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44 Los domingos DOMINGO 21 8 2005 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI Sir Ian Blair RESPONSABLE DE LA POLICÍA METROPOLITANA DE LONDRES Entre el error y el delito hay mucha distancia. La muerte de un inmigrante brasileño al calor de los atentados de Londres consiguió cierta comprensión, hasta que la versión oficial ha resultado no ser la buena. A Sir Ian Blair puede tocarle pasar de héroe a villano MOJIGATERÍA SEXUAL De héroe a villano r Ian Blair se le ha puesto cierta cara de víctima propiciatoria, de cordero pascual que va a pagar los platos rotos. El ajusticiamiento del electricista brasileño Jean Charles de Menezes ha conducido al Comisionado de la Policía Metropolitana de Londres, el puesto más importante dentro de la descentralizada policía británica, a una situación algo más que delicada. Vamos, que como no saque un conejo salvador de su gorra de plato, es muy probable que haya de liar el petate y dejar su agradable despacho en el New Scotland YarLamentablemente, los agentes especiales a las órdenes de Sir Ian, no solo mataron a un inocente, sino que durante más de dos semanas su departamento de comunicación ha permitido que la muerte de de Menezes apareciera envuelta en bulos. Esta actitud y los intentos por parte de Blair de bloquear a la Comisión de Investigación Independiente han puesto al flamante Comisionado muy cerca de los pies de los caballos. Ian Blair (ninguna relación familiar con el primer ministro) nació en 1951 y tras sus años colegiales estudió en Los Ángeles y en Oxford, donde en 1974 se graduó en Lengua y Literatura inglesas. Como las vías profesionales de esa carrera no presentan grandes alicientes, Blair decidió entrar en la Policía, comenzando como guardia de a pie en el Soho. Un destino céntrico y más bien simbólico: ningún licenciado en Oxford ha estado mucho tiempo apatrullando la ciudad Su carrera a partir de entonces fue bastante rápida. Tras actuar como Sargento e Inspector, ya en 1985 se le nombró Inspector Jefe del distrito de Kentish Town. Tras años mas tarde ya era Superintendente y responsable del Proyecto Policial de Investigación Criminal, que concluyó con una reforma bastante profunda de la estructura y funcionamiento de la policía británica en general. Durante los años 90, su trayectoria siguió un ascenso continuo que culminaría con su nombramiento en 1998 como Jefe de la Policía de Surrey. En el 2000 regresó a la Policía Metropolitana como Subcomisionado. Por fin, en abril de este U ASi POR JOSÉ MANUEL COSTA mismo año, Blair alcanzó su meta: la Jefatura de Scotland Yard. El problema no reside en que Blair sea más o menos cercano a los patrulleros de a pie, como aducen algunos críticos, sino en que su carrera ha discurrido en términos tan genéricos y estructurales que su pensamiento parece haber ido adecuándose a lo que los políticos esperan de un policía, tanto en lenguaje como en actitud. Por ejemplo, sin que nadie fuera a preguntarle y a raíz de un famoso caso de incompetencia policial en el caso del asesinato del joven de color Stephen Lawrence, Blair salió a la palestra calificando a la policía como un gigante industrial dormido y reclamando reformas drásticas para el cuerpo a lo largo y ancho del país. Este era el espíritu que satisfacía a unos laboristas recién llegados al Gobierno que buscaban funcionarios afines a su accionismo, sobre todo en materia de seguridad ciudadana. Tras los atentados de Londres, Blair ha participado con entusiasmo en la campaña de restricción de libertades y garantías judiciales de Downing Street, agitando como el primero el espantajo de nuevos e inminentes atentados, reclamando drásticos poderes para la acción policial, sirviendo como coartada profesional a un Gobierno dispuesto a enfrentarse a los jueces o a anular capítulos enteros de la Convención Europea de Derechos Humanos. En gran parte, las llamadas casi apocalípticas de Blair trataban también de ocultar su fracaso a la hora de prevenir los