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ABC VIERNES 19 8 2005 Los Veranos 95 EL RUMOR DE LA FRONTERA En esta localidad confluyen mujeres en busca de sus hijas desaparecidas, remedios caseros que tienen los mismos efectos que la metadona y lecturas de El Quijote porque quien pasa por esta vida sin leerlo es como si no hubiera vivido Chejov, calcinado Ci TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTO: CORINA ARRANZ udad Juárez. No fue por accidente que Roberto Bolaño, seguramente el mejor escritor en español de las últimas hornadas, situara en Santa Teresa (Ciudad Juárez) buena parte de 2666 su último libro, o más bien su ciclo de cinco novelas que su amigo y albacea literario Ignacio Echevarría, con el consentimiento de los herederos del inclasificable chileno, decidió convertir en un único volumen de 1.125 páginas que es, entre muchas otras cosas, un espejo a la medida de nuestra inacción, estupidez y asombro: Partieron hacia la frontera. Al salir del aeropuerto los tres percibieron la luminosidad del estado de Sonora. Era como si la luz se sumergiera en el océano Pacífico produciendo una enorme curvatura en el espacio Como tantas cosas inciertas e imprevisibles en cualquier viaje que se precie, ni estaba previsto conocer al doctor Raúl Fierro Echevarría, aprender de su sistema para acabar con el síndro- Si Buñuel resume de abscitara tendría tinencia, en las afueras ni mucho menos oír de Juárez made su proterial para un pia boca nuevo descenfascinacioso a la desolanes de Cerción vantes o viajar en su atrabiliario y desvencijado escarabajo blanco atiborrado de medicinas por la polvorienta Santa Teresa de Bolaño y de la realidad, por barrios como Anapra, donde él mismo se encargaba de atender a los más olvidados de entre los olvidados (si Buñuel resucitara, tendría en las afueras inagotables de Juárez material para un nuevo descenso a las cimas de la desolación) En los crímenes de Santa Teresa, señala un personaje de 2666 tal vez se encuentre el secreto del mundo Le conocimos después de levantarnos en el hotel Camino Real de El Paso un domingo a las cinco de la mañana, cruzar el puente de Santa Fe al amanecer, ver cómo los futuros indocumentados se la querían jugar a la migra y co- Cyntia y Julio César, dueños de la taquería Tapia en Ciudad Juárez NUEVO MÉXICO debe a los braceros chicanos ger un taxi tras rebajar de 70 Alamogordo de los sesenta a 40 dólares una carrera hasta EE. UU. El cirujano Fierro atiende a San Agustín, 35 kilómetros White Sands los drogadictos de la cárcel adentro del valle de Juárez, El Paso juarense de Cereso (el 80 por donde nos había citado NorColumbus Marfa Ciudad ciento de los 4.000 presos son ma Andrade, de Nuestras HiTombstone son Juárez adictos) No sólo no se desespejas de Regreso a Casa, paraTucson Douglas Ciudad Juárez ra, sino que ha patentado un participar en un rastreo de caBrisbee Agua Prieta sistema mucho más eficaz dáveres de niñas como la suNogales que la metadona La gaba, ya, secuestradas, violadas, an México sustancia natural que se obtieasesinadas y abandonadas. Organ Pipe Cactus National Monument onal ne de unas hierbas, va directaAfortunadamente se suspenmente a la zona del cerebro y Ciudad Juárez dió el rastreo, pero no las palade la médula espinal donde se bras en el museo indio que dialojan la heroína y la cocaína, Conquistadores españoles rige un revolucionario, amiy de inmediato empiezan a faal mando de Juan de Oñate go íntimo del doctor Fierro, y bricar neurotransmisores crearon el primer asentamientan chejoviano, tan fuera de que reducen la ansiedad y el to en 1598. Se llamó Nuestra lugar y tan imprescindible en insomnio. un mundo tan injusto como el Señora de Guadalupe del Paso Fierro es consciente de que mexicano, como él: Manuel del Río del Norte y fue capital la droga es un negocio que tieRobles, empeñado en utode Nuevo México. En 1888 fue ne muchas ramificaciones, pías factibles como la alianrebautizada por el presidente como la dependencia de la za binacional, que estropeó Benito Juárez. metadona y que le aguardan un negocio de millones de dómuchos obstáculos que sorlares a quienes querían abrir tear. Desanimarse no va con once vertederos nucleares en su carácter, que sólo aflora la frontera o que la Wells cuando nos da bolea de regreFargo afloje los millones que so a Santa Teresa. Es ahí cuando habla de su devoción por Don Quijote, y de cómo en cada lectura descubre un libro, y de cómo les ha dicho a sus hijos que quien pasa por esta vida sin leerlo es como si no hubiera vivido Quedó finalista del concurso anual que organiza el Estado de Chihuahua: quien demuestra conocer al dedillo el libro del ingenioso hidalgo es premiado con un viaje a La Mancha. Este Fierro entusiasta también de Rulfo, tenía mucho de Chejov, aunque el nombre del médico y escritor ruso sólo me vino a la memoria después de que nos dejara en Anapra, en la polvorienta luminosidad de las afueras de Santa Teresa que desembocan en un desierto de cal sucia, recalentada por un sol capaz de derretir la bacía de Don Quijote y su bondadosa mollera.