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24 LUNES 22 8 2005 ABC Madrid Decenas de chinos dan masajes ilegales en la calle y sin las mínimas condiciones de higiene También utilizan sus domicilios como gabinetes pirata que no tienen autorización sanitaria b El masaje en todo el cuerpo Centro, paraíso de la mafia china La delincuencia organizada proveniente del coloso asiático tiene como punto de conexión el distrito de Centro. No en vano, la colonia china en Madrid se asienta sobre todo en esa zona, aunque también hay residentes en otros distritos, como Usera. La Policía investiga el uso de un karaoke del centro, donde han sido asesinadas dos personas, como punto de encuentro de las mafias asiáticas. La comunidad china se dedica, especialmente, al comercio. El caso más paradigmático es el de Lavapiés. cuerpo y pequeños taburetes y sillas de playa donde se sientan sus clientes. Ni potingues ni material higiénico ni, mucho menos, camillas. La ley, en estos casos, no da para detenciones. Eso sí, hay que tener en cuenta que, además de las denuncias de vecinos, todo este tipo de actuaciones sirven de efecto llamada para otros delincuentes, como los carteristas, recuerda la Policía. cuesta 20 euros y supone una infracción administrativa contra la que la Policía sólo puede echar a estas personas de la calle CARLOS HIDALGO MADRID. El corazón de la ciudad, donde bullen los turistas, conforma el índice de todo un catálogo de malas costumbres para el delincuente. La última modalidad es montar gabinetes de masajes a pie de calle. Nada más interesante económicamente si tenemos en cuenta los doloridos pies de las personas que visitan Madrid los fines de la semana y se patean la ciudad de arriba a abajo. Este nuevo reclamo, pese a la comicidad de la imagen que provoca ver a los turistas descalzos y con los pies en alto, entraña un peligro mucho más serio del aparente. Las quejas principales vienen desde dos vertientes: de un lado, la competencia desleal que supone tener junto a la Plaza Mayor decenas de ciudadanos chinos que ofrecen este servicio especialmente los domingos, cuando el resto de comercios- -incluidos los de masajes- -tiene sus puertas cerradas al público; pero, por otra parte, está el consiguiente peligro para la salud, puesto que estas prácticas sólo deben realizarlas profesionales con la titulación pertinente y probada experiencia, para evitar así lesiones que pueden, en el peor de los casos, desencadenar enfermedades que postren a una persona en una silla de ruedas. No es algo para tomarlo a broma. Fuentes policiales explicaron a ABC que no se puede calificar como delito, pero sí como infracción administrativa. No sólo porque carezcan de titulación como fisioterapeutas, sino porque ni ellos ni nadie puede ejercer tal función en plena calle. La normativa municipal lo prohíbe. Una vez más, la Policía Municipal se ve atada de pies y manos, pese a que existen patrullas que se dedican a peinar la zona, muy especialmente los fines de semana, cuando la afluencia de personas por esa área es mayor. Los agentes se percatan de lo que está sucediendo, pero sólo pueden disolver a estos grupos de chinos y requisarles el mínimo material de trabajo que llevan consigo: un cartel explicativo de los beneficios del masaje según las zonas del La masajista manipula los pies de un turista... FOTOS: IGNACIO GIL Al asalto del incauto Estos grupos de chinos se apuestan en las calles que desembocan en la Plaza Mayor. Su rincón predilecto son los soportales de la calle de Toledo, lugar de paso para quienes se acercan a la zona monumental de la capital y se dirigen a hacer sus compras al Rastro o a comer por las tascas de La Latina. Los pseudomasajistas se apuestan en la arcada de la calle y se dividen en dos grupos: quienes muestran los carteles explicando en qué consiste el masaje y se dedican a asaltar a los viandantes- -sobre todo son quienes mejor dominio tienen del español- y quienes, sencillamente, hacen los masajes. Ni rastro del precio; eso vendrá después. Al incauto ciudadano les ofrecen los servicios de palabra, pero también poniéndoles la mano sobre las cervicales, a modo de gráfica explicación. Acto seguido, les señalan la silla donde pueden tomar asiento. La práctica consta de dos partes: la primera (cuyo precio es de 10 euros) de 20 minutos de duración, se ejerce sobre la parte superior del cuerpo: espalda, cuello, lumbares, cráneo y sienes. Nada más empezar, uno de los chinos se apresura a aclarar: Tenemos titulación; estudiamos masajes en China La Policía advierte: Eso es como decir que te sacas- cuando es sorprendida por un agente municipal... que le ordena que se marche y censura al cliente por prestarse al masaje