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84 Los Veranos VIERNES 19 8 2005 ABC EN PORTADA (Viene de la página anterior) Sr. y Sra. Smith -Espero que la gente sepa deducir que el mensaje de la película es una celebración del matrimonio y las relaciones, de cómo pueden funcionar a pesar de los problemas. La película es una metáfora, bastante loca por cierto, de la relaciones. Creo que los protagonistas tienen que aprender a ser un equipo. Lo importante es no tomarse la violencia en serio. Es sólo una excusa para que esta pareja se enfrente a sus problemas. ¿Cómo mantiene vivo el matrimonio? -Creo que está preguntando a la persona menos adecuada para hablar de eso. ¿Estaría interesada en hacer una secuela de Sr. y Sra. Smith -En este momento no sabría decirle. Tendría que leer el guión y ver si me gusta. ¿A dónde cree que nos llevaría la historia? -A que la pareja es feliz y tiene un montón de críos. Creo que eso sería un gran reto. -Hablando de familias. ¿Qué tal se le da cocinar? -No muy bien, la verdad. Estoy en ello. Estoy aprendiendo poco Espero que a poco. la gente sepa- ¿Con qué recetas ha deducir que el mensaje del empezado a practicar? filme es una- -Recetas... celebración internaciodel matrimonales. Dejénio y las relamoslo ahí. (risas) ciones ¿Cómo cree que puede funcionar la película en Europa? -Lo de predecir resultados en taquilla es muy difícil. Nunca se puede estar seguro de si una película va a funcionar o no. Yo vivo la mayoría del tiempo en Londres y creo que los europeos podrán saber valorar la película en su justa medida. ¿Cómo ha cambiado su vida desde que colabora con las Naciones Unidas? -Ha cambiado radicalmente. Viviendo en la sociedad occidental no te das cuenta de cómo vive la gran mayoría de la gente en los países menos afortunados. Creo que he mejorado enormemente como persona. -Esta película ha creado mucha expectación por motivos extra- artísticos. -Es ridícula la expectación que ha creado. ¿Se siente cómoda haciendo comedia? -No me siento muy incómoda, pero todo el equipo se preocupó de hacerme sentir bien cuando me tocaba rodar las escenas cómicas. Secretos y hematomas de un matrimonio EE. UU. 115 minutos Director: Doug Liman Intérpretes: Brad Pitt, Angelina Jolie JAVIER CORTIJO S El uso de armas, ha dicho Jolie, hizo que surgiera entre Pitt y ella un clima de confianza ¿Señor y Señora Pitt? SILVIA CASTILLO Me han pintado como la bruja malvada y la destrozamatrimonios. Sólo fui un hombro para que (Brad) llorara. La verdad es que yo sólo estuve ahí para que superara el dolor Estas declaraciones, atribuidas a Angelina Jolie en su propia defensa, vieron la luz en mayo pasado, cuando el rumor que señalaba a la protagonista de Tomb raider como la causante de la ruptura entre Brad Pitt y Jennifer Aniston empezó a cobrar fuerza. Unas fotos del actor construyendo castillos de arena en una playa de Marruecos junto a Maddox, el hijo adoptado de la actriz, eran la prueba pericial que faltaba para confirmar el romance. Jolie, a la que siempre atribuyen romances con sus compañeros de reparto, posiblemente no estaba faltando a la verdad y, entre escena y escena, vio en la supuesta pena de Pitt el mejor abono para una nueva relación. Aseguran que la química de la explosiva pareja a la que dan vida en Sr. y Sra. Smith traspasa la pantalla y, aunque los protagonistas de la cinta se blindaron durante la promoción del filme para evitar tener que responder a preguntas incómodas sobre su idilio, la propia Angelina, después de negar lo evidente, confesó a una publicación: Siempre he desarrollado lazos profundos de amistad con la gente que trabajo. Siempre me enamoro Sólo que esta Pitt y Jolie, acaramelados en una escena de la película vez ayudó más si cabe el guión de la película. Las escenas de acción- -dijo la hija de John Voight- en las que teníamos que usar armas de fuego, nos llevaron a desarrollar una relación de extrema confianza evocó la actriz. De ahí a los rumores de embarazo y a la posibilidad de una boda entre dos de los actores más deseados del momento, todo fue uno. Ríos de tinta que tuvieron como resultado un gran impacto en la taquilla estadounidense, donde la película se situó en los primeros puestos a los pocos días de su estreno. Todavía está por ver si en los espectadores españoles el romance PittJolie surte el mismo efecto. A pesar de las declaraciones posteriores de Jennifer Aniston, ex de Pitt, todo el amor del actor es ahora para Jolie y los hijos adoptados de ésta, Maddox y Zahara. Ya son, de facto, una familia típica de Hollywood, con paparazzi aguándoles las fiestas de cumpleaños y todo. Pero, ¿se decidirá por fin el actor a convertir a Jolie en la señora Pitt? ólo hay dos maneras de tomarse esta película: a chunga o a chundarata, y no necesariamente por ese orden. Todo un descubrimiento partiendo de Doug Liman, que en El caso Bourne demostró una seriedad para el thriller tan mineral como la corbata de un eurodiputado. Aunque con una historia como ésta no había alternativa. Se abre el telón y vemos a un par de metrosexuales largando a cámara sobre los mil kilos de matrimonio que soportan y haciéndose los locos ante las preguntas indiscretas del terapeuta. Luego descubrimos a qué obedece esta terrible incomunicación: ambos son asesinos a sueldo de estrangis, uno del Madrid y la otra del Barça, y no es cuestión de descubrir el pastel. Aunque, por supuesto, se destapa, dándonos la clave para mantener una relación sana: sadomaso puro y duro, y si es con bazooka o cabeza nuclear, mejor. Todo esto funcionaría si el tono fuese deliberadamente paródico o mal- lechero en plan La guerra de los Rose pero Liman pretende deslizar una reflexión sobre el hecho conyugal erosionado, como si Bergman tuviera algo que ver con Pan Cosmatos. Si a esto le añadimos que las escenas de acción y espionaje (tampoco queda muy claro en qué consisten sus respectivas misiones) están coreografiadas a pie cambiado (esos paquidermos en el centro comercial) que el factor cutre se impone (las gafas ambarinas soldadas al pómulo del héroe, Vaughn maquinando desde el cuarto de costura de su mamá, la camiseta de El club de la lucha del villanito... y que, en fin, Jolie y Pitt derrochan menos química removida que Clooney y Kidman en El pacificador o Nolte y Roberts en Me gustan los líos el desatino está servido. Comprendemos que a la masa yanqui el asunto le dé morbo, azuzado por las miles de páginas vertidas por los tortolitos (casi llegan al récord mediático de la Pataky) moviéndole a la identificación o sublimación de sus propias vidas en pareja. En fin, otros por estos lares se pirran por las matrimoniadas de Moreno. Al menos, tienen más chispa.