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ABC LUNES 22 8 2005 Opinión 3 LA TERCERA DE ABC AMOR INCONDICIONAL EN LA ISLA ENCANTADA POR FERNANDO ARRABAL DRAMATURGO Con qué presentimiento imagino que si Houellebecq hubiera nacido en Ciudad Rodrigo hubiera podido pensar (como yo pensé de niño) que el arco iris es la posibilidad de una isla... ON qué ebullición se celebró la tórrida fiesta de cumpleaños en el último piso del número 3 de la calle San Isidro de Madrid. Pero aquel arco iris de amor se consumió cuando parecía incandescente. Acaba de hacer dos años el 17 de agosto. Con qué puntualidad siglos después llegó un único cataclismo como en su día llegaban las lluvias. La hecatombe de monstruosidades y degradaciones culminó con la catástrofe del gran diluvio nuclear que asoló la Tierra. Pero particularmente España y sobre todo la isla de Lanzarote. Veinticinco generaciones después Daniel 25 recorrió las ruinas calcinadas de la ciudad en que su antepasado había conocido el amor de estramonio desterrado. Impregnado por el relato de la vida de Daniel 1 siente una emoción extraña al toparse con las cenizas y rebañaduras del bar de la calle Obispo de León en Madrid. Lugar de la inolvidable primera vez del primero de los Daniel con Mirto Con Belle Con qué deslumbramiento el narrador comienza llamando, en efecto, Belle a la inmaculada Justina de la novela. Diré simplemente sin exageración ni metáfora que me ha devuelto la vida. Mi existencia entera, bajo su mirada, se ha convertido en felicidad intensa Cuando sólo el placer recíproco es deleite. Con qué inmediatez, un párrafo después, cesa de amadrigarla bajo un seudónimo para designarla por su nombre: Belle en realidad se llamaba Esther... la mayor historia de amor de mi vida. Comprendí que iba a amar a Esther, que iba a amarla con violencia, sin precaución, y sin esperanza de ser correspondido... Comprendí que esta historia sería tan fuerte que podría matarme Con qué mimo, trenzando la melancolía con la fascinación, recuerda: Esther con su cabellera rubia clara y su piel muy blanca, no parecía verdaderamente una española típica- -hubiera podido pensar que era rusa- Tenía ojos bonitos, ojos oscuros. Me sentí bien en ella, creo que había olvidado que era tan bueno. Quizás porque nunca había sentido tanto placer. Yo tenía 47 años, la vida es extraña. Esther de 22 vivía sola con su hermana de 42 años que le servía de madre Y tras dar una nota breve sobre los padres de ella añade: Su piel era tan dulce C tonio Muñoz, Antonico para sus amigos, es el primer filósofo del ruedo con siete gatos. Es sobre todo un santo de arco iris. Forma con Nico, madrina del Clément del novelista, una altruista pareja modélica, mazarrónica, ética, idílica e incluso poética y mítica, pero ni mágica, ni gótica. Con qué singularidad Fox seudónimo del perro de Houellebecq en la novela, es el único ser que escapa a la maldición que azota a todos los humanos. Representa el amor incondicional que el autor conocería en la isla encantada. Lo cual no le impedirá a Fox Clément morir varias veces. Y renacer gracias a nuestra idolatrada ciencia. En los laboratorios de biología molecular asistimos ilusionados al acto de producir clones. Nuestra lengua ha querido que clon valga por payaso. Con qué expectativa la clonación suscita esperanza, pero también pánico por sus posibles consecuencias calamitosas. (Intento contar excepciones con los dedos) Parasitando esta creación genética el gurú de la secta de los elohim (como todos los gurus aparece mentecato, mágico, ignorante y aprovechón... pues había un profeta llegado de Logroño Con qué sagacidad se considera a Baruch Spinoza y a Schopenhauer, viviendo a cachos como relámpagos, los dos precursores de la clonación. La verdadera sabiduría que es la verdadera libertad reside en la comprensión y en el amor