Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC SÁBADO 20 8 2005 Los Veranos 87 EL RUMOR DE LA FRONTERA Casino Montaña de los dioses donde muchos jubilados de Nuevo México dilapidan su fortuna Colinas de un blanco cegador, donde los rayos de sol reverberan en una geografía de cactus y arena cálcica, convirtiendo el paisaje en una inmensidad albina, capaz incluso de hacer enloquecer Océano de yeso Rui TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTO: CORINA ARRANZ doso. De la lluvia nocturna no queda más que la superficie gratinada de las dunas. El yeso crepita bajo las sandalias como la nieve de Kiev: un chasquido seco, un cruic- cruic que sirve de certeza en medio del silencio extraterrestre. El antiguo océano de la era glacial es hoy un texto inconcebible, deslumbrante blancura. Tanta pureza resulta inhumana. Plantas aclimatadas a la aridez extrema se empeñan en desafiar el rigor de los vientos que alteran la orografía y entierran los chivatos de los senderos. Yucas, cactus y matojos se comportan en las hondonadas como revelador: trazan versiones invertidas de las colinas de sulfato de calcio. Frente a él las montañas resplandecían- -con un blanco cegador. Parecían recién creadas por la mano de un dios impróvido que aún no había resuelto qué utilidad darles No sé si Cormac McCarthy tenía en mente White Sands (Arenas Blancas) cuando escribe blanco cegador en los primeros compases de En la frontera Texas ha devorado que no es ni de nieve ni de aremedio viaje. Por eso nos aprena. suramos a entrar en Nuevo En medio de una soledad caMéxico por una carretera cuda vez más absoluta, un viejo ya margen izquierda es un coresorte de cordura insta a rellar de ranchos donde miles gresar antes de que sea tarde. de vacas a las que nadie poVértice norte del desierto dría reconocer doblan la cerde Chihuahua, hace 250 milloviz en una pavorosa unanimines de años el océano que cudad de politburó y capitalisbría esta región comenzó a pemo salvaje: abrevan, comen, trificarse. Dejemos ahora que esperan el veredicto de nuesel reloj geológico, capaz de tra insaciable condición. burlarse de todos los episoEl blanco lastima, puede endios históricos en los que inloquecer. De vez en cuando terviene la memoria hay que entrecerrar humana, nuestros lelos ojos, velarlos con Las dunas cristal tintado, mienatraen como gajos fronterizos, nuestros títulos de tras giramos 360 gralas sirenas a propiedad, dé un saldos buscando un límite que apenas propor- Ulises. Si no se to vertiginoso: en la misma época en que cionan, al oeste, las embrida el se formaron las Monrosadas crestas de éxtasis, se San Andrés. Las dupuede perecer tañas Rocosas, hace sólo diez millones nas atraen como las en sus fauces de años, el depósito sirenas a Ulises. Si marino de yeso adquino se embrida el éxtarió la forma de una formidasis, se corre el riesgo de pereble bóveda mineral que, lentacer en sus monstruosas faumente, se fue hundiendo. El ces, sobre todo cuando el ascolapso acabó creando la cuentro, ebrio de canícula, multica de Tularosa. Las cimas de plica el valor absoluto del Sacramento y San Andrés no blanco en una apuesta que emson más que los despojos de la pieza a volver incandescente cúpula de esta catedral de areel camino de Alkali, el que llena, desierto inmaculado que va al origen de este océano se vino abajo. El monumento nacional de las arenas blancas donde los lagartos se han mimetizado para semejar látigos de arena, es apenas la punta de la lengua de un glaciar árido en el Campo de tiro para cohetes de White Sands. NUEVO MÉXICO Ruidoso White Sands Alamogordo Marathon Alpine Marfa Presidio El Paso Columbus Ciudad Juárez En busca del frescor Con los ojos haciendo chiribitas de tanta luz, buscamos frescor en las montañas. Acabamos internándonos en los bosques de coníferas de la reserva mescalera: en el ágave, planta nupcial de la frontera, cepa del mezcal y del tequila, encontraron los mescaleros sustento en tiempos desabridos, y patronímico. Aunque todas las razas parecen atraídas por el señuelo de Nueva York, es muy difícil cruzarse allí con un indio estadounidense. Hay que llegarse a las reservas donde fueron confinados después de todas las derrotas para dar con tribus como la mescalera, que en el oso venera a un querido ancestro. Aquí, junto a Ruidoso, río al que le gusta hacerse notar, y ante un lago en la Montaña de los Dioses ha levantado esta Ojinaga Big Bend National Park MÉXICO Ruidoso: El río que habla con voz fuerte en la tierra sagrada de los indios mescaleros ha dado el nombre a la principal localidad de la reserva. orgullosa rama de la gran nación apache venida a menos un fantasmagórico casino, hotel y campo de golf donde rostros pálidos, muchos jubilados y orondos, dilapidan fortunas, tristísimos, ante la ruina moral de las tragaperras y la enigmática belleza de las crupieres indias. Aunque pueda interpretarse como una forma de venganza, la música de los casinos tiene un timbre de muerte.