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ABC MARTES 23 8 2005 21 Los incendios en Portugal alcanzan las ciudades de Coimbra y Abrantes y avanzan fuera de control El Parlamento británico no fue informado de la política adoptada por Scotland Yard de tirar a matar Liberado el técnico de la cadena France 3 GAZA. El técnico de sonido de la cadena de televisión francesa France 3, Mohamed Ouathi, secuestrado el 14 de agosto en Gaza, fue liberado ayer, según informó una fuente de la seguridad palestina. Ouathi, de 46 años y nacionalidad francesa (aunque su origen es argelino) se encuentra en buen estado de salud y no sufrió malos tratos durante su cautiverio. El secuestro, que no ha sido reivindicado por ningún grupo, tuvo lugar cerca de su hotel, donde tres hombres armados lo introdujeron en un coche y lo llevaron a paradero desconocido. ¡Volveremos! no sé si podré hacerlo yo pero mis nietos o los hijos de mis nietos volverán porque esta es la tierra que Dios eligió para Israel y nadie le puede llevar la contraria a Dios decía desde el autobús que la sacaba de Netzarim una colona tan locuaz como ansiosa. Todos juntos acabaron en el Muro de las Lamentaciones de Jerusalén, donde oraron junto a soldados y policías israelíes antes de desplazarse al asentamiento judío en Cisjordania de Ariel, muy próximo a Nablus. Hoy le tocará el turno a dos de los cuatro asentamientos de Cisjordania elegidos para el Plan de Desconexión de Ariel Sharón. Dos de ellos, Gadim y Kadim, quedaron vacíos por la salida voluntaria de sus habitantes; los otros dos, Sa Nur y Homesh, pueden ser hoy escenario de duros enfrentamientos al sospechar el Ejército que los allí atrincherados han almacenado armas y municiones. Un joven israelí utiliza un mazo para derribar la parte más alta de un alminar en el asentamiento judío de Sa Nur AFP Los colonos de Sa Nur y Homesh, los dos enclaves israelíes en Cisjordania que serán hoy evacuados, resistirán al Ejército como los palestinos: a pedradas, con cócteles molotov, entre demoliciones de casas y cargas policiales... Comparaciones odiosas en la Intifada judía J. CIERCO Ve a dar de comer a tus borregos Otra batalla, mucho más política, se desarrolló ayer en la Comisión de Asuntos Exteriores y Defensa de la Kneset. Allí, con unos índices de insultos personales dignos de cualquier programa que se precie de la televisión basura, diputados israelíes, algunos del Likud, el partido del primer ministro, arremetieron contra Arik cono nunca nadie lo había hecho antes: Eres un mentiroso, un tramposo, un corrupto; debes dimitir si te queda dignidad Te haremos desaparecer del mapa político Vete a dar de comer a tus borregos al rancho Sharón ni se inmutó. Mantuvo la calma e insistió sin levantar la voz en que la expansión, la construcción en los asentamientos de Cisjordania seguirá su curso inalterable como en los últimos años, digan lo que digan la Hoja de Ruta, Estados Unidos, la Unión Europea y, por supuesto, la ANP. Oído cocina para quienes, con George W. Bush a la cabeza, elogian al chef antes de probar el guiso. SA NUR HOMESH (CISJORDANIA) Se asientan en una colina y una ladera palestinas. Están rodeados de olivos palestinos; de aldeas palestinas; de tierras palestinas; de hombres, mujeres y niños palestinos. Viven con el alma en un puño y el arma en el otro frente a sus vecinos palestinos... Y han lanzado, entre comparaciones como casi todas odiosas, su particular Intifada judía contra el Ejército que les quiere expulsar de su tierra prometida; que pretende demoler sus casas; que les convierte en refugiados que ordena la detención administrativa de los más extremistas; que instala checkpoints móviles por las carreteras palestinas para evitar la infiltración de los más peligrosos. Muchos verbos policiales, muchos sujetos militares, muchas palabras demasiado familiares para el sufrido día a día de los palestinos. No hay, ni ha habido, ni se esperan, asesinatos selectivos contra los extremistas judíos que mataron a ocho palestinos en las dos últimas semanas; ni se han dinamitado las casas de sus familiares; ni se han utilizado armas, ni ligeras, ni pesadas, para una expulsión recompensada con ayudas económicas suficientes para comenzar una nueva vida en otro sitio... Y es que, en efecto, pese a alguna similitud, muchas comparaciones son odiosas. Los colonos de Sa Nur y Homesh, de Homesh y Sa Nur, tanto monta monta tanto en esta locura colectiva que les retiene como rehenes de una causa otrora alentada por quien hoy les da con la puerta en las narices, no se lo pondrán fácil al Ejército israelí, que desplegará 6.000 efectivos contra estas dos colonias de Cisjordania. Antes de ser primer ministro cuenta Eili Rozemblat, Sharón venía a Homesh con frecuencia para recordarnos lo importante que resultaba para Israel nuestra presencia aquí; hoy nos echa sin motivo Pero no nos vamos de Cisjordania, nos instalaremos en el asentamiento de Yathana, cerca de Tulkarem, para seguir defendiendo, como hemos hecho aquí, al Estado de Israel explica la mujer del jefe de seguridad de la colonia, en la que han recibido a los pe- riodistas extranjeros a naranjazo limpio. Eliezer Gelbard, un colono uruguayo de 43 años, con 9 hijos de entre 1 y 18 años, vecino de Elón Moreh, se ha traído a Homesh a toda su familia para defender la tierra que nos entregó Dios, la patria que hemos construido entre todos y que algunos se empeñan en robarnos, como nos han robado el voto que le dimos a Sharón La otra cara del soldado No va a utilizar la violencia contra los soldados soy uno de ellos, me han licenciado hace un mes después de cuatro años de servicio militar y de estar veintiuno en la reserva pero su postura no es la misma que la de muchos jóvenes atrincherados aquí y en la vecina fortaleza de Sa Nur, repleta de familias con niños, donde se espera la resistencia más dura, con armas incluidas. Ayer se contentaron con amenazar a los periodistas extranjeros con enormes mazos y pesados bates. Hoy puede que los utilicen, con las piedras, el aceite hirviendo, los botes de pintura y los ácidos, contra los soldados israelíes en su particular Intifada judía, la misma que no resiste algunas comparaciones. Antes, Sharón nos instaba a quedarnos, hoy nos echa sin motivo cuenta Eili Rozemblat