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ABC LUNES 22 8 2005 Internacional 21 Portugal recibe ayuda de cuatro países para combatir los incendios forestales Aviones de España, Italia, Francia y Alemania colaborarán en la lucha contra el fuego b Ayer aún se registraban 56 in- cendios fuera de control en el país vecino, que movilizaron a 3.200 bomberos apoyados por 925 vehículos y 25 unidades del Ejército BELÉN RODRIGO. CORRESPONSAL LISBOA. Medios aéreos de España, Italia, Francia y Alemania prestarán ayuda a Portugal en el combate a las llamas tras la llamada de auxilio internacional lanzada por las autoridades lusas el pasado sábado. Más de 50 incendios se registraron ayer en todo el país. La cooperación española ha sido la primera en llegar, conforme al protocolo ibérico contra los incendios, y ayer mismo un Canadair procedente de España se unió a otro avión portugués en la extinción del incendio de Abrantes, uno de los más intensos registrados este fin de semana. Un segundo avión español estará hoy operativo, al igual que dos franceses y un italiano mientras que los tres helicópteros pesados que va a aportar Alemania comenzarán a trabajar mañana. El informe facilitado por el Servicio Nacional de Bomberos y Protección Civil (SNBPC) a última hora de la tarde de ayer registraba un total de 56 incendios sin controlar en el país vecino, que movilizaron a más de 3.200 bomberos apoyados por 925 vehículos y 25 unidades del Ejército. En la rueda de prensa del SNBPC en Lisboa, en la que estuvo el presidente, Jorge Sampaio, se vieron imágenes meteorológicas en la que se podía apreciar una mancha blanca sobre el océano Atlántico, reflejo del humo que las llamas están lanzando a la atmósfera. Un bombero observa un helicóptero anti- incendios en Pampilhosa da Serra REUTERS Las recientes fotos del presidente Bush con jovencitas en chancletas y con la familia del próximo juez del Supremo abren un debate sobre estilos aceptables en la vida pública de EE. UU. La etiqueta de la Casa Blanca P. RODRÍGUEZ WASHINGTON. La Casa Blanca es un escenario y todo el mundo es un crítico. Dentro del aspecto más teatral de la presidencia de EE. UU, el gigante americano se ha enzarzado estos días en un curioso y ensimismado debate sobre etiqueta, protocolo y moda. Todo a raíz de la audiencia que Bush concedió a mediados de julio a un grupo de atléticas jovencitas de la prestigiosa Northwestern University, siguiendo su conocida costumbre de recibir y posar con campeones del mundo del deporte. La foto oficial distribuida por la Casa Blanca muestra a estas deportistas universitarias posando en torno al sonriente Bush. Todo perfecto salvo el detalle de que algunas de estas estudiantes lucen chancletas más o menos elaboradas. Lo que ha generado todo un curioso debate nacional sobre lo que es apropiado y no es apropiado en la vida pública de Estados Unidos. Alguna de las estudiantes involucradas en el escándalo de las chancletas ha defendido su criterio de vestuario, recalcando que el calzado exhibido en la Casa Blanca era nuevo y con cierto diseño, aunque sin llegar nunca a los niveles de Manolo Blahnik. Y de hecho, no han faltado defensas encendidas por parte de especialistas en moda, quienes han justificado tamaña exhibi- La polémica foto del presidente Bush con el grupo de universitarias en chancletas ABC ción de pies precisamente por el carácter deportivo de estas jovencitas. Sin olvidar un cierto esfuerzo en los vestidos y peinados de estas campeonas. Los críticos insisten en que la Casa Blanca no debe volver al relajo de la era Clinton, apreciándose la formalidad exhibida por Bush, que no quiere ver a nadie en el Despacho Oval sin la correspondiente chaqueta y corbata. Algunas de las madres de las estudiantes implicadas en el zapatilla- gate también han puesto el grito en el cielo, declarándose mortificadas por el poco juicio demostrado por sus hijas. Dentro de esta polémica sobre corrección política aplicada al calzado, el presidente Bush no está carente de flancos débiles. El ocupante de la Casa Blanca es conocida por su afición a las botas de cowboy incluidos algunos pares con prominentes águilas, escudos y decoraciones tejanas. Y en cuanto al delicado tema de la chancleta, las propias hijas del presidente también son culpables de su utilización, recor- dándose que Jenna Bush- -durante su comparecencia judicial de 2001 por consumir alcohol sin tener más de 21 años- -lució el correspondiente par. A juicio de Ellen Goldstein, profesora del Instituto de Tecnología de Moda de Nueva York, precisamente la generación de Bush y Clinton es realmente la que ha marcado la tendencia en cuento a chancletas: Las hemos utilizado en los años 60 como una declaración de la contra- cultura. Y ahora las utilizamos como una declaración de confort. Y ahora nadie puede decir nada si yo decido casarme en la playa con un par de chancletas En contraste, Peggy Newfield, fundadora de la Escuela Americana de Protocolo, considera que lo ocurrido es una grave falta de respeto que denota poca educación. Para colorear un poquito más este llamativo debate, el término onomatopéyico con que en EE. UU. se conocen las chancletas flip- flops es utilizado para describir a políticos chaqueteros. De hecho, durante la última campaña presidencial, los republicanos llegaron a parodiar al senador John Kerry imprimiendo su nombre en pares de chancletas. Aunque para aliviar su predicamento, dos de las universitarias culpables de chancletismo han decido subastar sus ya famosas flipflops y donar las ganancias para el tratamiento de una niña con cáncer. Así las cosas, ha llamado la atención el súper- formal atuendo exhibido por la familia del juez John G. Roberts en la Casa Blanca, nominado por el presidente para ocupar un puesto vacante en el decisivo Tribunal Supremo. El mordaz crítico de moda del Washington Post, Robin Givhan, se ha despachado a gusto describiéndola como un retrogrado trío de huevos de Pascua