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ABC DOMINGO 21 8 2005 Los domingos 39 Las aeronaves llenan sus bambis en las balsas de agua naturales (también en piscinas o campos de golf) -arriba- -y deben descargarlos a entre 10 y 15 metros sobre las llamas Muchas tripulaciones se ven obligadas a vivir en chabolas indecentes durante 20 días. Y no se puede pretender ir fresco a una misión en que la gente se juega la vida después de estar en un chamizo a 45 grados dice un ex militar Así viven Un informe del Colegio Oficial de Pilotos de la Aviación Comercial concluye, tras inspeccionar 55 bases de las 150 para la extinción de incendios forestales en España, y en donde las tripulaciones viven hasta 20 días seguidos, que en un 48 por ciento de los casos carecen de cama individual y aseo propio; no hay medios de regulación de la temperatura en el 65,4 por ciento, y el 35 por ciento no tiene agua potable. El 38 por ciento de los pilotos declaró haber padecido alguna vez fatiga. Además, se ha comprobado que el 53,8 por ciento de estas bases presentan obstáculos que pueden interferir en las maniobras de despegue y aterrizaje, y un 67,3 por ciento de ellas no tiene vigilancia por lo que son susceptibles de sufrir daños o invasiones de personas o ganado. Cuando un incendio cabalga a 75 kilómetros por hora y las condiciones obligan a atacar el fuego sin poder penetrar en él, el medio aéreo es la clave. Es una guerra que hay que ganar en tiempo real, combate a combate y nada se puede posponer. No es posible- -subraya Aguilera- -que nadie decida cortar tres árboles del único sitio en que se puede coger agua en el fuego de Guadalajara, y que que- dan a un metro del rotor, haciendo peligrosa y lenta la operación, y que sólo se actúe cuando el fuego se ha desbocado, cuatro días después. ¿No hemos aprendido nada en tantos años de tragedia? Pero Francisco Lucas, director general de Coyotair y portavoz del sector de helicópteros de la Asociación Española de Compañías Aéreas (AECA) y como él todos los que han sentido cómo se les quemaba la cara en esa aproximación a 10 metros sobre las llamas- de lo contrario, la descarga de agua no es efectiva sí comprende la estrategia del enemigo. La eficacia es que cuando haya humo se dé el aviso y los aparatos despeguen a toda velocidad porque lo más importante, como digo yo, es apagar el fuego con los pies Su helicóptero, un AS 350- B 3, de factura Eurocopter, que esta mañana nublada de agosto reposa en la base madrileña de Las Rozas, es capaz de alzar el vuelo en dos minutos- -el reglamento dice que no en más de 10- y acaba de poner su nombre en el Guiness al ascender hasta el Everest, un ochomil para un aparato que pesa 1.100 kilos y que, como una hormiga de hierro, es capaz de levantar 2.800; alcanza una velocidad de 130 nudos (240 kilómetros por hora) y llena su bambi con 1.000 litros en 20 segundos. Y en dos horas- -añade Lucas orgulloso- siempre con agua cerca, puede hacer de 15 a 20 descargas Después de 18 años en este oficio- -explica Lucas- -aprendes la filosofía del fuego, y hasta a dirigirlo. Tiene su propia vida y crea sus propias turbulencias. He visto cómo hacía estallar árboles y formaba vientos insospechados tras una inversión térmica que alimentaba su ferocidad y le proporcionaba un avance salvaje. Pero no es una lucha limpia: los tendidos eléctricos, cuando no tienes visibilidad, pueden ser una trampa mortal. Y ahora los molinos de viento son otra faena Ahí arriba- -confiesa Lucas- -te sientes el más grande del mundo cuando le pegas a la llama. Entonces, por la emisora de tierra, te llega la fiesta; pero cuando se te va el agua a lo quemado y oyes un ¡coño, que no das ni una! te hundes y te crees el más inútil de todos. Porque ves la lucha de tus compañeros, la pena y la impotencia; el sufrimiento a secas en el corazón terrible de ese infierno