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12 DOMINGO 21 8 2005 ABC Nacional Los Reyes presidieron la ceremonia en el Cuartel General del Ejército invadidos por la emoción y en algunos momentos no pudieron contener las lágrimas FOTOS: IGNACIO GIL La entereza de los familiares presidió el solemne funeral por los 17 militares muertos Don Juan Carlos impuso la condecoración al sargento Joga junto con su viuda, Susana Pérez b No sonó el himno nacional para la bandera ni para el Rey, ni se rindieron honores por ser ayer uno de los dos días de luto oficial designados por el Gobierno L. L. CARO I. G. ESLAVA MADRID. No hubo consuelo posible. Los restos mortales de los 17 militares fallecidos el martes en Afganistán recibieron ayer la solemne despedida oficial en un funeral de Estado presidido por Sus Majestades los Reyes, en medio de una conmoción inmensa y sobrecogedora que los familiares, doscientos padres, hermanos, novias o amigos abatidos de dolor a la derecha de los féretros, sobrellevaron con una estremecedora compostura. Tan propia de la familia militar. A las diez y siete minutos de la mañana, con la compañía de Honor del Regimiento de Infantería Inmemorial del Rey ya alineada, el patio de Armas del Cuartel General del Ejército de Tierra era el marco de la escena desgarradora de las familias sosteniéndose entre sí para recibir el pésame de Don Juan Carlos y Don Felipe, ambos de uniforme militar, y de la Reina y la Princesa de Asturias, de negro riguroso. No sonó el himno nacional para la bandera ni para el Rey, no se rindieron honores por ser día de luto oficial. En profundo silencio, fueron quince minutos de gestos descompuestos de congoja, de abrazos a las madres con palabras al oído y de emoción por el duelo a flor de piel, sólo comparable a la que se viviría un momento después con la entrada a paso lento de los féretros. Los ataúdes, cubiertos por la bande- El nuncio del Vaticano, Manuel Monteiro, leyó un mensaje de condolencia del Papa Benedicto XVI ra de España, fueron recibidos con la marcha fúnebre resonando imponente. Diecisiete veces se llevó la mano a la visera para saludar en señal de respeto y admiración el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Félix Sanz, y como él, los jefes de los tres Ejércitos, situados en la primera fila de la bancada de autoridades. También estaban el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, junto al ministro de Defensa, José Bono, con el semblante desolado de luto, los titulares de Exteriores, Agricultura y Justicia, además de la vicepresidenta Teresa Fernández de la Vega, el jefe de la oposición, Mariano Rajoy, y los demás representantes de las altas instituciones del Estado. Más atrás, el comandante supremo de las Fuerzas de la OTAN en Europa, James Jones, asistía apesadumbrado junto al embajador de los Estados Unidos, Eduardo Aguirre, mientras al fondo, firmes en los extremos de las últimas filas, los miembros del segundo helicóptero que acompañaba al siniestrado aguantaban inmóviles al lado de una representación de la Unidad de Helicópteros BHELMA IV, a la que pertenecían cuatro de los fallecidos. Profundamente apenado ante la dolorosa noticia del accidente aéreo ocurrido en Afganistán... Las palabras de lamento y de consuelo transmitidas por escrito por el Papa Benedicto XVI,