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ABC DOMINGO 21 8 2005 Los Veranos 97 Cruces rosas en el campo algodonero en homenaje a las ochos mujeres muertas que aparecieron en ese terreno pués de cuatro años en prisión. Las autoridades convirtieron la detención de El Cerillo y La Foca (Gustavo Gómez Meza) en un gran éxito en el caso del feminicidio. Confesaron haber cometido los ocho asesinatos del campo algodonero, donde ocho cruces rosas recuerdan bajo el inclemente cielo de Juárez, en una tierra torturada y enferma, la pena sin fin. Después de que le mataran a su compañero de un despacho que tiene azulejos de Don Quijote en el recibidor, Mario Escobedo, defensor de El Foca -muerto a su vez en circunstancias sospechosas mientras estaba en prisión- -el caso se desinfló cuando se supo que las confesiones de los chóferes -ambos conducían autobuses- -habían sido obtenidas mediante torturas. Dante comparte la hipótesis de que buena parte de los crímenes apuntan a gentes de clase media alta, con rancho, relaciones con el narcotráfico y el poder: Las muertitas son sacrificadas por gente sin entrañas que tiene intereses más importantes, son la diversión de esos depredadores, de esos despiadados. Las secuestran durante meses y luego ya no pueden volver a ponerlas en libertad. Las tienen que matar. Muchas aparecen con ropas de otras. En Ciudad Juárez tiene asiento la banda de crimen organizado más grande del mundo, el cártel de Juárez. Y yo formo parte de un millón y medio de silenciosos ble mercado del norte. Ella es mucho más pesimista que el abogado Dante Almaraz: Los cambios no se van a ver pronto. Demasiados jueces corruptos Porque hasta ahora, y aunque parezca increíble, tras casi 150 crímenes, no ha habido investigación, no ha habido ninguna condena Norma Andrade es una fuerza de la naturaleza. A su hija Alejandra, de 17 años, la secuestraron el 14 de febrero de 2001 cerca de la maquiladora en la que trabajaba. Su cadáver fue encontrado el día 21. La tuvieron en cautiverio seis días recuenta. Su muerte la ha obligado a ser madre de nuevo. Alejandra tenía dos hijos- -Jade, de un año, y Khaled, de 5 meses- de los que Norma era abuela y ahora madre. Sola: su yerno es un pendejo y su La tierra se abre marido murió hace dos años, ¿Qué futuro tienen aquí los con el cáncer agravado por la pobres? El durísimo clima hadepresión en que le sumió el ce que todo empeore. Aquí la atroz destino de su hija. tierra se abre La pauta la reAndrade, descendiente de un piten todos los que se han estugallego con pazo en la Costa de diado esta geografía infame: jóla Muerte, que emivenes, pobres, obreras en su mayoría, es- La única forma gró en busca de avendesafió a la famitranguladas, torturade acabar con tura, fue desheredado lia y das, violadas. Es la inla impunidad, por casarse con una justicia mayor. Porcon la maldi- mexicana, es una de que no tienen voz. No tienen la capacidad de ción, es casti- las impulsoras de hacerse oír Según el gando a los Nuestras Hijas de Rerecuento de Esther torturadores greso a Casa. Once familias batalladoras Chávez, son más de que no se resignan a 145 los crímenes seriaguardar silencio. Maestra de 44 les de índole sexual Más de 15 años, tiene otra hija de 22 que la nuevos crímenes en lo que va apoya en su acción política, se de año. Y la droga como formiha atrevido a plantarle al presidable suelo y telón: el insaciaLa fundadora de Casa Amiga, Esther Chávez, nacida en Chihuahua hace 72 años, conserva una elegancia y una integridad que parecen parte de su naturaleza, del coraje moral que hace de algunas mujeres la esperanza de que no todo está perdido. Antigua jefa de contabilidad de una empresa multinacional, empezó en 1993, cuando se cometieron los primeros crímenes, a observar lo que ocurría, a no cerrar los ojos, a sacar conclusiones, y sobre todo a tener en cuenta los estragos causados por un capitalismo salvaje impulsado desde el poder que pensaba que dando facilidades a grandes factorías extranjeras- -el sueño de la maquila- -el desarrollo venía por añadidura. dente Fox. Pero tiene un precio: asaltaron su escuela y robaron, sólo, el expediente de su hija. Menos mal que tomó la precaución de enviarle copia compulsada a su abogada: Así sabremos qué quitan y qué ponen. Ocho días después de la muerte de mi hija me dijeron que me ahogaba en un vaso de agua. Y no me quieren dar la custodia de mis nietos porque dicen que sufro manía persecutoria. Que detengan a quien me persigue y verán qué pronto desaparecen los síntomas dice con retranca incombustible. Juárez representa una dimensión crepuscular, desconocida Donde el rumor de la frontera se hace odioso, insoportable. Cuando volvemos a cruzar la línea lo que sentimos no es alivio, sino un cansancio incurable. La geografía del mal está poblada de inocentes que se niegan a ser aplastados, como Julia Caldero. La única forma de acabar con la tortura es castigando a los torturadores atina Máynez. La única forma de acabar con la impunidad, con la maldición, con una geografía de polvo donde el crimen es una flor de sangre que rebrota cada noche. Dejemos que sea Sergio Gozález Rodríguez, periodista golpeado y amenazado por empeñarse en buscar la verdad, quien cierre este episodio del viaje: Este tenebroso asunto revela el gran poder de los narcotraficantes y la solidez de sus redes de influencia. Los vínculos entre el ambiente criminal y los poderes económico y político constituyen una amenaza para todo México. Los documentos y testimonios de que dispongo son demoledores para las autoridades. Prueban que algunos homicidios de mujeres fueron cometidos durante orgías sexuales, por uno o varios grupos de individuos, entre los cuales hay asesinos protegidos por funcionarios de los diferentes cuerpos policiales, en complicidad con personas en posiciones importantes Chantajes y pruebas falsas Al criminólogo Óscar Máynez, profesor de la materia en la Universidad juarense, aunque vive al otro lado, en El Paso, donde está casado con una estadounidense, intentaron convertirle en cómplice sugiriéndole cuando era jefe de los forenses de la policía estatal de Chihuahua que plantara pruebas falsas para implicar a los chóferes Sostiene Máynez, de 39 años, que el poder minimizó el problema, culpó a las víctimas y fue cómplice por negligencia o comisión, y teme que la cifra precisa nunca se vaya a saber. De momento siguen sin diagnosticar el problema. Ni investigación exhaustiva, ni siquiera una relación precisa de las muertes Los recuentos son privados. Como el que hizo Esther Chávez. En palabras de Robert K. Ressler, superdetective del FBI, el caso del feminicidio de