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18 LUNES 22 8 2005 ABC Internacional Israel pone fin, tras 38 años de ocupación, a la presencia de colonos en la Franja de Gaza Barricadas de fuego recibieron ayer a los soldados en las colonias por evacuar b El asentamiento de Netzarim, Dinero para la Policía palestina El ministro de Interior palestino, Naser Yusef, se ha comprometido a doblar los salarios de los agentes para principios de septiembre, durante una visita ayer a varios cuarteles de las fuerzas de Seguridad Nacional y de la Policía en Gaza. Ésta podría ser una maniobra para atraer a sus filas a las facciones armadas. Miles de agentes de las fuerzas de seguridad palestinas serán desplegados en los 21 asentamientos de la Franja de Gaza evacuados por Israel, después de que el Ejército se retire en dos meses tras demoler las casas de los colonos. Una excavadora derriba una casa en el asentamiento, ya vacío, de Peat Sade tamiento de Atzmona, donde la familia Arush preparó con mimo un cementerio de cartón con seis tumbas, seis. Las cinco primeras, dedicadas a cinco de los principales enemigos de los judíos a lo largo de la Historia: Pharoah; el emperador romano Tito; Anam; Adolf Hitler y Yaser Arafat. La última, también de cartón, era anónima, estaba dedicada al judío que expulsa a otros judíos de su tierra y casi nadie dudaba de su destinatario: el actual primer ministro de Israel. Seis tumbas, seis, como los seis millones de judíos asesinados por los nazis durante la Segunda Guerra Mundial. Símbolo que llegó hasta allí en silla de ruedas, prendido en el pecho de Tsadok Rab, de 82 años, superviviente del Holocausto, quien cosida a su chaqueta lucía con vergüenza e ira una estrella amarilla de David. Simbólicas ceremonias las celebradas, también ayer, seguro que hoy en Netzarim, seguro que esta semana en ante cuyas puertas murió tiroteado Mohamed al- Durah, el primer símbolo de la segunda Intifada, será desmantelado hoy por la fuerza JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Fue un día con más simbolismo que violencia, que también la hubo con esas barricadas de fuego a la puerta de los asentamientos de Katif o Atzmona, dos de los seis evacuados de manera definitiva ayer por el Ejército y la Policía israelíes. Fue un día en el que los colonos judíos y los jóvenes y adolescentes infiltrados en Gaza, procedentes en la mayor parte de Cisjordania, dejaron patente su resignación y prefirieron aferrarse a esos símbolos que resistir de manera inútil hasta un final siempre cercano a la presión muy contenida de las Fuerzas de Seguridad. Simbolismo que cobrará mayor fuerza hoy incluso con el desmantelamiento, si no hay retraso en los minutos de descuento, de la última colonia judía de Gaza, 38 años después de la ocupación israelí de la Franja con la Guerra de los Seis Días. Netzarim, uno de los enclaves hebreos más extremistas y duros de la costa mediterránea; aislado del resto de los asentamientos de Gush Katif; en el punto de mira constante de Hamás y otras organizaciones primas hermanas; a sólo 2 kilómetros de distancia de la ciudad de Gaza, tendrá el honor de ser el último punto judío en este territorio palestino repleto de agujeros negros. Sus residentes han exigido a los militares que impidan la cobertura de su evacuación por parte de los corresponsales y enviados especiales extranjeros, algo a lo que ha accedido el Tsahal Soldados israelíes tras las barricadas desplegadas por los colonos en Katif Netzarim, de Gaza a Cisjordania J. C. JERUSALÉN. Los últimos serán los primeros. Y los únicos. Los últimos colonos judíos en salir hoy de Gaza, a rastras en algunos casos, serán los primeros, y los únicos de entre todos los evacuados, en instalarse en Cisjordania. Lo harán en uno de sus puntos más calientes: el Una jornada cargada de símbolos El simbolismo de Netzarim cobra si cabe mayor protagonismo al ser el asentamiento en cuya puerta murió, en septiembre de 2000, sólo tres días después de lanzarse la segunda Intifada tras el paseo de Ariel Sharón por la Explanada de las Mezquitas, el pequeño Mohamed al- Durah, tiroteado en brazos de su padre. Siluetas de símbolos más frescos se dibujaron ayer, por ejemplo, en el asen- asentamiento de Ariel, junto a Nablus, que Sharón ya ha asegurado querer mantener a toda costa, pese a las presiones por parte de Estados Unidos. El destino de los cerca de 600 colonos de Netzarim no es definitivo. Se les busca ubicación, pero al no haber llegado a un acuerdo con las autorida- des israelíes han optado por marcar directamente el teléfono del alcalde de Ariel, pedirle el visto bueno para echar allí sus raíces iniciales y saltar de una colonia a otra, de Gaza a Cisjordania. Esta decisión, denunciada por los palestinos por considerar que va indiscutiblemente en contra de cualquier espíritu de paz permitir que los colonos hagan este trasvase siempre en territorio ajeno, echa más leña al fuego del muro ilegal que también pasa por Ariel y que, aunque casi nadie hable ahora de su cemento, no ha dejado de construirse durante la Operación Confraternidad y de la ocupación israelí de Cisjordania.