ser la referencia fundamental, que no es incompatible con estrategias de apoyo a los sectores amenazados de obsolescencia para una reestructuración inteligente.