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4 Opinión DOMINGO 21 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil VIOXX, INDEMNIZACIÓN DE INFARTO A compañía farmacéutica Merck ha sido condenada a pagar más de doscientos millones de euros a la viuda de un paciente estadounidense que murió hace cuatro años al ser tratado con Vioxx, un analgésico que se reveló letal para él pues su ingesta, según la sentencia, tuvo relación directa en el infarto letal que sufrió. El medicamento fue retirado el pasado mes de septiembre, pero llevaba en las farmacias desde 1999 y llegó a venderse en más de ochenta países, donde fue consumido por veinte millones de personas. El gigante farmacéutico se prepara para un casi inagotable rosario de demandas, pues hay más de cuatro mil sumarios abiertos en EE. UU. En Gran Bretaña se preparan 150 denuncias. Este caso prueba que el sistema de control sobre la seguridad de los medicamentos, que en general funciona correctamente, es susceptible de presentar fisuras. Y eso en este terreno y a estas alturas es inadmisible. Los medicamentos sirven para curar, no para empeorar la salud del enfermo. Compete a la industria extremar el cuidado y el rigor y a las administraciones incrementar los controles y la prontitud en la alerta. L HOMENAJE AL EJÉRCITO OS diecisiete militares españoles muertos en Afganistán recibieron ayer un digno funeral de Estado, con la asistencia de Sus Majestades los Reyes y los Príncipes de Asturias, así como el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, Mariano Rajoy, entre otras autoridades y representantes políticos. La ceremonia religiosa y el homenaje castrense a los fallecidos fueron realizados con gran sobriedad y con un profundo sentido nacional del sacrificio de los fallecidos. Fueron ellos y sus familias quienes, de forma exclusiva, tuvieron el protagonismo que merecían y que hasta ahora, por diversas circunstancias- -algunas lógicas y otras no tanto- no habían recibido. El reconocimiento a los militares muertos se hizo patente de forma especial cuando Don Juan Carlos depositó, sobre la bandera que cubría cada ataúd, la Cruz del Mérito Militar con Distintivo Amarillo, lo que supone considerar inicialmente que el siniestro que acabó con sus vidas fue un accidente, calificación que estuvo presente en diversas alocuciones realizadas durante el acto. Sin embargo, al margen de cuál sea la causa de la caída del helicóptero Cougar -cuestión que deberá ser aclarada, sin que se deba interferir la investigación con conjeturas- lo más importante es que las víctimas del siniestro recibieron los honores que merecía su entrega, pero también, por extensión, los que son debidos a la misión que realizaban y, en general, a las Fuerzas Armadas. Quizá esta nueva tragedia ayude a comprender un poco mejor la necesidad de que un Estado con aspiraciones y proyectos, como España, debe contar con un Ejército en condiciones de participar activamente allí donde lo exijan sus responsabilidades internacionales, sus alianzas con otros países democráticos y su integración en organizaciones de defensa común, como la OTAN. Y para ello es necesario que las Fuerzas Armadas estén bien dotadas económicamente y que Defensa deje de ser el Ministerio damnificado a la hora de elaborar los Presupuestos Generales. Inveteradamente ha sido así y España sigue ocupando el furgón de cola de la Alianza Atlántica en lo que respecta al porcentaje del PIB que se destina a este apartado. Y es tan importante invertir esta tendencia regresiva L en el gasto porque está en juego el futuro mismo del modelo profesional. La globalización también tiene su versión militar porque los ejércitos son los únicos instrumentos que, en determinadas condiciones, garantizan la libertad y los derechos de los ciudadanos. También de los de otras regiones del mundo que no han tenido la fortuna de vivir en un sistema de libertades y cuya opresión por regímenes tiránicos y proterroristas es o ha sido una causa directa de la inseguridad colectiva. Lamentablemente, los valores democráticos y los derechos no siempre se abren paso por su propio prestigio. Y no hay que viajar a tierras lejanas, porque los Balcanes están ahí, en el corazón de Europa. La tragedia de Herat pone en valor, aunque la ocasión sea luctuosa, el esfuerzo desplegado por las Fuerzas Armadas españolas en las múltiples misiones de paz, estabilización y democratización con las que se ha comprometido España en los últimos años, sobre todo a partir de 1989. Han participado en 42 operaciones