atentados de Londres. Nadie le ha echado la culpa de aquello, pero en su fuero interno debió pensar que lo mejor para evitarse problemas era un seguidismo casi perruno de las directrices más draconianas imaginadas por el otro Blair. La muerte de Menezes tiene su origen, no en el error personal de unos policías, sino de unas normas emanadas desde lo mas alto. Unas normas teñidas por la histeria y por el intento de ofrecer un espectáculo de seguridad que en realidad era tan ficticia como antes de los atentados. Lamentablemente, el espectáculo se ha cobrado una víctima inocente y la nube de confusión que Sir Ian Blair ha dejado hace que su primer y seco Sorry aparezca como una burla sangrienta. no de los principales argumentos que avalaba la extensión del vínculo conyugal a las parejas homosexuales era la idea de la igualdad ante la ley, con independencia del sexo de los contrayentes. Sin embargo, esta proposición tan razonable como liberal pasó por progresista hasta que una juez de Murcia planteó sus reparos constitucionales a la Ley Integral contra la Violencia de Género. Entonces se acabó la defensa de la igualdad sexual y descubrimos perplejos que lo verdaderamente progresista era considerar que ante un mismo delito de malos tratos un hombre es penalmente más punible que una mujer. ¿No era que solamente los fachas y los mojigatos se obsesionaban con el sexo? No se puede estar en contra de una ley que sancione y reprima la violencia doméstica, pero aunque la mayor parte de estos criminales sea de sexo masculino, la principal finalidad de la ley debería ser proteger a los débiles. Los niños y los ancianos siempre estarán entre los débiles. Con absoluta seguridad las mujeres son víctimas potenciales y constituyen el grupo de riesgo por excelencia, pero en algunos casos los hombres también pueden ser víctimas de la violencia de alguna mujer y no necesariamente de una mujer con quien le una un vínculo sexual o marital. ¿Qué pasa con las madres que agreden a sus hijos o a sus padres? ¿Por qué esos casos no son contemplados como Violencia de Género Hace unos días un energúmeno de 22 años acuchilló a su madre en la localidad castellonense de Vinaroz. En la edición de ABC del 18 pasado pudimos apreciar a esa alimaña haciendo la señal de la victoria mientras la policía se lo llevaba detenido. ¿Estaremos ante un caso de Violencia de Género Tampoco, porque para que una agresión e incluso un asesinato sea considerado un delito de Violencia de Género el asesino masculino debe tener un vínculo sexual con su víctima femenina. Por lo tanto, si un desgraciado mata a su madre o a su hermana nunca sería procesado por Violencia de Género a no ser que se demuestre que el acusado mantenía relaciones sexuales con la víctima. ¿No era que solamente los fachas y los mojigatos se obsesionaban con el sexo. Al reducir la acción de la justicia al resbaloso ámbito de la intimidad sexual, la Ley Integral contra la Violencia de Género no sólo incurre en discriminación sexual, sino que apesta a sacristía políticamente correcta. ¿O es que vamos a admitir que tenga más delito asesinar a una pareja marital, que asesinar a una madre, una hija, una hermana o una cuñada? Miren por dónde, algunos progresistas están igual de obsesionados con el sexo que los fachas y los mojigatos. Y ya se sabe que la mojigatería es propensa a escandalizarse. Un progresista razonable y un conservador razonable tienen mucho más en común que un mojigato de izquierdas y un mojigato de derechas, aunque ambas formas de mojigatería estén recortadas con la misma tijera. Me consta que la asociación progresista Jueces por la Democracia respalda que se consulte la ley de violencia sexista en el Tribunal Constitucional, pero también me consta que en nombre del progresismo algunas asociaciones feministas se niegan a discutir siquiera del tema. Jueces por la Democracia representa ese progresismo razonable, enfrentado por desgracia a una beatería progresista reconcomida por su propia mojigatería sexual. www. fernandoiwasaki. com