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76 Los Veranos MARTES 23 8 2005 ABC MENÚ DEL DÍA ASTURIAS (I) LA RIQUEZA DEL CANTÁBRICO CARLOS MARIBONA ras cruzar la ría del Eo llegamos a Asturias, donde una generación de cocineros ha sabido actualizar y darle categoría al recetario tradicional para situar su cocina entre las punteras de España. Esta culinaria moderna convive bien con otra muy tradicional que, en lo que a cocina marinera se refiere, se basa en preparacio- T nes sencillas de los excelentes productos del mar Cantábrico, con menos fama que los gallegos, pero sin nada que envidiarles. La parte occidental que hoy recorremos, menos visitada debido a sus malas infraestructuras- -un suspenso para la ministra de Fomento- ofrece una enorme riqueza paisajística y restaurantes sencillos en los que se come francamente bien como La Barcarola, en Navia, que aunque no está pegado al mar- -aunque sí muy cerca- -es la mejor opción en esta zona. Pepe y Mirian atienden con amabilidad y ofrecen desde unos excelentes calamares en su tinta hasta cualquier pescado del día recién entrado en las lonjas próximas: un salmonete tamaño familiar, merluza, virrey, lubina, bonito... Sin salir del concejo naviego, en el recoleto muelle de Puerto de Vega, donde acabó sus días Melchor Gaspar de Jovellanos, una modesta sidrería, La Marina, cuenta con una simpática terraza frente al puerto y un producto excelente capturado allí mismo. Pescados muy frescos, pulpo a la gallega y recomendables calamares fritos. A pocos kilómetros, en el puerto de la turística Luarca, Sport es una referencia que no falla: pescado y marisco de calidad- -poseen su propia cetárea- -y recomendable empa- nada de merluza. Más hacia el este, cerca ya de Cudillero, dominando la espectacu- Las creaciones de Charles Jourdan son sinónimo de elegancia y coquetería en la vecina Francia Zapatos de lujo por los suelos El efecto dominó que padece el sector de la alta costura continúa con la quiebra de dos grandes del calzado galo, Charles Jourdan y Stéphane Kélian, incapaces de hacer frente a sus deudas y al gigante chino TEXTO: I. AGUILAR I. REPISO FOTO: AFP xpresión suspensión de pagos comienza a ser habitual en el exquisito universo de las grandes firmas. Ahora le toca el turno a los zapatos de lujo franceses que, al igual que otra serie de complementos antes inalcanzables para muchos, no pueden dar es- Lae quinazo a la amenaza de la imitación oriental, capaz de plagiar hasta el último detalle que los grandes diseñadores imprimen a sus creaciones. Con más de 70 años a sus espaldas en la industria de la moda, la exclusiva firma Charles Jourdan se declaró ayer en suspensión de pagos, situación que afectará a 450 trabajadores y a 43 boutiques repartidas por los cinco continentes. Esta delicada situación es fruto de una crisis anunciada, ya que la citada empresa había cerrado su planta de productos de marroquinería de Romans- sur- Isere en junio de 2004 y había iniciado un proceso de deslocalización exportando la fabricación de bolsos al extranjero en busca de precios más competitivos. Ni siquiera la reedición de cuatro de sus modelos más exclusivos, que se presentaron en las Galeries Lafayette el pasado mes de mayo, ha evitado el des- plome del maestro galo del escarpín, ya que la deuda acumulada de 9 millones de euros hacía presagiar lo peor para la empresa que creara en 1917 el artesano francés junto a su esposa Augusta. Pero Jourdan no es la única firma de calzado que ve temblar su estatus financiero. Esta situación de crisis se repite con siniestro paralelismo en el caso de Stéphane Kélian, dedicada al diseño de zapatos de lujo desde la década de los 60. Las dificultades para esta empresa francesa comenzaron en 2002 cuando, tras un pésimo balance económico, fue rescatada por el grupo Francesco Smalto, especializado también en la exclusiva industria de la moda. La quiebra de Kélian, anunciada ayer oficialmente, se salda con la suspensión de pagos a 143 empleados que su dirección justifica con la imposibilidad de competir con el dragón chino, a lo que se unen los tres millones de euros que endeudaban a la prestigiosa firma. Pero las coincidencias entre ambas empresas no concluyen con este aciago destino compartido, puesto que tanto Charles Jourdan como Stephane Kélian poseían