de paz y ayuda humanitaria, a las que se han destinado 60.000 militares y 2.500 millones de euros. Desde la reconversión de fuerzas guerrilleras desarmadas en Centroamérica, pasando por la reconstrucción de Haití y la pacificación de Bosnia y Kosovo, hasta la institucionalización de Irak y de Afganistán, los ejércitos han sabido ejecutar sus misiones sin tacha, con el afecto de las poblaciones locales y sin implicarse en ninguno de los episodios negros que, a veces, han manchado el curso de misiones humanitarias ejecutadas bajo el casco azul de Naciones Unidas. Además de medios, merecen este reconocimiento y deben recibirlo de forma coherente a su naturaleza de Fuerza Armada, sin ocultar sus misiones internacionales bajo etiquetas bonancibles, pues no sería menos legítima su intervención cuando se trata de combatir a grupos terroristas o fuerzas enemigas que cuando hay que levantar escuelas para la sufrida población local. No es bueno que se distorsione ante la sociedad su papel al servicio de los intereses del Estado, de sus alianzas internacionales y de su ejemplar defensa de valores comunes, como la libertad, la democracia o la seguridad colectiva. Jacques Chirac AP FRANCIA SE APUNTA A LA VIDEOVIGILANCIA A ofensiva del terrorismo islámico supone un doble desafío para las sociedades occidentales que han sido señaladas directamente como objetivos de su acción criminal. A la tarea policial de intentar neutralizar la brutalidad de ese fenómeno, se une un necesario trabajo de asimilación por parte de la ciudadanía de las normas y medidas excepcionales que los Gobiernos pongan en práctica para apuntalar su seguridad amenazada. Francia ha montado una gigantesca red de cámaras de vigilancia en las calles y los medios de transporte parisinos (hasta 20.000) que ya ha levantado las iras de algunas asociaciones de corte progresista, que, al parecer, lo consideran un atentado contra los derechos y libertades de los ciudadanos. Yerran, pues no se trata de dimensiones comparables. Hoy por hoy, y habida cuenta de la magnitud del órdago lanzado por el terrorismo internacional, la seguridad es una prioridad absoluta y se trata de encontrar el justo acomodo entre las medidas excepcionales adoptadas y el umbral necesario de preservación de las libertades individuales. LULA, SE CIERRA EL CERCO L E L cerco sobre Lula va cerrándose. De hecho, las denuncias de corrupción van proyectando su alargada sombra sobre su cada vez más deteriorada imagen. La multiplicación de los implicados aumenta, desvelándose así una trama que, según avanzan las investigaciones, pone en evidencia que se compraban con cargo a contratos estatales apoyos parlamentarios entre las formaciones aliadas al Partido de los Trabajadores (PT) del presidente Lula. La dimisión de su jefe de gabinete, José Dirceu, el pasado mes de julio, no ha logrado frenar el escándalo. Más bien al contrario. Que la mano derecha del presidente de Brasil dimitiera y que, junto a él, lo hiciera el principal responsable del PT, José Genoino, lejos de evitar la progresión de las denuncias, en realidad, lo único que han logrado es avivarla. En este sentido, una nueva vuelta de tuerca en el cerco a Lula se ha producido anteayer con la implicación en el escándalo del ministro de Economía, António Palocci. La acusación que ha sido dirigida contra él coloca al líder brasileño en serios aprietos. Supone un ataque directo contra el principal sostenedor de su política económica. De hecho, Palocci es el hombre fuerte del Gobierno y la persona que monopoliza las críticas de los sectores más radicales de la izquierda de su país. Su defensa de una política de control del gasto público y su constante estímulo a la liberalización de las estructuras económicas de Brasil no sólo han hecho posible la envidiable estabilidad financiera que exhibe el gigante brasileño sino, también, buena parte de sus expectativas de crecimiento. De ahí que no sea extraño que, según pasen las semanas, crezca la sensación de que la única salida posible para Lula sea su dimisión. Las últimas encuestas revelan una creciente caída de su crédito ante la opinión pública, comprometiendo seriamente sus expectativas de reelección presidencial ya que aumenta el número de brasileños que lo hacen responsable directo de la trama de corrupción sacada a la luz el pasado mes de junio. Si finalmente se confirmara la implicación de Palocci en ella, a buen seguro que la cuenta atrás para el final de Lula sería inevitable con la caída de su principal activo en el Gobierno.