Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC LUNES 22 8 2005 45 Toros SEMANA GRANDE DE SAN SEBASTIÁN Histórico indulto de un victorino de ensueño Plaza de toros de Illumbe. Domingo, 21 de agosto de 2005. Última corrida. Tres cuartos largos de entrada. Toros de Victorino Martín, desiguales de presentación dentro de la seriedad; destacaron el indultado 2 el muy bravo 1 y el noble y templado 4 por el pitón derecho; el resto se movió y se dejó sin romper. El Fundi, de canela y oro. Estocada ladeada y descabello. Aviso (oreja) En el cuarto, estocada (saludó desde los medios) Juan José Padilla, de champán y oro. Suerte de matar simulada (dos orejas y rabo simbólicos) En el quinto, estocada caída (oreja) Luis Miguel Encabo, de blanco y plata. Pinchazo, media estocada trasera y muy tendida y tres descabellos. Aviso (saludó desde los medios) En el sexto, estocada desprendida (vuelta al ruedo) Padilla salió a hombros junto a Victorino y el mayoral. ZABALA DE LA SERNA SAN SEBASTIÁN. Qué recuerdos, soberbio e irreductible ganadero, de aquel Velador indultado en la Monumental de Madrid una calurosa noche de julio, Corrida de la Prensa de 1982, con la augusta madre de nuestro Rey presidiendo el blanco palco venteño, apenas un mes y medio después de que usted atravesase la Puerta Grande de San Isidro. Veintitrés años después los triunfos se han acumulado en su palmarés y lo han encumbrado como el mejor criador de toros bravos de la historia. Casi un cuarto de siglo ha pasado, y ayer Victorino Martín volvía a ser izado a hombros, como clamoroso salvador de la Semana Grande donostiarra ahora. Murallón de 538 kilos de peso, cárdeno de nubes de algodón sucio, condensó la mayor parte de los argumentos con una claridad como la mirada de Larraitz, con una calidad superlativa, fina calidad, dulce calidad que aró el ruedo de Illumbe de manera incansable. Tan fino el toro como su embestida, como sus pitones y cabos, como su hocico horadando la arena. Bravo y noble hasta la eternidad que le depare una bien ganada segunda vida entre un harén de vacas y vetustas encinas. De pies ligeros en la salida, se durmió más que empujó en el peto, nota que pasa a plano posterior con la entrega en banderillas y en la muleta templada de un Juan José Padilla técnicamente perfecto. El clamor, el runrún a favor de perdonarle la muerte, se cuajó como un chisporroteo de pañuelos que acabó por prender todos los tendidos en una sola voz. Padilla y Victorino Martín abandonaron a hombros Illumbe tras el primer indulto de un toro en el coso donostiarra frialdad su bravísimo juego. Si apuramos, o sin apurar, más encastado y completo, sobre todo en el caballo, donde se empleó de verdad en tres varas, tres. De vuelta al ruedo en el arrastre al menos, con peso específico de toro de superior fijeza, importante más que exquisito en la jurisdicción de El Fundi, veterano guerrero que dominó el terreno, sin olvidarse de tantas guerras fieras que le hacen arquearse todavía como cicatrices que tirasen del cuerpo. FÉLIX MORQUECHO Padilla, Victorino y el mayoral salieron a hombros en tarde gloriosa para la Fiesta Justa y de ley la oreja, que pudieron ser dos. Al maravilloso espectáculo se sumó un cuarto de templadísimo pitón derecho, que se recuperó después de algún El percance de Barrera pudo ser fatal, pero la clavícula detuvo la trayectoria del pitón Antonio Barrera, herido el pasado sábado en San Sebastián, pudo haber sufrido un percance todavía mucho peor, algo fatal, sino fuese porque la clavícula detuvo la trayectoria del pitón según los médicos. Así lo explicó su hombre de confianza, Rui Bento Vasques. Dentro de lo malo, la suerte fue que al entrar el pitón en la cavidad torácica en sentido ascendente, la clavícula frenó la trayectoria dijo. Barrera, ingresado en la habitación 205 de la clínica donostiarra Quirón (en la imagen) pasó la noche fatal y con fuertes dolores, a pesar de los calmantes En cuanto al estado anímico del torero, Rui Bento comentó: Es increíble su entereza, pues ya está haciendo cuentas para volver a los ruedos. Él dice que, pese a esta mala suerte, va a seguir con más ilusión, más afición y más ambición Cosas que hacen afición En ese trance, Padilla seguía toreando, mirando entre tandas, quizá las mejores de la faena, al presidente, que sacó el pañuelo naranja como si levantase el dedo pulgar en el circo de la vieja Roma. En Illumbe, desde su inauguración en 1998, no se había contemplado nada así, nada semejante, poco de esas verdaderas cosas que hacen afición y que la gente vuelva y olvide una mala feria. Murallón había seguido a Platanero que como les sucede a los toreros que abren plaza pagó con cierta Antonio Barrera El matador sevillano, con rotura de clavícula, deberá permanecer alrededor de mes y medio inactivo. titubeo de remos. Desigual El Fundi con los palos, se fue asentando hasta superarse en una tercera tanda de derechazos ligados y tersos. Más complicado a izquierdas, el personal se quedó un tanto a su aire tras la estocada y el oficio a medio gas del matador de Fuenlabrada, que no caló. Luis Miguel Encabo se llevó el lote menos boyante, que no paró sin embargo de moverse. Pero Encabo le ganó el paso y la acción a un acapachado victorino al que le costaba seguir la muleta hasta el final y se giraba antes de emprender el tranco último. La espada le privó del trofeo. El alto y hondo sexto no humilló ni se empleó, y andando buscaba más la carne que el trapo. Honesto Encabo, cumplidor en banderillas, y enorme a la verónica y en varias medias, no se aburrió de intentarlo, de ahí la vuelta al ruedo, recompensa a toda su actuación. La oreja que se embolsó Padilla junto a los máximos y simbólicos trofeos de Murallón se debió a una faena histriónica. No descolgó el toro. Tampoco acabó de romper. Y el jerezano se metió en el papel de grueso ejecutor de una tauromaquia grosera: la vuelta al ruedo envuelto en un mantón, simplemente abominable. Luego, sólo los hombres de su cuadrilla se lanzaron a auparlo en hombros; a Victorino y a su mayoral los sacaron los areneros. Tan poco acostumbrados están en San Sebastián a una tarde de gloria, que ni costaleros hay preparados. Larga vida a Murallón y a vos, GANADERO.