Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
98 Los Veranos DOMINGO 21 8 2005 ABC EN PRIMER PLANO ANTHONY TANG cantaor No soy gitano, aunque vivo como si lo fuera Este treintañero chino dejó su trabajo de informático y su vida en París por la pasión del flamenco. Sus ex colegas de trabajo tienen nutridas cuentas bancarias; él, sólo ganas de cantar flamenco confiesa TEXTO: ALFREDO VALENZUELA DESCUBRIMIENTO Escuché flamenco por primera vez hace un año, y cambió mi vida SIN COMPLEJOS Tengo algo de acento pero no importa. Conozco los cantes mejor que la mayoría de los españoles PROYECTO Estoy aquí para hacer algo en el cante MADRID. Anthony Tang tiene 31 años. Estudió con beca en la Universidad de California, donde se licenció como informático. Como tal trabajaba para el imperio de Larry Flynt, cuando el flamenco le dijo ven y lo dejó todo. Se ha establecido en Sevilla para aprender. La otra noche cantó en el sevillano Cortijo del Alamillo, y tiene duende. -Nací en los Estados Unidos, pero soy chino. -Pues después de oírle cantar, cualquiera diría que es flamenco. -Gracias. Sólo soy estudiante. Lo del flamenco es una vida, una cultura, y yo le tengo mucho respeto. Escuché flamenco por primera vez hace un año, algo me picó y cambió mi vida. ¿Qué hacía hasta entonces? -Trabajaba como informático en París para la empresa Hustler, la de Larry Flynt. -Pues el trabajo en la revista porno de Flynt debe ser interesante ¿no? -Sí, es interesante, y se gana mucho dinero, pero yo era sólo informático de la empresa. ¿Qué será más grato, la pornografía o el flamenco? -La pornografía es muy fácil, y el flamenco es muy difícil. ¿Qué es lo más difícil del flamenco? -Que no tengo cara de español, y encima me toman por japonés y yo soy chino. ¿Tú has escuchado mis alegrías? Yo tengo mi estilo propio. Ese es mi flamenco y yo estoy aquí para hacer algo en el cante. Si canto a Juan Breva por Málaga soy más académico, pero tengo mi propio tono... Yo no quiero ser un profesional, estoy aquí por amor puro. Quiero exprimir el flamenco y la vida. ¿Le molesta que le tomen por japonés? -Los extranjeros tenemos que luchar mucho. Yo llegué aquí como un romántico, pero Con padre camarero y madre costurera, se considera descendiente de una familia muy gitana esto es muy especial y muy profundo, algo que sólo los gitanos tienen fácil... Yo tengo algo de acento, pero eso no importa porque yo canto como yo soy. No me molesta porque conozco los cantes mejor que la mayoría de los españoles, que creen que no puedo cantar flamenco por ser asiático. -O sea que tiene un estilo propio, chino y flamenco ¿no? -Sí, yo para cantar no pongo caras de mono, ni las manos así; no me hace falta, tengo energía y amor por el cante. ¿Cuánto dinero está perdiendo por el flamenco? -Ummm... Unos cinco mil euros al mes. Pero he llegado a odiar mi trabajo. El informático no tiene arte, ni gracia ni nada. Y ahora disfruto mucho. ¿Has escuchado a la gente cuando yo salgo a cantar? Conocen mi alma y mi arte. ¿Cuántos le han dicho que está loco? -Todos mis compañeros. Todos tienen casa, coche y cuentas de inversión en el banco, pero yo ya sólo tengo ganas de cantar flamenco. ¿A qué se dedican sus padres? -Mi madre tenía 18 años y mi padre 25 cuando emigraron de China. Mi padre es camarero y mi madre es costurera: ¡Una familia muy gitana! ¿Le gustaría ser gitano? -No soy gitano, pero vivo como gitano. ¿Quiénes son sus maestros? -Fosforito. Por fandangos, Paco Toronjo. También Enrique Morente. Y Mairena, por académico, igual que Fosforito. ¿Cuántos años cree que le quedan para cuajar? -No puedo decirle. Hay mucho que recoger, y tengo que trabajar con cantaores y guitarristas buenos. -También me han dicho que baila. ¿Podría demostrarlo? -Ah, no, no, no soy bailaor, lo que pasa es que disfruto mucho y me atrevo a improvisar. Pero yo soy cantaor.