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4 Opinión SÁBADO 20 8 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO LUCA DE TENA PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil MÁS PREGUNTAS TRAS LA TRAGEDIA C MENSAJE EJEMPLAR EN LA SINAGOGA L A visita de Benedicto XVI a Alemania pone de manifiesto el valor ejemplar que la Iglesia sigue desempeñando en la historia de Europa y Occidente. No en balde es la única institución occidental que tiene tras de sí dos mil años de vida, siendo artífice de buena parte de los valores que sustentan el día a día secularizado en nuestras sociedades abiertas. El comienzo de su Pontificado evidencia la importancia que la Iglesia sigue dando al magisterio moral que Juan Pablo II introdujo en el lenguaje de un catolicismo que tiene ante sí el reto de afrontar su tercer milenio. Sus palabras a los jóvenes en Colonia fueron portadoras de un intenso mensaje espiritual. Dijo lo que muchos piensan y que, incluso, comparten buena parte de los que no ocultan estar desprovistos de fe: que el mundo está amenazado por la acción erosiva de un nihilismo materialista que pone a todo precio y valor de utilidad; un mundo que está sediento de sentido, esperanza y belleza. Que un Papa hable como un teólogo no es casual. Nadie puede discutir que Occidente, y Europa en particular, necesitan reflexionar sobre muchos de los problemas que aquejan a nuestra civilización como parte de un planeta que modela directa o indirectamente con su primacía económica, política y técnico- científica. La pobreza, el deterioro ambiental, la intolerancia y el totalitarismo están ahí: a las puertas de una Europa que no puede olvidar que es el fruto de una cultura que habla de la persona, la libertad y la justicia. De ahí la importancia del magisterio de quien ostente el solideo pontificio y que, siendo Benedicto XVI, adquiere una significación especial al tratarse de un hombre que atesora en su persona una sólida formación teológica y filosófica, tal y como puso de manifiesto durante el Concilio Vaticano II y, después, cuando estuvo al frente de la Congregación para la Doctrina de la Fe. Europa tiene ante sí la tarea de pensar sobre sí misma desde el 11- S, los atentados de Madrid y Londres y, por qué no decirlo también, desde que las urnas derrotaron su Constitución en los referendos de Francia y Holanda. Las palabras del Papa en la sinagoga de Colonia resultan de extraordinaria importancia. Contienen una ejemplaridad que trasciende la fe para hablar lisa y llanamente el lengua- je de la política con mayúsculas. Que un pontífice de origen alemán advierta del peligro de antisemitismo y xenofobia que percibe en la superficie de las tranquilas aguas de las sociedades europeas debe hacernos pensar. Sobre todo cuando lo hace en un lugar cargado de simbolismo ya que fue profanado en la Noche de los cristales rotos por una ideología totalitaria que no ocultaba su desprecio a la fe- -viniera de donde viniera- -dada su carga neopagana y nihilista; algo, por cierto, que comparte con buena parte de las manifestaciones culturales que exhiben bajo otros registros la inmensa mayoría de las sociedades europeas. Merecen resaltarse las palabras de Benedicto XVI por varios motivos. Primero, porque ponen en entredicho el autocomplaciente discurso que practican algunos políticos poco avisados sobre los peligros que subsisten en el subconsciente de una Europa incapaz de erradicar sus pulsiones nacionalistas y antisemitas. Segundo, porque insisten en que Europa se ha hecho a sí misma desde la libertad, el pluralismo y la tolerancia, esto es, desde valores que teniendo un origen religioso corriendo el tiempo han calado en las estructuras culturales de nuestra civilización y forman parte del panteón laico de nuestras instituciones democráticas. Ahí reside el valor del mensaje de Benedicto XVI, ya que no sólo debe ser interpretado en clave religiosa, sino, también, secular. Pone sobre la mesa la gravedad de una enfermedad que envilece nuestra convivencia, al proyectar hoy sobre la comunidad judía- -y quizá, mañana sobre otras- -los malos humores de una Europa que, por qué no decirlo así, a veces aparenta no se soporta a sí misma. El discurso del obispo de Roma engarza con el mensaje ecuménico desarrollado por Juan Pablo II durante su largo Pontificado. Un mensaje de respeto, que sin renunciar a la importancia de la singularidad teológica, sin embargo hizo posible una extraordinaria aproximación de la Iglesia católica al judaísmo y otras religiones. Para ello se manejaron conceptos que ha vuelto a repetir Benedicto XVI al hablar de comprensión, generosidad y perdón recíprocos, esto es, conceptos de