del orden de la Naturaleza que libera y provoca un gozo incesante y eterno Benedictus Espinosa el filósofo venerado por Nico y Antonio Muñoz, soñó, houellebecquiano, con pintar arcos iris en el cielo con la ayuda de una ardilla para que iluminara nuestra isla encantada. Sus lectores buscamos su perdido Tratado del arco iris ¿Lo quemó, disfrazado de Naturaleza? ¿Fue desde la estrella más lejana su posibilidad de una isla? Con qué presentimiento imagino que si Houellebecq hubiera nacido en Ciudad Rodrigo hubiera podido pensar (como yo pensé de niño) que el arco iris es la posibilidad de una isla. Como proposición cuántica depende del observador y de lo observado, bajo el principio de indeterminación Si toda la humanidad se concentrara en las murallas de Ciudad Rodrigo para ver el primer arco iris contemplaría una curva de colorines (como una isla encantada) instalada sólida y realmente frente a ellos. Pero si uno de los observadores hubiera bajado de la muralla vería, al andar, al arco iris desplazarse con su mirada. Como una alegoría de la Posibilidad de una isla Con qué atolondramiento, sin embargo, se ha escrito ya que el título de la novela es enigmático. La isla es el lugar topográfico que evoca el aislamiento. Como el oasis o el arco iris. La isla es la transposición del universo ideal al mundo temporal. La isla de la experiencia sensual alcanza la plenitud mística y mítica en la novela. ¿De qué isla se trata se pregunta, ahogado con la escarcha, entre otros el mensual Glamour La explicación se encuentra en la página 433 del libro: y el amor, en que todo es fácil en que todo se da en un instante. Existe en medio del Tiempo la posibilidad de una isla Este poema de cien versos (con un texto de Catherine Millet La regla y otro poema mío Réquiem por la muerte de Dios fue editado completo en 36 ejemplares en el menú y surco de Juan Carlos Valera. Con qué virulencia ya antes de su publicación el 31 de agosto en París La posibilidad de una isla (488 páginas) de Houellebecq, provoca un maremoto editorial, periodístico y cultural de corolas y abrojos. Formo parte de la media docena de tanques sagrados (yo más bien me considero como un triciclo blindado de confusión) que hemos tenido el privilegio de leerla antes del parto. Y la temible primicia labrada a fiebre alta. Con qué hoto y cuentas galanas Houellebecq se pregunta en el epígrafe de la novela: ¿Quién, entre vosotros, merece la vida eterna? El hombre, incapaz de amar, sólo piensa en gozar en un presente regado de desengaños. El autor me ha confesado: Con un ser adorable podría vivir millones de años, repitiendo siempre lo mismo. Cuando me siento feliz no formo parte del mundo Con qué perseverancia al lúcido que juzga sin complacencias desgajado de oscuridades se le tilda de provocador o de moralista. Por ello a menudo será vilipendiado con lepra de alcantarillas y de bocas. Houllebecq me dijo recientemente: La Verdad es tan escandalosa que se la confunde con la Belleza y con el Bien Con qué sorpresa aparezco en la novela con el nombre de Ferdinand 12 y con un verso de mi Réquiem Vacía ya la tierra, hueco el cielo... Hoy me interrogo (como ciudadano del año V después de releer esta novela- elegía: ¿es el mejor libro del tercer milenio? Con qué constancia España, guarida, vitrina y trama del trascoro, está presente en la novela: desde el jardín de la isla recoleta transformado en hotel Sanz hasta las Hurdes, hermosas en el mes de mayo Incluso se refiere a un llamado Bernard Batasuna productor independiente, de una esterilidad creadora total, un verdadero nazi; más tarde supe que había efectivamente militado en la FANE Con qué tino y certería Houellebecq dedica la novela a Antonio Muñoz Ballesta y a su mujer Nico. Sin la amistad y la gran gentileza de los cuales la redacción de este libro no habría sido posible An-