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20 MIÉRCOLES 24 8 2005 ABC Internacional Las fuerzas de seguridad israelíes forcejeaban ayer con una mujer durante la evacuación del asentamiento judío de Homesh, en Cisjordania AP Sharón dona cuatro colonias de Cisjordania tras desengancharse de Gaza en sólo nueve días La evacuación de Homesh y Sa Nur, como la de Gush Katif, resultó mucho más fácil de lo previsto b La realidad no invita al optimis- mo: Cisjordania acoge a 240.000 colonos en 130 asentamientos e Israel sólo desmantelará un puñado de colonias salvajes e ilegales JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Irse de Gaza para quedarse con Cisjordania Así resumió hace dos meses, Dov Weisglass, principal asesor de Ariel Sharón, el objetivo bajo cuerda del Plan de Desenganche de su jefe. Nueve semanas y media después de aquella entrevista publicada en el diario Haaretz, Israel se ha ido de Gaza, mucho más rápido, fácil y pacíficamente de lo previsto, y sienta sus reales para largo tiempo en Cisjordania, pese a la evacuación ayer, con más ruido que nueces, de las últimas dos colonias rebeldes: Homesh y Sa Nur. La realidad sobre el terreno de la Franja mediterránea habla de 21 asentamientos desmantelados en el tiempo récord de nueve días (una semana, de no haberse producido el paréntesis del shabat) de cerca de 9.000 colonos desalojados; de unos miles de adolescentes de acné fresco expulsados después de haberse infiltrado mientras el Ejército miraba para otro lado; de una retirada huérfana de violencia palestina pese a las amenazas de Hamás y otros grupos radicales (Mahmud Abbas ha conseguido que esta vez los palestinos no desaprovechen la ocasión de aprovechar una oportunidad) de una crisis de identidad interna menor también de lo anunciado en un Israel dividido; de una Gaza bajo control aéreo y marítimo de Tel Aviv, necesitada de una inversión billonaria para que su millón trescientos mil habitantes comprueben, en carne propia, que su suerte ha mejorado y su futuro es menos negro. La realidad en Gaza nos apunta que en diez días serán demolidas todas las colonias; que el domingo se trasladará, según la ley de la religión judía, el cementerio de Gush Katif a Israel, como varias de sus sinagogas; que los palestinos recuperarán su territorio no antes de varias semanas, a principios de octubre; que Egipto controlará el controvertido corredor Philadelphi. La realidad sobre el terreno de Cisjordania habla de cuatro colonias (aisladas, insignificantes, sin valor estratégico ni demográfico) vaciadas en apenas horas. Dos de ellas, con sus residentes abandonándolas por su propio pie. Las otras dos, Sa Nur y Homesh, desalojadas ayer sin fuego amigo ni enemigo pese al apocalíptico presagio made in Israel sin incidentes serios; con imágenes, eso sí, para la posteri- En diez días serán demolidas todas las colonias y los palestinos recuperarán su territorio en octubre Las nuevas fronteras de Israel se alejan aún de las admisibles en cualquier proceso de paz señala Alpher dad, como esa de los policías en el interior de un contenedor al asalto de los atrincherados en las azoteas; con una variedad digna de mención de utensilios, medios y fuerzas policiales (caballos, cañones de agua, grúas, contenedores, excavadoras, etc. pero sin mayor resistencia que unas piedras voladoras, un aceite derramado, una orina vertida, unas oraciones repetidas ante los rollos de la Torah retirados del Arco Santo de la sinagoga por centenares de iluminados. La realidad de Cisjordania, la que se vive día a día sin la ceguera mediática provocada por el Plan de Desenganche, dice que se cuentan más de 130 asentamientos (sin enumerar los cien llamados salvajes e ilegales, todos lo son según la legislación internacional, que pueden ser desmantelados en breve aprovechando la ola de calor política y militar desatada en Gush Katif) con más de 240.000 colonos, repartidos en seis grandes bloques de asentamientos (Maale Adumim, Gush Etzion, Ariel, Efrat, Kedumim y Shaked) que Ariel Sharón ha prometido mantener y expandir, digan lo que digan, en voz