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6 Opinión MARTES 23 8 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA VÍCTOR CORTIZO DIRECTOR DEL DEPARTAMENTO DE JUVENTUD DE LA CONFERENCIA EPISCOPAL ESPAÑOLA OTRA TORRE DE BABEL C UANDO Josep Lluís Carod- Rovira sale de excursión, ni lo hace solo ni va sin merienda para el camino. Así, con su compañía de cámara- -Joan Tardá, Xesca Oliver, Miguel Bofill... gran equipo de pensamiento y gran reserva espiritual de ERC, se acercó a los cursos de la que dice ser Universidad Catalana de Verano, en Prada, en Francia, y allí, como quien expone una sólida teoría seriamente estructurada, dejó sentada su aspiración de que el catalán, el gallego y el vascuence tengan carácter de lengua oficial- -se supone que con el castellano- -en todo el Estado español. No suelen ser las universidades de verano el epicentro de los grandes M. MARTÍN sismos de la inteligencia FERRAND- ¡ya no lo consiguen ni las de invierno! pero, en esta ocasión, la propuesta es tan chunga que resulta de agradecer en un agosto tan tenso como el que llevamos a cuestas. No es original, que otros genios nacionalistas ya precedieron con parecida música y la misma letra la actuación de Carod, pero tiene el inmenso interés de la autodescalificación por reducción al absurdo. Cuatro idiomas oficiales- ¡cuánta discriminación! -para un Estado que no es tan siquiera una Nación parecen muchos en función, aunque sólo sea, de lo que se lleva por el mundo. Quisieran también Carod y su equipo de fantasiosas creaciones ideológicas que las emisoras de radio y televisión con concesión administrativa para emitir en toda España lo hagan, por lo menos, la mitad del tiempo de su programación, en lenguas distintas del castellano- -en los otros idiomas oficiales así se trate de Barcelona o de Salamanca, de La Coruña o de Huelva, de Bilbao o de Toledo. Algo prodigioso. Desde el intento constructor de la Torre de Babel que nos cuenta el Génesis, no se recordaba un proyecto parecido de incomunicación y no entendimiento entre vecinos. Como nadie con estudios superiores puede resultar tan necio como para lanzar al aire propuestas tan inanes y malignas, hay que pensar, mejor que en la inteligencia de sus autores, en su malicia dinamitera de cualquiera de las líneas que, a lo largo de los siglos, han ido construyendo la realidad y el Estado españoles. Como tantas veces se dice, la pluralidad lingüística que se da en nuestro territorio es un capítulo de riqueza. Un bien cultural que, en su exageración política, tiene el valor de un germen para la descomposición total de España, o de lo que queda de ella. Los padres fundadores de los EE. UU. supieron renunciar a tres idiomas- -francés, alemán y holandés- -para mejor propiciar, sobre el inglés, la coherencia y la fuerza de una nueva y gran Nación. Sabían cuál era su meta. Carod, que también sabe lo que hace, se dedica aquí y ahora a echarle arena a los engranajes para que terminen por girar en el sentido contrario. Lo curioso es que no le faltan ayudas para ello. LAS LECCIONES DE MARIANFELD El autor analiza el desarrollo de la Jornada Mundial de la Juventud, celebrada en Colonia, y la importancia de los mensajes de Benedicto XVI, que explican que en estos tiempos de relativismo el Papa reúna a un millón de jóvenes para hablar de Dios CABAMOS de aterrizar y como en otras ocasiones, después de haber acudido a una Jornada Mundial de la Juventud, comenzamos a darnos cuenta de lo que hemos vivido. Cansados, muy cansados incluso, somos conscientes de haber formado parte de una juventud que ha experimentado unos días históricos la semana pasada en Colonia. Los jóvenes han sido como siempre los protagonistas. En ellos pensaba Juan Pablo II y en ellos ha pensado Benedicto XVI. Ellos nuevamente han recogido el testigo que se les ha entregado. Son, sin duda, una juventud que hace gala sin pudor alguno de su fe. Han vivido estos días de la misma forma que lo hacen habitualmente, desenfadados, espontáneos, llenando de esperanza a una sociedad que la pierde poco a poco y de paso animándonos a los adultos a darles testimonio de nuestra fe. Unos jóvenes que son ya presente gozoso de la Iglesia, y no sólo el futuro de la misma. Los obispos de todo el mundo se han hecho presentes de forma masiva y muy especialmente los españoles. Su participación en la JMJ es expresión de su apuesta por los jóvenes. También ellos han sufrido incomodidades en estos días, algunos han incluso viajado en autobús o pasado la noche de la vigilia en Marianfeld con ellos. Su presencia sencilla, su compañía y su preocupación por la juventud son la muestra clara de esa prioridad pastoral. Los jóvenes, desde su sencillez, saben captar esta cercanía, a la que corresponden con muestras de afecto, con disponi- A bilidad y entrega en un fenómeno de dimensiones crecientes que sorprende a muchos y que hacen que obispos y jóvenes caminen juntos, compartiendo la vida de la Iglesia y mirando con esperanza. Ha sido la primera Jornada Mundial de la Juventud con Benedicto XVI, y eso en cierta manera consolida este fenómeno. Ha estado muy presente y han sido muy numerosos los recuerdos a Juan Pablo II, y todas las referencias a él eran acogidas con una emocionada y sonora ovación, porque los jóvenes que acompañaron al Papa polaco le han recordado mucho, pero también han acogido de forma extraordinaria y generosa a Benedicto XVI, a quien reconocen como el sucesor de Pedro y quien desde el primer momento es para ellos testigo de la fe. El Papa, en sus extraordinarios mensajes, ha comunicado a los jóvenes un mensaje claro, lleno de vida y que también es una invitación para toda la Iglesia a acompañar a tantos chicas y chicas. Su discurso ha sido claro y contundente, eso es lo que los jóvenes esperaban y no se han sentido defraudados. En tiempos donde triunfa lo relativo, alguien debería analizar por qué se convoca a un millón de jóvenes con un mensaje claro, comprometido y exigente. Incluso invito a comparar esta concentración con otras muchas que se han celebrado en estos días, no tan numerosas y desde luego no tan auténticas. El Papa les habló del poder del amor, del reino de Dios, -Insensatos: Abandonan África, atraviesan el Estrecho y desembarcan en las playas del sur de España este verano, expuestos a que les pique una medusa.