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22 Internacional SÁBADO 20 8 2005 ABC ELIE WIESEL Filósofo israelí y premio Nobel de la Paz Si no hacemos nada serio, el XXI quedará para los anales como el siglo del terrorismo -Con la evacuación de Gaza, muchos comentaristas insisten en la conversión del primer ministro israelí al pragmatismo -Esta evolución de Ariel Sharón no me sorprende. Lo esperaba desde que se convirtió en primer ministro. Es una constante en la historia de Israel. Cada vez que un general accede a altas responsabilidades políticas, se transforma en un hombre de paz y pone toda su energía y su creatividad al servicio de un acuerdo pacífico. Este cambio filosófico y político se produjo el día en que Sharón dijo públicamente- -en mi opinión, sin cinismo- -que quería la creación de un Estado palestino. ¿Cómo contempla la retirada? -En el último momento, aquellos que sueñan con incitar la violencia de un sector minoritario han renunciado a su nociva política. La evacuación de Gaza es una decisión soberana del pueblo de Israel. No puede ser contestada. -Emmanuel Lévinas decía que el hombre es más sagrado que la tierra. ¿Están de acuerdo los ultranacionalistas del sionismo religioso? -Me siento cercano a la inspiración de Lévinas y a su humanismo del Otro hombre Cuando en la Biblia se dice: Construirán un santuario para mí y habitaré en medio de ellos se alude a una santidad que depende de la conducta de los hombres y que procede de su capacidad para observar un comportamiento ético. Siento inquietud cuando se olvida este precepto y, de forma más amplia, cada vez que una religión sacrifica la relación ética por la idolatría y el fanatismo. El judaísmo no está más amenazado por estas desviaciones que otras religiones. El fanatismo es una tentación universal, que induce a los hombres a cometer actos que el Dios que pretenden reclamar para sí sólo puede reprobar. -Spinoza lo llamaba hacer delirar a los dioses con los hombres -En efecto. Si, por ejemplo, un fanático utiliza los rollos de la Torá para matar a otros hombres, lo único que hace es invertir la escala de los valores religiosos, que siempre sitúa la vida por encima de la Ley. En el judaísmo, el lugar más sagrado es el Templo. Imaginemos que un hombre incendia el Templo y que, por ello, es asesinado por otro. ¿Cuál de los dos es más culpable? Para los estudiosos del Talmud está claro: si hubiese quedado con vida, el pirómano debería ser castigado con 39 latigazos; pero quien acabó con su vida merece, según ellos, la pena capital. Conforme a la ética del judaísmo, ¡cualquier vida es más sagrada que el más sagrado de los lugares de la Tierra! ¿Cuál es el peligro para Israel? -No caigo en el pesimismo. Estoy con- Galardonado en 1986 por sus esfuerzos en pro de la paz, escritor y ensayista, Wiesel considera que el fanatismo es una tentación universal más allá de cualquier religión TEXTO ALEXIS LACROIX. FOTO AP ARIEL SHARÓN Cuando un general accede a responsabilidades políticas en Israel, se transforma en un hombre de paz PALESTINA Pronto nacerá un Estado palestino y cuanto antes ocurra, mejor ANTISEMITISMO Tras la primera Intifada era más fácil criticar a los tanquistas que a los padres palestinos que envían a sus hijos a primera línea FANATISMO Da una forma de guerra atípica e inédita que culmina con el culto a la aniquilación. Hoy resulta fácil matar a gran escala vencido de que Sharón quiere la paz. Pronto nacerá un Estado palestino y cuanto antes ocurra, mejor. Pero Israel fue el primero en estar expuesto al peligro que ahora amenaza al mundo: el terrorismo suicida. He propuesto declarar el terrorismo crimen contra la humanidad Esta denominación no ejercería un efecto disuasorio sobre los terroristas pero sí sobre sus cómplices. Además, habría que dejar de calificar a los autores de atentados suicidas de kamikazes. Éstos siempre han sido soldados y sus objetivos eran exclusivamente otros militares. En cuanto a los nihilistas del siglo XIX, descritos por Dostoievski o Camus, asesinaban a los gobernantes pero dejaban con vida a sus mujeres e hijos... En Israel, en Nueva York, en Madrid o en Londres, las víctimas son siempre los civiles, de cualquier edad y condición. -Durante mucho tiempo, el terrorismo fue considerado como una rebelión desesperada... -Esta interpretación se basa en un contrasentido. La gran mayoría de los terroristas del 11- S pertenecían a familias muy acomodadas. Por otro lado, ¿dónde está la desesperación cuando se elige la muerte no para morir, sino para matar? Es necesario reducir la pobreza y la malnutrición a escala mundial, pero no nos engañemos: en este caso, no es la miseria la que alimenta el terrorismo. Es el fanatismo. -Esto suena a apocalipticismo -En efecto, el gran peligro que nos amenaza colectivamente es esta forma de guerra del todo atípica e inédita que culmina con el culto a la aniquilación. Hoy resulta fácil matar a gran escala... Me obsesionan esas imágenes de devastación. Mi actividad como profesor y escritor me ha convencido de lo decisivo de la educación. Pero ésta exige disponer de tiempo. ¿Disponemos de él frente a la borrachera de destrucción del terrorismo, frente al espectro de ataques químicos y bacteriológicos? ¿Estamos obsesionados por apaciguar? -Entre el apaciguamiento y la paz, elijo la paz. El apaciguamiento no es más que la caricatura de la paz. En cambio, la paz merece sacrificar muchas cosas. Los israelíes lo demuestran de modo ejemplar. Volviendo al terrorismo masivo, si no se hace nada serio, el siglo XXI quedará para los anales de la historia como el siglo del terrorismo. Y sólo tenemos un recurso. ¿Cuál? -Convocar una conferencia de emergencia de ámbito internacional que permita a los jefes de Estado tomar iniciativas concertadas. -La denuncia contra Israel y el sionismo gana fuerza... -Este rebrote procede de personas de las que esperaba otra cosa. Desde hace cierto tiempo, son gentes de la extrema izquierda quienes encabezan la ofensiva ideológica que compara el Estado de Israel con la Alemania nazi, o señala similitudes entre Sharón y Hitler. ¿Cuáles son las raíces intelectuales y políticas de estas ideas? -El origen de este nuevo antisemitismo se remonta a la primera Intifada. Muchos comentaristas y periodistas empezaron entonces a perder toda mesura en su forma de relatar el conflicto. Su capacidad crítica estaban hipnotizada por el espectáculo esquemático del enfrentamiento entre unos tanques y unos niños armados con piedras. ¡Resulta más fácil criticar a los tanquistas que a los padres que envían a sus hijos a primera línea! Además, muchos ven, y les molesta, una convergencia total entre los intereses, las ambiciones y los medios de una pequeña nación como Israel y de una gran potencia como Estados Unidos. Si añade un ingrediente religioso a estas teorías geopolíticas, obtendrá un veneno temible. EDA Le Figaro