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6 Opinión MIÉRCOLES 24 8 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA FÉLIX ROMERO RESPONSABLE DEL ÁREA DE BOSQUES DE WWF ADENA LA FLAUTA DE BARTOLO I es cierto que la gallina vieja es la mejor para el caldo, la sopa abertzale que Batasuna prepara para el viernes en Bilbao no carecerá de veteranía. En repetición del ejercicio de desobediencia civil que la ilegal, y no extinta, HB organizó el pasado fin de semana en San Sebastián, algunos de sus clásicos- -Tasio Erkizia, Txomin Zuloaga... -convocan a sus afines para recorrer la Gran Vía, precisamente, en el día clave de las fiestas vizcaínas. Los antiguos dirigentes de la organización afín a ETA, que ahora dicen obrar a título personal, repiten lema para la convocatoria- -Orain herria, orain bakea- -y con eso acreditan su desparpajo. Gritar a estas alturas, cuando la situaM. MARTÍN ción vasca es un cruce enFERRAND tre la fatiga de las personas, la provocación continuada y la falta de respeto a cualquier forma de orden, que ahora el pueblo, ahora la paz tiene el sonido de las bromas de mal gusto. Nos encontramos de nuevo con dos fenómenos que siempre viajan juntos: el uso perverso del idioma, de los idiomas, y la opresión de unos cuantos sobre una masa ciudadana más abundante y, por atenta a otras cuestiones, más resignada y cansina. Lo de la lengua queda claro por el uso de la paz bakea, cuando lo que se pretende es el río revuelto como germen de la única estrategia posible para quienes, no sin una gran confusión ideológica interesadamente alimentada, predican la quimera de lo que ni tan siquiera cupo en la enajenada cabecita de Sabino Arana, el más sólido antecedente de un independentismo sin sentido que, dicho sea de paso, acota sólo para sí lo que son derechos comunes para todos cuantos integramos la Nación que tratan de fragmentar. La contumacia de los abertzales es, precisamente, la base de su fortaleza. Lo que no pueden aportarles unas ideas que no tienen, unos antecedentes inventados y falsarios y una realidad social mucho más compleja y plural de la que dicen representar tratan de buscarlo en su machacona insistencia en el error. La gente más común, entre los que creo encontrarme, nos sentimos desbordados con tanta perseverancia porque estos chicos son, como la flauta de Bartolo, de un agujero solo, y la monotonía de su concierto resulta, materialmente, insufrible. Espero y deseo que sus inconsistentes teorías nunca lleguen a cuajar en ese tosco invento de Euskal Herria; pero la hipótesis de su victoria sólo puede llegar por el camino del agotamiento de quienes, desde una España no troceada ni troceable, pretendemos celebrar unas fiestas tan hermosas como las de Bilbao de un modo más clásico y sin procesiones cívicas con pendón independentista. La paz, más que gritar sin sentido en la plaza de Moyúa, es tomarse unos vinos con los amigos en cualquiera de sus calles adyacentes después de salir de los toros. Lo único que no cabe en todo esto es la permisividad con la que Juan José Ibarretxe, llegadas estas ocasiones, sabe encenderle una vela a Dios y otra al diablo. S EL FUEGO GANA LA BATALLA Tras denunciar la falta de coordinación administrativa en la lucha contra el fuego, el autor propone la redacción de un plan integral de lucha contra los incendios forestales. El monte, que no entiende de colores políticos, necesita políticas consensuadas a largo plazo N año más, hemos perdido la batalla contra el fuego. Un año más, nuestra flamante artillería de extinción se ve incapacitada para detener el avance del enemigo. Un año más, el monte, el medio rural en general, es protagonista de los informativos del verano solamente por la tragedia, por lo que ha perdido. Las más de 100.000 hectáreas ya calcinadas en los cerca de 19.000 incendios de este 2005 nos colocan en las peores cifras de lucha contra los incendios forestales del decenio. La acumulación de errores, en lugar de su corrección, antes o después producen estos picos catastróficos que, por otra parte, se volverán a repetir con seguridad en el futuro. El empecinamiento en una política de lucha contra incendios defectuosa calcina nuestro país. Un año más, comprobamos resignados cómo la prevención es la materia olvidada. Claro que, para prevenir los incendios forestales, es necesario conocer sus causas, y aún se desconocen en más del 40 por ciento de los 20.000 siniestros que se producen al año. Entre los incendios con origen conocido, destacan los producidos por quemas agrícolas (30 por ciento) y las quemas de pastos (21) Otras causas destacadas son las quemas de basura y escapes de vertederos, los fumadores, las hogueras, los trabajos forestales, las líneas eléctricas y los ferrocarriles. A pesar de esta multiplicidad de causas que ya, por sí misma, denota la necesidad de un ataque conjunto, sabemos de la casi nula coordinación que existe entre los organismos públicos para prevenir los incendios. WWF Adena U ha señalado que seis consejerías o departamentos de cada comunidad autónoma, ocho ministerios y las administraciones locales y diputaciones tienen responsabilidades en esta materia y habrían de estar coordinadas. Sin embargo, muchas de estas administraciones ni siquiera reconocen que el problema les atañe. Necesitamos pues un Plan Integral de lucha contra los incendios forestales en el que se definan las competencias y responsabilidades de cada ente público vinculado al origen del incendio. Un Plan Integral que tenga como piedra angular la prevención coordinada. Recordando que la inmensa mayoría de los incendios son provocados por acciones humanas, intencionadas o no, el hecho de que en menos del 1 por ciento de los incendios se detenga a los causantes señala otra de las grandes carencias: su persecución y condena. Según datos oficiales, miles de incendiarios (que no pirómanos) salen al campo cada verano a sembrar la destrucción y la muerte. ¿Cuántos de ellos son los mismos del año pasado, o de décadas pasadas? ¿Cuántos seguirán sueltos el año que viene? Curiosamente, en estos días nos llegan desde el otro extremo del mundo (Indonesia) similares peticiones de perseguir a quienes provocan incendios forestales, una auténtica plaga así mismo en aquellas lejanas latitudes. Pero también necesitamos que las políticas forestales se muestren capaces de devolver al medio rural buena parte de lo que el desarrollismo del último medio siglo le ha arrebatado. Necesitamos, sobre todo, que sean capaces de crear -Nos han ganado en la identificación de los cadáveres, estamos empatados en el apoyo a Bush contra los talibanes, y les hemos ganado en no usar el duelo militar electoralmente.