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ABC DOMINGO 21 8 2005 23 La Policía Metropolitana británica revisa su política de tirar a matar tras la muerte del brasileño Menezes El sacerdote español bajo arresto en Colombia dice que su relación con las FARC era sólo humanitaria Clinton intentó negociar con los talibanes la eliminación de Bin Laden Los integristas expresaron su interés por recibir misiles de crucero atentados contra embajadas de EE. UU. en África perpetrados en 1998, la Administración estadounidense buscó un acuerdo con el régimen de Kabul PEDRO RODRÍGUEZ. CORRESPONSAL WASHINGTON. Dentro de la historia todavía por escribir sobre los reiterados intentos para acabar con la pesadilla terrorista encarnada en Osama bin Laden, documentos obtenidos esta semana por el grupo National Security Archive ofrecen nuevos detalles sobre el poco efectivo papel jugado por la Administración Clinton. Estas comunicaciones internas ilustran los esfuerzos del Departamento de Estado para llegar a un entendimiento bajo cuerda con el régimen integrista de los talibanes y terminar con el santuario que el cabecilla de Al Qaida había encontrado en Afganistán. Ante la carencia de relaciones oficiales, el encargo de estas delicadas negociaciones acabó en manos del subjefe de la misión diplomática de Washington en Pakistán, Alan Eastham. El ahora embajador de Estados Unidos en Malawi se reunió en noviembre y diciembre de 1998 con Wakil Ahmed, persona de confianza del líder talibán Mullah Omar, ahora fugitivo sobre el que pesa una recompensa de diez millones de dólares. Durante esos encuentros se intentó negociar el asesinato o expulsión de Osama bin Laden, como respuesta a los brutales atentados perpetrados meses antes contra las embajadas estadounidenses en Tanzania y Kenia, donde perdieron la vida más de doscientas personas. A lo largo de estos encuentros, los talibanes habrían expresado su escepticismo sobre la culpabilidad de Bin Laden. Además de predecir que la expulsión del multimillonario saudí pob Tras los REUTERS de declarar que el único que puede hacer la paz es Sharón, pero que para eso debe proseguir la evacuación de Gaza en Cisjordania) y la Autoridad Nacional Palestina. La retirada israelí es vital Ayer mismo, su presidente, Mahmud Abbas, exigió el fin de la colonización de Cisjordania y de la judaización de Jerusalén, y consideró vital la retirada del Ejército israelí a las posiciones anteriores a la segunda Intifada, en septiembre de 2000: De lo contrario, Israel mostrará que no quiere la paz Abbas, quien comunicó de manera definitiva la fecha del 25 de enero de 2006 para las elecciones generales que debían haberse celebrado en julio, firmó además el decreto por el que los asentamientos evacuados pasarán a la ANP. No obstante, hasta dentro de un par de meses, los palestinos tendrán vetada su entrada en las colonias desmanteladas. Mucho más largo asoma el plazo en lo que a Cisjordania se refiere. Sharón lo ha dejado claro: Los bloques de asentamientos en Judea y Samaria no se tocan Bin Laden, junto a su número dos, Ayman al- Zawahri, en una imagen de 1998 dría provocar el final del régimen de los talibanes en Afganistán. Previsión que tres años después terminaría de cumplirse, como parte de la respuesta militar ordenada por la Administración Bush tras los atentados del 11 de septiembre de 2001. Ante estos reparos, diplomáticos de Estados Unidos habrían llegado a prometer mejores relaciones bilaterales y el final de las sanciones económicas a cambio de que los talibanes dejaran de amparar al líder de Al Qaida. Con todo, en estos discretos contactos, los talibanes habrían reconocido abiertamente su impotencia para evitar que Estados Unidos intentase eliminar al cabecilla terrorista con una incursión de tropas especiales o un ataque con misiles de crucero. En es- AP te peculiar tira y afloja, Wakil Ahmed habría expresado cierto interés por parte del régimen talibán para que Washington les facilitara misiles de crucero. El papel de Arabia Saudí Esta tanda de documentos también deja entender que el Departamento de Estado llegó a la conclusión de que la forma más efectiva de acabar con Osama bin Laden sería a través de Arabia Saudí, que mantiene un prestigio significativo en Pakistán y Afganistán Además de insistir en que había que continuar apelando a la natural mentalidad comercial de muchos afganos insistiendo en lo que Kabul podría ganar o perde con la expulsión de Osama bin Laden.