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ABC MIÉRCOLES 24 8 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC GUERRA O PAZ EN AFGANISTÁN POR GUSTAVO DE ARÍSTEGUI DIPLOMÁTICO Y DIPUTADO DEL PP Afganistán es un país que dominaron y que quieren recuperar a cualquier precio. Para el yihadismo una importantísima parte de su Guerra Santa se está librando allí. ¿Por qué no lo dice el Gobierno socialista? L terrorismo yihadista y la ideología que lo alimenta, el islamismo radical, le declararon la Guerra Santa a todo aquel que no pensara como ellos, o que no se sometiese a sus opresivos planes. Occidente y en especial Estados Unidos y Europa, desde luego algunos países de Europa más que otros, están, estamos, a la cabeza de su lista de objetivos prioritarios. La intensidad del odio sólo es comparable con el de sus ansias de poder, aunque no sea con carácter inmediato, sino para cuando tenga que ser, para sus nietos, sus biznietos o para generaciones venideras. No tienen prisa, y en eso nos llevan una inmensa ventaja. Otra es que carecen de escrúpulos, de humanidad o de obligaciones hacia nadie, su sólo empeño, 24 horas al día 365 días al año, es dominar por medio del terror, la muerte y la amenaza. E Afganistán es sin duda uno de los frentes más importantes de esa Guerra Santa para el yihadismo, cuyo fin es la derrota de apóstatas, impíos e infieles occidentales. Los yihadistas piensan que derrotaron al Imperio Soviético con su guerra de guerrillas llevada a cabo entre 1979 y 1989, por ello hacen un paralelismo entre la derrota del Imperio Persa Sasánida, que era el segundo en el mundo tras el Bizantino, en el año 637 en las batallas de Qadisiya y Nahawand. Tras lograr ese objetivo, la emprendieron contra el Imperio Bizantino, para ello se declaró un Yihad, una Guerra Santa, que se inició con dos intensas campañas para tratar de conquistarlo, la primera entre el año 676 y el 680, y la segunda entre los años 715 y 717. La victoria final no llegaría hasta 1453 con la toma de Constantinopla por Mehmet II el Conquistador. El yihadismo y muy especialmente Al Qaida y su principal ideólogo y número dos, el médico egipcio Ayman Zawahiri, creen ser los sucesores de los compañeros y primeros seguidores del Profeta que lograron la primera proeza de derrotar a un enemigo superior en fuerzas y experiencia guerrera como eran los sasánidas. Ellos se ven como una nueva vanguardia islámica incomprendida por muchos de sus correligionarios, a quienes no dudan en tachar de apóstatas y de incluirlos en su interminable lista de objetivos potenciales. El yihadismo hace el paralelismo entre Imperio Bizantino, que era la primera potencia del mundo en ese momento, y los Estados Unidos y Occidente, y creen que aunque tarden muchísimo tiempo, acabarán derrotándonos inexorablemente, como ocurrió con Bizancio. En este contexto, y no en otro, hay que situar lo que está ocurriendo ahora en Afganistán, que fue, entre otras cosas, el símbolo de la derrota soviética, el primer Emirato islamista radical, de entre muchos más países que creen acabarán formando parte de un nuevo Califato islamista mundial, que es uno de los objetivos principales de los yihadistas, para desde esa plataforma de poder conquistar todo el planeta. Para el yihadismo la recuperación de Afganistán es esencial, primero para derrotar en esta ocasión, a la primera potencia mundial, y con ello volver a impulsar la moral de los yihadistas del mundo. Es ilusorio, y me atrevería a decir que completamente interesado desde la más absoluta ignorancia, decir que el 11- M se debió a la política exterior del anterior gobierno, o a la presencia de tropas españolas en Irak. Afganistán es mucho más importante para los yihadistas que Irak, pues se ha convertido en uno de sus principales frentes, en el que se puede acosar a tropas occidentales con el ojo de la opinión pública mundial vigilando constantemente. Irak es un campo de batalla del terrorismo yihadista, mezclado con elementos nostálgicos del régimen anterior, crimen organizado, delincuencia común y también elementos irritados con la presencia de tropas extranjeras. Los yihadistas, son mucho más numerosos que los demás, y la presencia de