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ABC DOMINGO 21 8 2005 Los Veranos 95 I FESTIVAL ABC FOTOGRAFÍA COLECTIVA GASTRONOMÍA LA CORUÑA (II) LOS PERCEBES DE CEDEIRA CARLOS MARIBONA En la serie de hoy del concurso de ABC y Notodofotofest. com, Acompañadas correspondiente a Salvador Romero Balboa, el crítico Pablo D Ors comenta las imágenes que define como abstractas alimos de La Coruña hacia el norte, rumbo a Ferrol y su ría para llegar después a la Estaca de Bares, el punto más septentrional de la península. En los acantilados que se alzan entre este lugar y Cedeira se pescan los que tienen fama de ser los mejores percebes de Galicia. Esos que, como escribió Camba, son de uña, gordos y pequeños, criados al embate de las olas en la parte de la roca más expuesta al sol, y que deben cocerse sólo el tiempo necesario para rezar un Padrenuestro Los sirven, junto a otros productos de estas bravas aguas como las langostas del Cabo Ortegal, en El Planeta, en Ortigueira, con espectaculares vistas al mar. Antes hemos pasado por Betanzos, ciudad monumental donde tienen fama las tortillas de patata, que aunque no son plato marinero acompañan bien cualquier comida. Casi todos los restaurantes de la localidad las preparan, pero la más célebre es la de La Casilla. Cerca de Betanzos, en Bergondo, con un comedor desde el que se divisa la desembocadura de la ría, se encuentra A Cabana, donde nunca falta el buen pescado ni unas excelentes croquetas de centolla. No está lejos el puerto de Sada, en el que abundan merenderos y restaurantes de cocina marinera. Destaca Manel, donde además de los productos de la ría preparan buenos arroces y algunas de esas caldeiradas de las que hablábamos el jueves al paso por Pontevedra. Para terminar este breve repaso, una dirección interesante para disfrutar de algunas de las mejores almejas gallegas: Muiño do Vento, en Fene, sobre la ría de Ferrol. Las sirven abiertas, a la plancha, y son una auténtica delicia. S Dios y el mar POR PABLO D ORS Direcciones A Cabana. Fiobre. Bergondo. 981 79 11 53. Manel. Av. del Puerto, 35. Sada. 981 62 28 95. Muiño do Vento. Cadavas, 4. Magalofes. Fene. 981 34 09 21. El Planeta. San Roque, s n. Ortigueira. 981 40 80 37. Por alguna razón, el deseo de muchos, de muchísimos, es tener una casa junto al mar o una casa, al menos, desde la que se vea el mar. O ver el mar, aunque no sea desde la terraza de una casa propia. En un mundo donde Dios ha desaparecido del horizonte habitual de las esperanzas humanas, el mar se ha convertido en la encarnación natural de la plenitud. El mar que se desea en los sueños es sólo un sueño. Llamamos mar -es así de simple- -a lo que, en otro tiempo (el Medievo, por ejemplo) llamaban Dios. Lo más parecido a Dios de nuestro mundo es- -a mi juicio- -el mar. Potente y suave; arrulla y azota, plácido pero poblado de peces desconocidos y peligrosos. Es, como el propio Dios, una metáfora del infinito. La foto superior: El protagonista de esta imagen (o su tema, por ser más rigurosos) no es la persona; ni siquiera el cielo o el muro, que es lo que ocupa la mayor extensión de esta foto. Lo importante es aquí precisamente lo que no se ve: el mar, esa metáfora de lo divino. Sostengo- -primera tesis- -que una imagen puede recibir el calificativo de artística cuando permite ver intuir lo que no puede verse. Siempre se fotografía lo invisible. Es así como el fotógrafo- artista convierte al espectador en algo más que un mero receptor pasivo. Obligado a imaginar, también quien contempla es (o al menos puede ser) un auténtico creador. En pocas palabras: lo principal de una imagen, de cualquier imagen, es la imaginación que logra suscitar. El valor de una creación radica, en buena medida, en la creatividad que despierta. En este sentido, toda fotografía (como todo poema, cuadro, libro... debe dejar espacios en blanco. La foto del medio: Hay creaciones artísticas tan potentes que logran que sus receptores las recuerden cuando encuentran una realidad que, de alguna forma, remite a ellas. Ante la palabra levedad (y más todavía ante in- Acompañadas de Romero Balboa. En un mundo donde Dios ha desparecido del horizonte habitual de las esperanzas humanas el mar es la encarnación natural de la plenitud El autor Pablo d Ors (Madrid, 1963) crítico literario y profesor de Escritura dramática en la universidad, ha publicado la colección de cuentos El Estreno (2000) la novela Las ideas puras (2000) y la nouvelle Andanzas del impresor Zollinger (2003) En la actualidad, vive y escribe en una casa abovedada que se ha hecho construir en medio de un barrio de inmigrantes. soportable el lector piensa en Kundera. La imagen de una monja enana y autoritaria, por dar otro ejemplo, es ya patrimonio de Fellini. Un cielo lleno de pájaros, que es lo que aquí se ve, nos recuerda a Hitchcock. El arte juega con el arte y nace de él. Sostengo- -y ésta es mi segunda tesis- -que una imagen es artística si se inscribe en la historia de las imágenes. La foto inferior posee el doble mérito de la analogía y del argumento. De la analogía porque es inevitable pensar en lo que ese gran pájaro se parece a esa monja, con el velo al aire (casi podría haberse fotografiado al revés: una cabeza de monja, con velo, sobrevolando a un pájaro) El mérito del argumento está en que, ante esta imagen, es inevitable la pregunta: ¿Logrará nuestra ave alcanzar a su presa? ¿la picará en el cuello? ¿se la llevará a los aires? Si la foto del medio tenía una virtud cinematográfica, ésta es una foto eminentemente literaria: una imagen sobre la que bien podría escribirse una historia. Sostengo- -tercera tesis- -que las creaciones artísticas más insignes vinculan unas artes con las otras, hasta el punto de que se diluyen las fronteras entre pintura, cine, teatro, literatura... Este tríptico fotográfico de Salvador Ernesto Romero Balboa podría leerse, con un poco de fantasía, como la tira de un cómic, es decir, de arriba a abajo. Pero en este caso es mejor considerar que las imágenes de los extremos comentan y corrigen la del centro, de mayor tamaño. El tríptico, que puede ser considerado como tal por la unidad de su escenario, habla de todo y de nada, de la libertad y de la violencia, del caos y de la calma... Es casi, en su figuración, una foto abstracta. De lo que trata- -es obvio- -no es de monjas, pájaros, muros u océanos. Como toda buena imagen- -y ahí va mi cuarta y última tesis- hay que mirarla durante mucho tiempo para descubrir que es un espejo.