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ABC SÁBADO 20 8 2005 47 Cultura y espectáculos Hay que leer algo más que el Quijote Premio Planeta (1954) semifinalista del premio Nadal (1949) premio Café Gijón (1952) y premio Nacional de Literatura (1959) entre otros muchos, Matute recuerda que lo más sorprendente de aquellos momentos es que los ganara una mujer Los galardones comerciales, de juventud ayudan mucho, en su opinión, y dan prestigio, pero nunca debes olvidar que sigues siendo tan mal o tan buen escritor como antes de ganarlo Ahora recibe otro tipo de premios, los honoríficos La autora de Primera memoria explica que si me los dan, me pongo muy contenta Considerada como una de las mejores novelistas de la posguerra, Matute habla sobre la importancia de la lectura: A veces nos sentimos más ricos porque una persona ha escrito un libro en un momento determinado y quizá, para nosotros, sea revelador Dice también que hay que leer, hay que leer algo más que el Quijote. Todos sabemos que es muy importante, pero hay más autores, más estilos Aunque no le guste mucho hablar de ello porque da, en su opinión, mala suerte hablar de sus próximas obras, lo cierto es que al final avanzó que espera terminar en octubre el libro que está escribiendo. Trata sobre el deseo añadió, algo que es lo más extraordinario, lo más hermoso, porque es como la esperanza La veterana novelista, ayer en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander J. M. SERRANO ARCE Nunca me dejé colocar el burka confiesa Ana María Matute A sus 80 años recién cumplidos espera terminar en octubre su nuevo libro b Considerada una de las mejores novelistas de la posguerra, analizó ayer en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo los vericuetos del oficio literario BEATRIZ BENÉITEZ SANTANDER. Escribir es muy penoso, pero muy bonito. Mucha gente no se imagina lo penoso que es. Un libro es siempre una forma de protesta, algo que nos gusta y es necesario explicar Así habla la escritora Ana María Matute, que ayer fue la encargada de clausurar el curso sobre los creadores de tendencias que esta semana ha tenido lugar en la Universidad Internacional Menéndez Pelayo. Escribir es penoso, insiste, porque a veces buscas y no encuentras Lo más difícil es el arranque y, sobre todo, encontrar el tono, es como encontrar el tono de una sinfonía. Sabes lo que quieres decir, pero no sabes exactamente cómo, y empiezas a romper folios. Cuando por fin lo encuentras, cuando haces algo y piensas que está bien, sientes una felicidad inmen- sa Ana María Matute cree firmemente que se aprende más con los errores que con los aciertos Del panorama literario español del momento dice que hay escritores jóvenes que están haciendo cosas y tiene un consejo para ellos: Si se empieza joven, mejor, y si publicas y te equivocas, mejor aún Actualizar el lenguaje Los grandes novelistas del siglo pasado, dice la autora, se pueden y deben seguir leyendo, pero, a su juicio, las nuevas obras tienen que tener un lenguaje más acorde con la sociedad en que vivimos. Aunque quizá nuestros bisnietos también piensen que nosotros tenemos que actualizar el lenguaje La veterana escritora reflexiona sobre los personajes, que en ocasiones cobran vida propia y dirigen al autor. Hay muchos escritores que dicen que a ellos les ocurre, pero a mí no Ningún personaje debe irse por otro camino porque, para ella, sólo son vehículos para decir lo que quiero. Lo más importante de todo es el libro Según Matute, cada obra es una partida de ajedrez y los personajes son piezas. Hay peones, alfiles, torres... Pero a mí lo que me importa es el jaque mate. Si los personajes cobrasen vida, habría perdido la partida Con tan sólo 17 años escribió la obra Pequeño teatro su primera novela galardonada ocho años después con el premio Planeta, y asegura que no sabe de dónde sacó la valentía para escribir porque en aquella época no se aceptaba fácilmente que una mujer joven escribiera bien A este respecto, Ana María Matute, que acaba de cumplir los ochenta, insiste en que no hay literatura femenina ni masculina: Un libro está bien o está mal, independientemente de quién lo haya escrito La escritora recuerda también el trato condescendiente que recibían las mujeres en su juventud: Era como cuando en la cena familiar de Navidad el niño se subía a la silla y recitaba el poema Una sociedad mejor Creo que mi padre hubiera podido ser amigo de Ulises y mi madre del Cid El arranque de un libro es como encontrar el tono de una sinfonía. Sabes lo que quieres decir, pero no exactamente cómo En aquellos momentos, explica, yo no conseguí nada con mis libritos pero las cosas han ido cambiando desde entonces y la mujer se encuentra en la actualidad, en opinión de esta novelista, en una sociedad infinitamente mejor que la que tenía yo en mi juventud Creció, añade, en un ambiente muy burgués. Mi padre era catalán y mi madre castellana. Creo que mi padre hubiera podido ser amigo de Ulises, y mi madre del Cid. Las mujeres lo teníamos difícil en aquel ambiente Pero ella cuenta que fue rebelde y nunca me dejé colocar el burka