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42 LUNES 22 8 2005 ABC Cultura y espectáculos A punto de cumplir noventa años, este escritor, ganador del Nadal y el Planeta, que vivió en París y Argentina y fue gran amigo de Dalí, rememora su experiencia literaria y vital Luis Romero: Dalí comparaba a Franco con el taurino Don Tancredo TEXTO: SERGI DORIA FOTO: ELENA CARRERAS BARCELONA. En 1950 Luis Romero vivía en Buenos Aires y escribía La noria una de las mejores novelas sobre la Barcelona de posguerra. En la elaboración del libro Paseos por la Barcelona literaria Romero se revela como gran escritor de Barcelona. Pasaban las páginas y uno veía a la gente pasar como una película neorrealista en blanco y negro. Leí La noria de un tirón durante las tardes ojivales de la Biblioteca de Cataluña: A la puerta del Publi siempre hay gente, a todas horas; es el punto de cita de aquellos contornos; algunos lo hacen también a la puerta del Apeadero; pero sobre todo las mujeres prefieren el hall del Publi; es más disimulado y hay escaparates. Delante del Salón Rosa colocan una línea de mesitas en la calle; muchas señoras toman helados... Entra en el cine y la refrigeración es tan intensa que se nota frío... El cine Publi es el refugio de los que necesitan asesinar aproximadamente una hora; también es bueno para quien necesita olvidar algún problema por el mismo espacio de tiempo Puros años cincuenta. Tiempos de contactos furtivos. Años de la revista Destino de la huelga de tranvías y del Congreso Eucarístico. La noria de Luis Romero mereció el premio Nadal en 1952. Una novela coral al modo de La colmena Frase corta. En cada descripción, la etopeya de una época. Barcelona y la guerra civil Luis Romero nace en Barcelona en 1916. En 1952 obtuvo el premio Nadal con La noria novela coral sobre un día en la vida de la Ciudad Condal. Ganador del premio Planeta con El cacique fue uno de los autores que destacó por sus libros sobre la guerra civil: Tres días de julio (1968) Desastre en Cartagena (1971) y El final de la guerra (1977) y Por qué y cómo mataron a Calvo Sotelo premio Espejo de España, 1982. Amigo de Dalí, dedicó al pintor diversos estudios y la biografía Dedálico Dalí (1989) ve suerte de salir con vida de todo aquello La mano del escritor se posa sobre un ejemplar de Tres días de julio Me dice que en ese libro están sus experiencias. No quise engañarme a mí mismo queriendo engañar a los demás. Estuve en el frente, sí, pero no participé en ningún acto de represión que pudiera remorderme la conciencia Para Romero, el mayor mérito de un escritor es poder responder años después de lo que escribió. Con ganas de ver mundo Acabada la guerra, el escritor ex combatiente tenía ganas de ver mundo. Siempre fui un poco aventurero y quise tener una visión distanciada, de conjunto, del problema español. No sentía odio hacia nadie... Lo curioso es que años más tarde mantuve una gran relación con Tarradellas y otras personalidades republicanas que no me reprocharon haber estado en la División Azul Vivió en París con austeridad- pura supervivencia -y en 1950 viajó a la Argentina. Es un país que me fascina. Me sabía todos los tangos de memoria... (Gardel nos sonríe desde las estanterías) Comenzó la escritura de La noria un conjunto de ambientes barceloneses que giraban como un vórtice narrativo. En aquella época, Luis Romero era un escritor que podía vivir de su oficio. Colaboraba en Destino con artículos sobre arte. Era de la misma generación que Mercedes Salisachs y muy amigo de Ana María Matute. Pla era un hombre que gustaba de las cosas sencillas y Eugenio d Ors tenía una personalidad especial, algo que yo valoro siempre apunta. El año de La noria deparaba a Romero una de las amistades más extraordinarias de su vida: la de Salvador Dalí. A su regreso de Buenos Aires, mediado el verano del 52, Romero se instala en una casa de pescadores de Cadaqués. Aquellos primeros días de septiembre apenas quedaba gente. Coincide con Dalí en Port Lligat... Parecían condenados a la amistad. Un escritor y un pintor ante un paisaje mineral al borde del otoño. Platican. Comenzamos a conversar en catalán y desde el segundo día nos tuteamos... La prime- Se unió al bando franquista y combatió en la División Azul. Recuerda que estuvo preso en Montjuïc Le digo a mi hijo que se han invertido los papeles: ahora él es como si fuera mi padre... estudiaba peritaje mercantil en Barcelona. Se unió al bando franquista y después combatió en la División Azul. De los días de julio recuerda que estuvo preso en Montjuïc. Era un lugar con las paredes desconchadas por los disparos de los fusilamientos. Pero yo no sentía la posibilidad de morir. Llegaba la hora de paseo y no me preocupaba. Recuerdo una chica muy guapa... La habían traído de Valencia y la fusilaron... No llegué a hablar con ella... Supe de su muerte por uno de los vigilantes Aquella guerra flotaba en el ambiente desde hacía tiempo. Lo notabas cuando te reunías con los amigos en un bar. Nos divertíamos, pero acababa saliendo la política. Todos tenían algún compromiso político... Yo no era militante pero supe que debía tomar partido. O lo hacías, o te pegaban cuatro tiros, o te escondías... Con veinte años lo afronté sin dramatismo... Y tu- Reencuentro en el Ensanche Más de medio siglo después reecuentro al escritor en un cruce del Ensanche barcelonés. ¿Luis Romero? Sí Me cuenta que enviudó. A punto de cumplir noventa años, vive solo. Su hijo viene a verle periódicamente. Le digo a mi hijo que se han invertido los papeles: ahora él es como si fuera mi padre... bromea. Sobre la mesa, un montón de recortes de esquelas- -amigos muertos- -de libros. Fotografías del escritor con Soler Serrano. Con Dalí. Con Tarradellas. Junto a su obra sobre la Guerra Civil española- Tres días de julio -una edición alemana de El corto verano de la anarquía de Hans Magnus Enzensberger. Le digo que es un gran libro- reportaje. Me lo trajeron porque Enzensberger me cita explica. En 1936, Romero tenía veinte años y ra vez que Dalí le invitó a su casa le informó de las personas importantes que pasaron por Cadaqués: de Roger de Llúria a Federico García Lorca... Blasco Ibáñez, Picasso, Azaña... Las ocupaciones mundanas de Gala- Dalí solían limitarse a Cadaqués, aparte de las visitas recibidas en el estudio y a conversaciones o aperitivos en el jardín- olivar, o en la estancia que calificaban de biblioteca si el tiempo era desapacible, a invitaciones a almorzar o cenar en la entonces rústica terraza del vecino hotel, cuya cocina sólida y elemental podía ofrecer lo más exquisito del mar. Al atardecer contrataban una cobla que tocaba sardanas ante la casa... Dalí exageraba sin rigor De Dalí subraya que no mentía; tergiversaba, exageraba sin rigor, le gustaba adornar anécdotas, hechos, recuerdos. Cuando estábamos solos se mostraba más mesurado sin descartar la nota humorística o insólita aunque comportara connotaciones que le ridiculizaran Luis Romero dedicó tres libros al ar-