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46 VIERNES 19 8 2005 ABC Toros SEMANA GRANDE DE SAN SEBASTIÁN Morante, entre la coyuntura del arte y la frontera del desastre Plaza de toros de Illumbe. Jueves, 18 de agosto de 2005. Quinta corrida. Tres cuartos largos de entrada. Toros de San Martín, bien presentados y astifinos, aunque bajó mucho el 2 desiguales de juego, destacaron, por este orden, el encastado 3 y el noble 6 (aun sin humillar) el 2 se dejó con bondad y la cara por las nubes. Finito de Córdoba, de rosa palo y oro. Cuatro pinchazos, media estocada y tres descabellos. Aviso (bronca) En el cuarto, bajonazo infame (gran bronca) Morante de la Puebla, de rosa asalmonado y oro. Pinchazo, media atravesada que escupe y dos descabellos. Aviso (saludos) En el quinto, media desprendida y descabello (bronca) El Cid, de verde pistacho y oro. Cinco pinchazos y estocada tendida. Dos avisos (saludos) En el sexto, estocada atravesada (oreja) César Jiménez corta dos orejas fáciles a un gran toro en Málaga JAVIER LÓPEZ HERNANZ MÁLAGA. La corrida transcurría por los derroteros del aburrimiento, salvo detalles de Salvador Vega, hasta que salió el cuarto, un encastado toro de Salvador Domecq, de excelente presentación. Embistió con bravura y transmisión, pero César Jiménez no estuvo a la altura, a pesar de desorejarlo. Al toro apenas se le dio en el caballo y en la muleta lució un tranco espectacular, con el denominador común de ir siempre a más. Jiménez lo dejó lucir al comienzo, le dio larga distancia y firmó tres series de derechazos estimables, en las que hubo emoción, para después recurrir a lo fácil y romper el ritmo de una faena que nunca tomó vuelo a izquierdas. Con el deslucido primero estuvo tesonero. Palmas y dos orejas. Vega malogró con la espada una faena notable al segundo, que rompió a bueno tras la primera tanda y con el que dibujó bellos pasajes en una labor a más. El quinto no acabó de romper y sólo pudo mostrar detalles. Saludos tras aviso y palmas. Tejela estuvo valentísimo con el manso y complicado tercero. Siempre firme, puso la casta que le faltó a su rival y cerca de las tablas arriesgó más de lo que merecía el toro. Estuvo a la altura del encastado sexto, con el que sufrió un fuerte golpe en la boca, pero el sentido que desarrolló al final y el fallo a espadas desbarataron lo realizado. Saludos y silencio tras aviso. ZABALA DE LA SERNA SAN SEBASTIÁN. Como en días de nubes y claros, tormentas y cielos despejados, transcurrió la tarde en Illumbe. Cubiertos porque hay cubierta aunque los oles y los truenos se producían desde el sol sagrado del ruedo. Nebulosa de ideas para expresar al final que fue menos de lo que debió ser. La doble expresión de Morante- ¡qué pedazo de artista! en el devaneo con las musas y en su desencuentro con ellas, con rostro mohíno verde oliva. Ah, la distinción, en la coyuntura con el arte y en la frontera del desastre. Qué distinto en ambos casos a todo lo que hay. Al noble torete sin humillar con cara de vaca lista le dijo ven, y como si del bolero se tratase, si tú me dices ven lo dejo todo, le dibujó esas verónicas tan distintas y compuestas de compás que interpreta Morante con la mano alta. Le enganchó alguna con el pitón derecho, pero se empecinó el torero de La Puebla en seguir y seguir hasta los medios, más allá incluso. Ciudad Real Álvaro Montes conquista cuatro trofeos Morante, en un espléndido natural EFE Rota la cintura Cuidó al chico toro, y sin que descolgase nunca de las alturas le expresó con sentimiento su concepto, a medida que se afianzaron ambos, desde un principio de tanteo casi en cuclillas con el pompis desaforado hasta una última, penúltima o antepenúltima tanda de naturales, rota la cintura y la faja por delante, por encima la embestida del palillo y por encima el torero de la propia embestida. Varió juegos de manos y pies, fue distinto en definitiva, salvo que pinchó uvas. La misma gente que le agradeció la función luego se le encrespó cuando machacó al quinto en el caballo. Nunca bajó la careta de la altura de la esclavina, ni con el excesivo castigo, sin romper, al paso y orientado, y Morante frunció el ceño y abrevió, después de que se le echase la bestia, que tan bien sabía de su condición como de la del indispuesto torero. De la gloria a los infiernos de una bronca monumental. El Cid se erigió en triunfador de la tarde al cortar la única oreja, la del sexto. Pero suyo fue el lote, y para quien quiere aspirar a todo el nivel ha de ser infinitamente mayor. El encastado tercero, aun repuchándose en el caballo, sostuvo un pitón izquierdo de taco. Manuel Jesús le presentó su sublime izquierda a continuación de tres tandas, tres, con la derecha, bien compuestas, bien vendidas, bien ligeras, tragando lo justo. Naturales hubo de categoría, los más profundos de la tarde, uno, dos, tres, tal vez cinco o seis, menos de lo que ofrecía el encastado toro de San Martín. Mío Cid ahora mismo no aguanta con las zapatillas serenas vaciar un pase de pecho completo. Si lo mata, cobra una oreja, dos si apuran la fiesta. Pero como es fiel reincidente al quinto mandamiento... Rompió la fidelidad con el último, al que pasaportó de estocada. Degollado el toro (sin badana o recortado de papada, no ajusticiado de sable traicionero) cariavacado, cárdeno, bonito, guapo, cornidelantero, santo, toreó El Cid a su altura, la media, en faena de unipase en la que presentó la izquierda pronto. Otra vez El Cid de potra con el lote; mas hace falta que El Cid en tardes así reviente el panorama si quiere estar arribita del todo o el cetro. O si queremos que esté o lo agarre. Para subir ha reunido una cuadrilla superior, a la que no se sabe por qué baja en la plantilla ha fichado a El Boni, figura de plata, que se desmonteró en banderillas y lidió con magisterio, largura y ahorro de capotazos a la vez; Alcareño también se manifestó como altiva reivindicación del peonaje con los palos: vaya temporada la suya. Finito se reservó con el reservón toro que rompió plaza. Mucho zapatillazo, poco ataque y nula exposición con la espada, en la tónica de la corrida, rebelión de sables caídos (ver ficha) Peor todavía el cuarto, con la cara por las nubes; y peor el Fino de Córdoba, perfilero, muleta retrasada, de paseo: bajonazo y a correr. Hoy será otro día. El milagro de Manolo Chopera, el sueño de Gregorio Ordóñez, Illumbe, necesita ya un zambombazo de tarde redonda. Urge. EFE. Toros de Benítez Cubero, buenos en conjunto. Joao Moura, oreja y vuelta. Pablo Hermoso de Mendoza, oreja y ovación. Álvaro Montes, cuatro orejas. Cantalejo (Segovia) Ponce, El Cordobés y Miguel Abellán brindan una gran tarde ABC. Toros de Domingo Hernández y Garcigrande, de buen juego. Enrique Ponce, tres orejas. Manuel Díaz El Cordobés dos orejas y saludos. Abellán, tres orejas. Villarrobledo (Albacete) El Fandi y Curro Martínez salen a hombros MUNDOTORO. Toros de Paco Sorando. Francisco Rivera Ordóñez, silencio en los dos de su lote. Curro Martínez, oreja en ambos. El Fandi, dos orejas y palmas.