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ABC SÁBADO 20 8 2005 Nacional 13 DIECISIETE ESPAÑOLES MUERTOS EN AFGANISTÁN LA CAPILLA ARDIENTE El Rey saluda a los familiares de los militares fallecidos durante el acto de homenaje que tuvo lugar el jueves en la base aérea de Getafe IGNACIO GIL Los familiares de los fallecidos renuncian a una segunda identificación de los cuerpos No pedirán que se hagan las pruebas de ADN tras reconocer los cadáveres b La capilla ardiente de los dieci- Hoy podrían recibir el alta todos los heridos MADRID. Los últimos heridos ingresados en el Hospital Militar Gómez Ulla podrían recibir hoy el alta médica, según informaron ayer fuentes del Ministerio de Defensa. Estos militares forman parte de la tripulación del segundo helicóptero implicado en el siniestro de Afganistán, que se vio obligado a realizar un aterrizaje de emergencia tras comprobar que el primero había caído a tierra. De los cinco militares heridos, uno abandonó ayer por la tarde el centro hospitalario y otros tres lo harán a lo largo del día de hoy. El quinto, Agustín Gallardo, permanece aún en la base militar de Herat por una lesión en la espalda que no le permite realizar todavía viajes largos. Precisamente el padre de este último aseguró ayer sentirse orgulloso de la actuación de su hijo y remarcó que Gallardo luchó sin descanso hasta desfallecer para ayudar a sus compañeros heridos en el accidente en el que se vieron envueltos Coche oscuro, cristal tintado El ministro de Defensa, José Bono, se acercó por la mañana a la capilla ardiente del Hospital Militar Gómez Ulla, aunque apenas nadie lo advirtió. El Ministerio de Defensa no informó de su visita y el ministro iba además en un coche con los cristales tintados. Sin embargo, y pese a su intención de no hacerse notar, Bono utilizó a la salida la puerta principal en lugar de marcharse por una secundaria a la que no tenía acceso la prensa. Zapatero y Rajoy sí informaron a la prensa de su visita, aunque tampoco hicieron ningún tipo de declaraciones. El primero llegó aproximadamente a las ocho y media de la tarde, justo cuando abandonaban el centro Rajoy, Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, que habían llegado al Gómez Ulla una hora antes que el presidente del Gobierno. siete militares fue habilitada en el Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid, frente al que se concentraron ayer decenas de curiosos I. VILLAR MADRID. Las familias de los diecisiete militares fallecidos en Herat (Afganistán) han dado su conformidad al proceso de identificación de los cadáveres y han descartado solicitar nuevas pruebas de reconocimiento, según informó ayer el Ministerio de Defensa. De acuerdo con el Protocolo de identificación de cadáveres en operaciones fuera del territorio nacional, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado mes de diciembre, una vez concluidos los análisis forenses los familiares de las víctimas disponen de un plazo de dos días para reclamar una nueva identificación de los cuerpos. Sin embargo, según informó Defensa, las familias de los muertos en Afganistán se mostraron conformes con las identificaciones realizadas en terreno afgano y no pedirán que se realicen las pruebas de ADN a los cadáveres. Según explicó Iván Espínola, cuñado del sargento asturiano José González Bernardino, las familias tuvieron ocasión de identificar a las víctimas a través del reconocimiento de los cuerpos o por medio de fotografías. Nos explicaron cómo lo habían hecho en todo momento, de qué manera habían ac- El cuñado del sargento muerto comentó que la familia está bastante fastidiada pero ahora un poco más alegres, porque le tenemos aquí Hemos estado esperando unos días, y es muy duro, no puedes hacer nada sabiendo que está tan lejos dijo. Capilla ardiente Iván Espínola hizo estas declaraciones a la salida del Hospital Militar Gómez Ulla de Madrid, donde ayer quedó establecida la capilla ardiente de los diecisiete fallecidos. Las plantas sexta y séptima del centro hospitalario albergaron las salas habilitadas para velatorios, mientras que a las puertas del hospital decenas de periodistas y curiosos se mantenían a la espera de noticias del interior. En los exteriores del centro se desplegó un amplio dispositivo de seguridad en el que colaboraron la Policía Nacional y la Policía Militar, y se habilitó una entrada alternativa para facilitar la llegada de los familiares a cubierto de las cámaras. Quienes esperaban fuera sólo pudieron ver cómo una mujer, destrozada, salía del hospital para comprar en un puesto cercano algunas flores para un familiar fallecido en la tragedia. El goteo de coronas funerarias fue una constante en el Gómez Ulla durante toda la mañana. Por la tarde la afluencia de curiosos se redujo, aunque no la de periodistas. El principal foco de atracción era ya entonces la llegada de las personalida- Nos han explicado en todo momento como lo habían hecho todo, de qué manera habían actuado tuado aseguró. Espínola relató que tras recibir el jueves por la noche a los féretros en la base aérea de Getafe su familia tuvo ocasión de identificar al fallecido y de ver sus objetos personales. des políticas, entre las que se esperaba al presidente del Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero llegó al hospital a las ocho y media de la tarde, casi al mismo tiempo que abandonaban el centro el presidente del Partido Popular, Mariano Rajoy, Eduardo Zaplana y Ángel Acebes, después de permanecer casi una hora acompañando a las familias.