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ABC MARTES 23 8 2005 69 Los veranos CHARLES JOURDAN, LA PRESTIGIOSA FIRMA FRANCESA DE ZAPATOS DE LUJO, SE DECLARA EN SUSPENSIÓN DE PAGOS de EL ENIGMÁTICO PIANISTA QUE APARECIÓ SIN DOCUMENTOS Y SIN MEMORIA ES ALEMÁN Y HA REGRESADO A SU CASA EL PÚBLICO DE BOSTON ACLAMÓ A LOS ROLLING STONES EN EL PRIMER CONCIERTO DE SU GIRA INTERNACIONAL James Dean, en una escena de la película Al este del Edén Ahora se cumple medio siglo de la muerte de James Dean, aunque su imagen permanezca tan viva y moderna que el mundo no se atreve a echarlo de menos. Está en todos sitios, incluso en una exposición en Berlín que lo recuerda entre la aureola del mito Cogió un atajo y le ganó a Brando ncuenta años después, James Dean mantiene intacto el halo de eternidad que le proporcionó su muerte, temprana y jugosamente trágica. Su imagen se estampó contra la pared del tiempo a los veinticuatro años y allí se quedó colgada, como un póster. Ahora, y probablemente dentro de mil años, James Dean conservará inmaculadas las virtudes de lo clásico: Ci TEXTO: E. RODRÍGUEZ MARCHANTE FOTOS: ABC cualquier fotografía suya parece (y parecerá) hecha ayer mismo, tozuda y perennemente moderna. Y ahí fue en el único terreno en el que aventajó de largo a Marlon Brando, de quien había buscado la estela en la pantalla. Ciertamente, James Dean no murió gordo, viejo y deprimido como el actorazo al que admiró e imitó, y tal vez porque se lo impedía ese frívolo lema tantas veces repetido: Vive deprisa, muere joven y deja un hermoso cadáver Hasta tal punto contiene James Dean el material de las estrellas, que se comportó como una de esas tan lejanas y persistentes: su brillo le llegó al mundo cuando él ya había muerto. Murió justo antes de que se estrenara su gran éxito, Rebelde sin causa lo que desató unas ansias de admiración como no se habían dado hasta ese momento. Con sólo tres películas, Al Este del Edén Rebelde sin causa y Gigante James Dean pasó a ser el ídolo no de una o varias generaciones, sino de una edad concreta, de un estado de ánimo especial, y de todas las generaciones que vinieron y vendrán. Se han analizado sus rasgos y sus particularidades; se ha teorizado sobre su modo de an- dar, de mirar, de actuar... se ha mirado y remirado cada brizna de su aspecto físico y cada estancia y rinconera de su alma. Tan inexplicable es la madeja de su gloria como fácil de desembrollar: un montoncito de casualidades convirtió al voluntarioso James Dean, un joven tímido y melancólico que pasó por el Actor s Studio con (Pasa a la página siguiente)