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48 Cultura SÁBADO 20 8 2005 ABC Santiago Carrillo, ex secretario general del PCE Julián Grimau, fusilado en 1963 Jorge Semprún, ex ministro de Cultura del PSOE Caza de rojos exhuma las culpas de Carrillo y Semprún por el caso Grimau José Luis Losa novela la clandestinidad comunista durante los años 50 y 60 b Más que un reportaje novelado, Memorial de agravios Fuentes documentales: El periodista J. L. Losa se ha documentado con amplia bibliografía y con entrevistas con Carrillo, Semprún, Pradera, Sartorius, Solé Tura, Haro Tecglen, Vázquez Montalbán, Recalde, López Raimundo, Gros, Bardem, Malagón (el falsificador del PCE) López Salinas, José Jiménez de Parga, Sánchez Montero y Marcos Ana. Argumento: Caza de rojos observa la vida diaria del militante y de sus dirigentes, narra la fallida Huelga Nacional Política, los manejos de Carrillo, el caso Viridiana las caídas de Sánchez Montero, Lobato, del matrimonio Azaustre, etc. hasta la ejecución de Grimau. Dramatis personae: También aparecen Montand, Signoret, Pasionaria, Cela, el pintor José Ortega, Tamames (censura su actitud con Silverio Ruiz) Múgica, un frívolo Sánchez Dragó, Muñoz Suay, Celaya, Fernán- Gómez, los Rabal, el inasible Rodríguez Marín (cómo se escurría de la Brigada Político Social) Laín, Ruíz Jiménez, Ridruejo, un arrollador Domingo Dominguín (el torero comunista los ministros Muñoz Grandes, Alonso Vega, Vigón, Carrero y, claro, Fraga; y los siniestros torturadores de la BPS con Conesa y Yagüe a la cabeza. mau, el eurocomunismo, la peluca y los Pactos de la Moncloa, hasta acabar convertido en hombre de Estado y pieza fundamental de la Transición Y es que Carrillo se permite rediseñar día a día su perfil biográfico, su evolución táctica, su drogadicción por el poder asegura Losa en su novela. Jorge Semprún- -el poliédrico hombre de los nombres de guerra Gerard en Buchenwald, donde decidía sobre la vida de otros; Federico Sánchez o Pajarito en Madrid) tanto como el novelista- -es, concluye Losa, el maestro del arte literario de manejar la memoria... y un estilista en la reinvención de su vida. Hasta en esto va a establecer un lazo de complicidad y de rivalidad ceñuda con Santiago Carrillo Caza de rojos (Espejo de tinta) es una novela documental informada por entrevistas que su autor ha mantenido con grandes figuras del PCE TULIO DEMICHELI MADRID. No se trata de un libro anticomunista ni de una revisión de la historia, sino de la exploración de un periodo histórico que hasta ahora no había sido muy visitado por los novelistas explica a ABC José Luis Losa. El punto de partida fue la perplejidad que le causó la Autobiografía de Federico Sánchez libro con el que Semprún ganó el Planeta y que era un ajuste de cuentas: en él responsabilizaba a Carrillo de la caída de Julián Grimau, principal responsable de la dirección del PCE en el interior, a quienes fusilaron en 1963 tras una feroz campaña del Gobierno, cuando sus hipotéticos crímenes ya habían prescrito. El interés de Losa en Grimau parte de una relación familiar con Comesaña, amigo suyo en Cuba. Supe de Grimau cuando era adolescente y luego me llamó la atención la amnesia de la Transición, tan significativa; que su viuda, Angelita, se viera desamparada por el Partido; y que fracasara el intento de revisar aquel Consejo de Guerra. Fue una aberración jurídica: las imputaciones eran falsas; al parecer, el ponente sólo había aprobado una asignatura de Derecho; el defensor civil fue excluido del juicio, etc. aunque la actuación del togado militar, el capitán Rebollo, fue valiente El paisaje de la clandestinidad que Losa recrea es desolador: el PCE no tenía en los años 50 más que una presencia testimonial. La mitificación de la lucha clandestina en parte está cimentada por Carrillo, quien creía que su estrategia insurreccional- -la Huelga Nacional Política- -iba a triunfar. Nunca admitió su fracaso. El asunto derivó hacia la expulsión del PCE, por fraccionalismo de Fernando Claudín- -quien era, además de su delfín, como un hermano -y de Jorge Semprún Bien es verdad que el mito del peligro comunista lo alimentaba el franquismo, pero la ejecución de Grimau respondía a una recuperación de la A Losa le fascina la habilidad de Carrillo y Semprún para reescribir sus vidas guerra, de la legitimidad de la sangre, cuando ya no se fusilaba por tales hechos. Figuras como Pilar Primo de Rivera, el cardenal Pla y Daniel, algunos ministros, Menéndez Pidal, Ruiz Jiménez, Laín o el honestísimo Dionisio Ridruejo querían la conmutación de pena. Al parecer, la inapelable decisión de Franco, servida por Carrero y Fraga, fue un puñetazo en la mesa para abortar una conjura palaciega de Muñoz Grandes y García Valiño- -explica Losa- Simétricamente, la leyenda negra de Carrillo le adjudicará la maldad de granjearse un mártir para el PCE. Pero el único responsable de la tragedia fue Franco Losa siente fascinación por la habilidad con que Carrillo y Semprún han ido reescribiendo sus vidas. Claro, Carrillo ha logrado conducirse por las JSU, Paracuellos, las purgas del PCE, Moscú, la sucesión de Pasionaria, la HNP, Gri- Carrillo habla por primera vez: El gran culpable fue Semprún Entre otras cosas, Semprún denunciaba en su Autobiografía... que él avisó a Carrillo del peligro que Grimau corría en Madrid por su hiperactividad política. También le acusaba de haberse ido a la cama cuando estaba en capilla y sus camaradas velaban en Socorro Popular. Semprún se reafirma en la entrevista con Losa: Lo cuento fotográficamente, como pasó... Cada uno que saque sus conclusiones (pag. 484) Por su parte, Carrillo se hace oír por primera vez: El gran culpable de la detención de Grimau fue Semprún, porque le tocaba su relevo; cuando lo detienen, quien tenía que estar en España era Semprún... Mire, era un vago. A él no lo detuvieron porque lo suyo eran las reuniones con intelectuales. Su trabajo era mucho menos peligroso (pag. 464) La impresión que Losa guarda de su conversación con Carrillo- quien maneja como nadie los silencios... y el silencio -es que no tiene la conciencia tranquila afirma a ABC.