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ABC MARTES 23 8 2005 Internacional 23 Bush insiste en que la guerra es vital para la seguridad de Estados Unidos El conflicto empieza a resquebrajar la unidad del Partido Republicano interrumpe sus vacaciones en su rancho de Texas para afirmar ante una convención de ex militares que una política de retirada no traerá seguridad PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Ante el creciente descontento y escepticismo que genera la guerra de Irak en la opinión pública estadounidense, el presidente ha tenido que interrumpir su verano ranchero en Texas para justificar un conflicto que va camino de producir al Pentágono 2.000 bajas mortales y 15.000 heridos. Ante una audiencia afín de ex militares en Salt Lake City, pero seguido por varios centenares de manifestantes, Bush ha repetido una vez más que la seguridad nacional del gigante americano pasa por el frente iraquí. En su campaña de persuasión, que se completará este miércoles con una visita a efectivos de la Guardia Nacional en Idaho, el presidente Bush ha argumentado que una política de retirada y aislacionismo no nos traerá seguridad Insistiendo en que aunque EE. UU. no ha vuelto a ser atacado desde el 11- S debemos enfrentar las amenazas antes de que se materialicen, la única forma de defender a nuestros ciudadanos donde vivimos es perseguir a los terroristas donde ellos viven El discurso de Bush se ha producido horas antes de que terminase el plazo en Bagdad para remitir un borrador de Constitución al Parlamento de Irak. Ante las evidentes dificultades de consenso entre los diferentes grupos étnicos y religiosos, el presidente ha expresado su confianza en que los negociadores produzcan un borrador que refleje los valores y tradiciones del pueblo iraquí Resaltando lo difícil que resulta superar diferencias tanto políticas como regionales en procesos constituyentes, tal y como quedó demostrado en el pionero esfuerzo democrático que hace dos siglos produjo los Estados Unidos de América. b El presidente El Pentágono venga el derribo de un helicóptero en Afganistán b La ofensiva norteamericana, que ha acabado con medio centenar de talibanes, es la respuesta a la muerte de 19 soldados en junio al ser alcanzado el aparato ABC KABUL. A principios del mes de junio la resistencia talibán consumaba su ataque más mortífero contra las tropas de los Estados Unidos desde el inicio de la operación Libertad Duradera en Afganistán en 2001. Un cohete derribaba un helicóptero norteamericano Chinook CH- 47 en las escarpadas montañas del Hindu Kush. Los 19 ocupantes del aparato murieron. EE. UU. se tomó cumplida venganza en una operación desarrollada a lo largo de la semana pasada en sintonía con las fuerzas gubernamentales afganas, cuyo objetivo era castigar a los rebeldes responsables de varios ataques, incluido el que segó las vidas de la tripulación del Chinook- CH 47 en el valle de Korengal, bajo las sombras del Hindu Kush, en la oriental provincia de Kunar. El teniente coronel Jerry O Hara calificó como un éxito el resultado de una ofensiva en la que 29 enfrentamientos se han saldado con más de 40 talibanes muertos. O Hara también informó sobre un combate en el distrito afgano de Daychopan, en la sureña provincia de Zabul, entre el 7 y el 10 de agosto que se saldó con la muerte de 65 miembros de la resistencia talibán. De este modo concluye la respuesta norteamericana a la sangrienta campaña desatada por la resistencia talibán, que sólo este mes se ha cobrado la vida de 13 soldados. Desde la caída del régimen fundamentalista, 187 estadounidenses han perecido en Afganistán, 64 en los últimos seis meses. Otras mil personas han perdido la vida durante este periodo. Ante tamaño derramamiento de sangre, 700 soldados de Estados Unidos procedentes de Fuerte Bragg (Carolina del Norte) se sumarán a las tropas destinadas en Afganistán, elevando el contingente de EE. UU. a los cerca de 20.000 efectivos. Bush saludaba ayer a un grupo de militares en el Aeropuerto de Salt Lake City do a todo Oriente Próximo, degenerando en una guerra que cada vez se parece más a la de Vietnam. Hagel, que recibió dos corazones púrpuras y otras condecoraciones por su servicio militar en Vietnam, ha insistido en la necesidad de desarrollar una estrategia de pronta salida en lugar de la pesimista planificación del Pentágono para mantener una masiva presencia militar en Irak durante cuatro años. Otras figuras del Partido Republicano, pensando ya en las elecciones de 2006, han insisti- AFP do en la necesidad de perseverar pero sin dejar de reconocer que la guerra de Irak es cada vez más impopular. El senador Trent Lott, ex líder de la mayoría conservadora, reconocía que a pesar de los sentimientos muy promilitares en Mississippi, su Estado, sus votantes sureños se empiezan a plantear si Washington está haciendo todo lo necesario para organizar un gobierno independiente en Bagdad y facilitar una pronta retirada de los más de 130.000 soldados destinados en Irak. Arrecian las protestas La alocución de Bush ha sido su primer acto público en una semana larga dominada por la protesta pacifista a las puertas de su rancho en Texas. Protestas iniciadas por la madre de un soldado muerto en Irak, Cindy Sheehan, y que este domingo se han visto reforzadas por un concierto de Joan Báez. Este movimiento, una pesadilla para la Casa Blanca, no parece amainar pese a que la propia Cindy Sheehan haya tenido que retirarse para cuidar de su madre, víctima de un infarto cerebral. En las filas republicanas, las incertidumbres sobre Irak se han empezado a traducir en disidencias públicas. El senador Chuck Hagel, posible candidato presidencial, ha llegado a manifestar que el conflicto iraquí ha desestabiliza- Advertencias de los talibanes En el marco de esta espectacular exhibición de poderío norteamericana para aumentar la seguridad en torno a las futuras elecciones generales afganas del 18 de septiembre, el reconocido como portavoz de la insurgencia talibán, el mulá Latif Hakimi, anunció ayer que tanto los colegios electorales como los votantes afganos no serán atacados por los rebeldes. No obstante, Hakimi recordó la plena vigencia de la guerra contra el Gobierno afgano y Estados Unidos e instó a la población a no participar en los comicios.