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ABC DOMINGO 21 8 2005 La Entrevista 11 Preso en 1936, con sus compañeros aliancistas en Río de Janeiro país a un pequeño núcleo de dirigentes que se extralimitó en el ejercicio de esos poderes. En ese momento, el núcleo más leal e identificado con el origen y los fines del PT se mostró desmovilizado. No supo reaccionar. La cúpula se distanció de las bases batiendo marcas de arrogancia. Interpretó el ejercicio del poder como un monopolio. No hubo un diálogo político. ¿Hay salidas para esta crisis? -Llevar el diálogo al seno del partido, al conjunto de nuestros parlamentarios, gobernadores y alcaldes. El Ejecutivo tiene que sumarse también al debate. ¿Vale la pena hacer cualquier alianza para gobernar? -La búsqueda de alianzas no fue orientada sobre la derecha. Se buscó entre la izquierda y el centro izquierda, que asumían la necesidad de cambios. La llegada al Ejecutivo sin una mayoría en el Parlamento nos asfixió un poco. Contamos apenas con la sexta parte de la Cámara y con tres gobernadores entre 27 Estados. Esa limitación nos obligó a recurrir a alianzas políticas. Sin ellas sería imposible la reforma. Nuestra oposición más radical y agresiva, pese a sus apariencias de elegancia, es el PSDB (la socialdemocracia de Fernando Henrique Cardoso, ideológicamente cercano al PT) ¿Qué significó la llegada del PT a la presidencia? -Fui uno de los fundadores del partido y he vivido el ardor, el entusiasmo, la confianza en las posibilidades de responder a los grandes retos nacionales, postergadas durante tanto tiempo. Tras nuestra victoria, sentí ese gran impulso de una masa ingente de militantes, celosos de sus deberes y sus derechos, que reclamaban un golpe de timón en los asuntos brasileños. ¿La gestión de Lula ha respondido a lo que usted esperaba de un gobierno del PT? -Se ha proclamado que el gobierno, bajo la responsabilidad del PT, prometió y no cumplió. Heredamos una inmensa deuda y una infraestructura es- Apolonio Carvalho, en una imagen reciente Vale la pena soñar V. G. SAO PAULO. Fue el título elegido por Apolonio de Carvalho para sus memorias, y también el del documental de Stela Grisotti y Rudi Böhm, realizado en homenaje al general del PT de 93 años de edad, que fue expulsado del Ejército por su militancia en la Alianza Nacional Libertadora (ALN) que trató de deponer al presidente Getulio Vargas, y que estuvo preso entre 1936 y 1937. Izquierdista de nacimiento, Carvalho combatió como brigadista en la Guerra Civil española con el grado de teniente de artillería, por lo que obtuvo la ciudadanía española. En Francia fue coronel de la resistencia contra los nazis y conoció a la militante comunista Renée, con quien se casó y tuvo dos hijos, Raoul y René- Louis, cómo no, también militantes de la izquierda brasileña. De vuelta a Brasil luchó como guerrillero contra el régimen militar (1964- 85) En 1970 fue apresado, torturado y liberado después a cambio del embajador alemán en Brasil, secuestrado por la guerrilla. Se exilió a Argelia para volver a su país en 1979. Militó en el Partido Comunista Brasileño y fundó el Partido Comunista Brasileño Revolucionario (PCBR) en 1968, y el Partido de los Trabajadores (PT) en 1980. Inspiró a Jorge Amado el personaje de Apolinario para la novela Subterráneos de la libertad Es, a sus 93 años de edad, un enamorado de la poesía de Manoel Bandeira, Antonio Machado y Rafael Alberti. La clase media está perpleja por los casos de corrupción, pero esto no afecta a la mayoría de los brasileños, que apoyan al PT quilmada, pero el Gobierno Lula será fiel a sus compromisos y sacará adelante las reformas de manera gradual. Las cosas no se hacen de la noche a la mañana, sino tras un período de acumulación de fuerzas y de medios. ¿Considera correcta la política económica de Lula? Ha sido tachada de liberal... -Absolutamente correcta, si nos atenemos a la ley de la contradicción entre lo que queremos y lo que podemos hacer, entre lo que queremos tener y lo que tenemos, entre lo que queríamos recibir y lo que recibimos... Somos objeto de crítica incluso entre los sectores más radicales del PT, que creen que es posible que iniciemos ya medidas muy cercanas al socialismo, cuando la realidad no lo permite aún. ¿Qué camino debe seguir el partido en el futuro? -Necesitamos restablecer la confianza del electorado con la depuración judicial y política de los elementos que nos han traicionado, que han marcado de forma tan dañina la identidad del partido. Entonces se darán las condiciones para encarar con esperanza las auroras del mañana. -No pierde usted la esperanza... Se ve que es un luchador curtido en mil batallas. ¿Qué recuerdo guarda de la Guerra Civil española? -Yo era un simple teniente del Ejército brasileño que llegaba al Ejército Popular español como un oficial más. Los mandos, los jefes, se habían ido casi todos con Franco. Fui oficial de artillería al mando de algunas baterías, incluso de 16 piezas. Me había formado en la escuela militar brasileña y se me dio el mando de unida- des completas de artillería. Combatí en Andalucía, Extremadura, en el sur de Toledo, en Aragón y en Barcelona. Cuando tuve ocasión, asistí a mítines y discursos de La Pasionaria. Todos íbamos a oírla, porque era una figura bellísima. ¿Qué le llevó hasta aquella guerra tan lejana? -La solidaridad con un pueblo agredido y traicionado por sus generales y la violación del derecho internacional. ¿Qué tenía esa guerra que no viera en cualquier otra? -Me atrajo la visión de un país gobernado por un frente amplio de fuerzas políticas, pero con un gran predominio de los trabajadores, obreros y campesinos. El Frente Popular, que defendía una democracia apoyada en el pueblo, trabajaba en las reformas que de verdad importan: los campesinos recibían tierras, los obreros gestionaban las empresas. Era un país de trabajadores gobernado por trabajadores. ¿Cuál fue el momento más difícil? -La retirada. Fuimos constantemente hostigados en nuestra retaguardia, pero éramos soldados de la República y llevábamos la cabeza erguida. Llegamos a la frontera, entregamos las armas y esperamos, pensando que seríamos considerados refugiados políticos. Éramos jóvenes, yo tenía 26 años. Un oficial francés nos dijo: La mitad de ustedes, a este campo de concentración, los demás, a aquel otro ¿Así terminó su aventura española? -Sí. Permanecí seis meses en Argelès- sur- Mer, un campo de concentración improvisado en la arena de la playa, con otras ochocientas personas. Era un campo cercado de alambre de púas. Los soldados franceses venían de sus colonias en África, eran muy broncos en el trato a los prisioneros. Nos ofrecieron una manta a cada uno y nos dijeron caven hoyos en la arena en los que quepan cada uno de ustedes... métanse en ellos con las mantas, de noche hará mucho frío Fue lo más amable que oímos en medio año.