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ABC VIERNES 19 8 2005 Los Veranos 97 EN PRIMER PLANO ANDRÉS TRAPIELLO escritor A Cervantes sólo se le tiene en cuenta cada cien años La última novela de este autor, Al morir Don Quijote arranca en el mismo punto donde termina el clásico cervantino. Un homenaje que llega en un momento muy apropiado TEXTO: ALFREDO VALENZUELA CRÍTICA Y LITERATURA La mayor parte de los cervantistas ni siquiera son cervantinos MADRID Al Rastro se va a encontrar lo que se pueda y a hacerle una elegía a la vida SECRETO Los libros que de verdad pueden cambiar nuestra vida se venden en los kioscos por un euro ¿Cómo un autor de éxito, como usted, vive en un piso sin ascensor? -Eso debería darle la medida exacta de ese éxito al que alude. -Pero la novela del Nadal le ha dado muchos lectores. -No hay que hacerse ilusiones. Vamos a leer la lista de los escritores que ganaron ese premio desde el principio, y a repasar las novelas con las que lo ganaron. Al acabar diríamos lo que el moro: todu a un uro ¿Por qué hay gente que teme salir en sus diarios? -No lo sé. Algunos me preguntan también con una vaga ilusión si saldrán. Me gusta que crean que soy como un fotógrafo ambulante, arrastrando el diario por la vida, como una vieja máquina de retratar. -Convénzanos de que un autor minoritario puede reportar más satisfacciones que un best- seller. -De lo único que deberíamos convencernos es de que los libros que de verdad pueden cambiar nuestra vida se venden en los kioscos por un euro también. Homero, Horacio, Cervantes, Shakespeare, Tolstoi, Stendhal. MADRID. El escritor leonés Andrés Trapiello posee una de las prosas más vigorosas de la literatura actual. Más cervantino que cervantista, en un año tan señalado como éste ha publicado Al morir Don Quijote probablemente el homenaje más literario con el que se ha conmemorado el IV centenario del de la Triste Figura. El escritor pasa el verano escribiendo en un recóndito caserío extremeño. ¿Cómo tuvo el atrevimiento de continuar el Quijote en el punto que lo dejó Cervantes? -Ni siquiera fue una idea original. ¿Quién no desearía que los libros que le gustan durasen eternamente? Virgilio, ocho siglos después de Homero, toma el asunto donde Homero lo dejó. Don Quijote decide continuar los libros de caballería que tanto le apasionan... -Se quejan algunos escritores de la conmemoración del Quijote, pero habría que ver cómo se pondrían si no se celebrara, ¿no? -Su diagnóstico es exacto. Por otra parte los nerviosos no deben olvidar algo, y consolarse, que a Cervantes sólo se le tiene en cuenta cada cien años. El resto del tiempo se le dedica a Lope, a Quevedo, a Lorca y sobre todo a los escritores contemporáneos. ¿Cómo definiría al cervantista de postín? -Por fortuna nuestra lengua distingue muy bien entre estos dos términos, cervantino y cervantista. Para ser cervantino no hace falta ser cervantista, y desde luego la mayor parte de los cervantistas ni siquiera son cervantinos. El cervantino nunca es de postín, es como el mismo Cervantes, infortunado, perplejo, sonriente, melancólico, compasivo. El cervantista de postín es el que, al levantarse cada mañana, dice: Cervantes soy yo. ¿Por qué pasa el verano Andrés Trapiello se confiesa asiduo al Rastro en un caserío extremeño, y no en la playa? -Le diría lo que Mandelstam le decía a su mujer, Nadja: ¿Por qué hemos de ser felices? si no fuese porque, incluso sin mar, aquí lo somos. ¿Cuál ha sido su último hallazgo en el Rastro? -Esta frase, oída al azar el otro día a un moro: Todo a un euro La gritaba contentísimo, todu a un uro, todu a un uro casi riendo. Esa alegría suya era un tesoro. ¿Cuando dejó el Rastro de ser el Rastro? -Cuando yo empecé a ir hace GONZALO CRUZ treinta años ya había gente que se lamentaba diciendo el Rastro ya no es lo que era No comprendían que quienes habían dejado de ser lo que fueron eran ellos. Al Rastro no se va a buscar, sino a encontrar lo que se pueda, y hacerle a la vida una elegía.