muyahedines del mundo entero, incluidos musulmanes con nacionalidad de Estados democráticos, es muy importante. Negar estos hechos es falsear la realidad en beneficio de intereses políticos cortoplacistas y miopes, además de ser seriamente peligrosos para la seguridad, por errar gravemente en el análisis. mi juicio, muy claras: primero que el Gobierno socialista está tratando de compensar ante ciertos aliados, su precipitada e insuficientemente justificada salida de Irak, ya que el presidente ni cumplió con las condiciones que él mismo se impuso durante la campaña electoral de 2004. Ahora algunos responsables socialistas dicen que si las tropas de la coalición abandonan Irak, se producirían graves consecuencias. ¿Por qué no les entró esa sensatez antes de que el presidente del Gobierno invitase a sus aliados a abandonar Irak en noviembre del año pasado? ¿Les habrá inspirado sensatez las recientes declaraciones del ex presidente Clinton en ese mismo sentido? Entre los motivos de tanto secretismo y lenguaje críptico podemos contar entre otras las siguientes: que los socios parlamentarios del gobierno son tan contrarios a la presencia de tropas españolas en Iraq como en Afganistán, siendo ésta una de las razones que podría hacer peligrar la estabilidad de sus pactos. La segunda es que no hicieron el análisis de riesgo necesario y por eso no se lo comunicaron al Parlamento y a la opinión pública, lo cual sería grave, o bien que habiéndolo hecho no nos lo hubiesen comunicado, con lo cual aún sería peor. Irak es un objetivo muy difícil de lograr para el yihadismo pero no imposible. La dificultad estriba en que la mayoría de la población es chií, que para los sunníes ultraconservadores y para los islamistas radicales sunníes, son herejes y hasta infieles, lo que no obsta para que exista también un islamismo chií, simplemente significa que la falta de homogeneidad étnica y religiosa de Irak, hace poco viable un control total del país por parte del yihadismo. Por otra parte Afganistán, a pesar de ser también un mosaico étnico y religioso, tiene una mayoría étnicamente de pastunes o patanes que son en su inmensa mayoría sunníes, de los que una parte importante simpatiza con el yihadismo. Afganistán es un país que dominaron y que quieren recuperar a cualquier precio. Para el yihadismo una importantísima parte de su Guerra Santa se está librando allí. ¿Por qué no lo dice el Gobierno socialista? ¿Por qué han ocultado a la opinión pública y al parlamento lo que cualquier lector avezado de periódico sabe: que en Afganistán se está librando una peligrosa guerra para derrotar al yihadismo y para garantizar la libertad y la democracia? Este secretismo y falta de transparencia es inaceptable pero tiene unas razones, a Sea como fuere, el Gobierno tiene que explicar estos y muchos otros extremos en el parlamento, más allá de los detalles técnicos, más allá de las circunstancias en que se produjo la terrible tragedia que sigue encogiéndonos el corazón. Debe explicarle a la sociedad española, en sede parlamentaria, qué evaluación política y de seguridad hace el gobierno de la situación en Afganistán, como parte de la amenaza yihadista global. Esta es una obligación del ministro de Asuntos Exteriores además del de Defensa, pero sobre todo y por encima de todo del presidente del Gobierno. El PP seguirá haciendo gala de una impecable responsabilidad, pero el Gobierno no ha actuado con la transparencia necesaria, temeroso sin duda que los riesgos que implican las operaciones en Afganistán puedan llegar a afectar seriamente su apoyo entre sus votantes más radicales, pues nuestra presencia allí parece entrar en franca contradicción con la agenda radical que este gobierno tiene en casi todos los ámbitos, pero especialmente en política exterior. Este no es momento de cálculos electorales, este es el momento de mostrar sentido de Estado. Lo que ocurre es que ante situaciones tan delicadas, el apoyo viene del principal partido de la oposición y no de los socios del gobierno, y eso no es muy popular entre los votantes más escorados a la izquierda de este PSOE. Todo esto pone de manifiesto, una vez más, los muchos y pesados lastres de este Ejecutivo. www. aristegui. org