calado teológico pero, también, cotidiano ya que hacen viable esa tolerancia sobre la que se sostiene la convivencia civilizada y en paz. UANDO hoy sean enterrados los diecisiete militares muertos en Afganistán, aún no habrá una versión oficial sobre el motivo por el que el helicóptero se precipitó contra el suelo. La opinión pública sigue esperando que el Gobierno desentrañe el misterio. Entre tanto, surgen otras incógnitas, como el saber por qué el Ejecutivo, por entonces también socialista, desoyó hace una década la voz del Cuartel General del Ejercitó, que desaconsejó la compra del modelo siniestrado, el Superpuma de fabricación francesa. En todos los informes previos a la adquisición obtuvo peor calificación que su competidor, el estadounidense Black Hawk Abiertamente, lo dijo en el Congreso el entonces jefe del Estado Mayor del Ejército, teniente general José Faura. Y crecen también las sombras sobre si la misión que realizan allí nuestras tropas sobrepasa el contenido del mandato parlamentario con el que se desplegaron. La zona es muy peligrosa, como ha reconocido la OTAN, y eso no se ha hecho llegar a la sociedad española. Más bien, el Gobierno ha sostenido lo contrario, pensado más en su gestión del precedente iraquí, que en tener convenientemente informados a los españoles. José Bono JAVIER PRIETO TURISMO, DATOS ESPERANZADORES BAJO COSTE, PERO CON ALTA SEGURIDAD M L AS compañías aéreas de bajo coste han revolucionado el transporte aéreo, han ampliado la base de clientes y las oportunidades de viajar, todo ello porque han multiplicado el número de viajeros hasta convertir los aeropuertos en los lugares más concurridos de cualquier ciudad. Han demostrado que la demanda es sensible al precio y que con tarifas bajas se multiplican las ganas de viajar. Estas compañías, que tienen la ventaja de iniciarse en el negocio sin costes históricos acumulados e inflexibles, sin cargas del pasado, han afinado su oferta actuando en mercados masivos que permiten ajustar el precio por asiento con la contrapartida de una muy alta ocupación. De esta forma han introducido una competencia efectiva en el sector que ha forzado a todos los actores del mismo a espabilarse para no quedar fuera de juego. Nadie ha podido demostrar, aunque no faltan insinuaciones, que las nuevas compañías hayan modificado o debilitado los estándares de calidad y seguridad que se exigen a las compañías de transporte aéreo. El asunto ha llegado hasta Bruselas, donde la Comisión Europea prepara una lista negra de las aerolíneas inseguras. En general, todo lo que se haga para acreditar y demostrar que no ha habido merma en la seguridad será poco. A las propias aerolíneas, y también a las autoridades responsables del tráfico aéreo, les corresponde reiterar y aclarar que las exigencias de seguridad, tanto en los aparatos como en las condiciones de operación, son generales y comunes para todos, compañías tradicionales, regulares o de bajo coste. El hecho de que algunas de las líneas clásicas- -que han sabido adaptarse y sobrevivir en este sector tan competitivo (caso de Iberia) -estén pensando en crear alguna filial o división destinada a introducirse en el bajo coste revela que la apuesta tiene sentido. Y también que se ha creado un mercado específico, con buena clientela y con potencial para consolidar un subsector rentable y valorado por un público que quiere trasladarse de un lugar a otro sin más exigencia que puntualidad y seguridad. A todos interesa que la seguridad del transporte aéreo esté por encima de cualquier sospecha y fuera de los márgenes de ajuste de costes. Hay mucho en juego. ÁS de 31 millones de turistas extranjeros vinieron a España en los siete primeros meses del año, lo que supone un nuevo récord de visitantes y un incremento del 6,1 por ciento respecto al mismo periodo de 2004. Es el mayor aumento desde 2001. Los datos aportados por la Secretaría de Estado suponen un balón de oxígeno y la constatación de que España aguanta con relativa solvencia la cada vez más fuerte competencia surgida a orillas del Mediterráneo. La cara más gris del asunto es que el turismo, primera industria nacional, pierde peso en la ya calamitosa balanza exterior, donde siempre ha supuesto un pequeño balón de oxígeno para equilibrar un déficit endémico en ese apartado. Aumenta el número de visitantes extranjeros, pero los datos revelan que o bien recortan su estancia o bien se gastan menos dinero. A esta tendencia ha de añadirse que los españoles viajan más al extranjero. Quedan pendientes algunas reformas estructurales en el sector para hacer aún más atractiva la ya magnífica oferta española y para prolongar y fidelizar las estancias.