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40 VIERNES 19 8 2005 ABC Sociedad Benedicto XVI saluda a medio millón de jóvenes con un exigente mensaje de generosidad radical Esforzaros por servir sin reservas a Cristo, cueste lo que cueste dijo el Papa en Colonia b Al acabar el día, el Pontífice estaba a la vez agotado y rejuvenecido, después de haber pasado ocho horas saludando y hablando casi sin interrupción Los niños de la defensa antiaérea Mientras el joven Karol Wojtyla trabajaba en una empresa química de Cracovia bajo la ocupación nazi, el joven Joseph Ratzinger había sido enrolado forzosamente en la defensa antiaérea alemana y protegía una fábrica de motores de Baviera. Eran dos muchachos unidos por la misma tragedia, y el recuerdo afloró ayer cuando el presidente alemán, Horst Köhler, mencionó que ha sido elegido sucesor de San Pedro alguien que formó parte de la llamada generación de los niños de la defensa antiaérea La guerra destruyó el 85 por ciento de Colonia, y las autoridades pensaron reconstruirla más al norte, pero el cardenal Joseph Frings consiguió que renaciera de nuevo en torno a su magnífica catedral. El Papa volvió ayer a la ciudad donde fue joven profesor y consideraba un designio de la Providencia mi amistad con el cardenal Frings, que me llamó como teólogo suyo para el Concilio Vaticano II JUAN VICENTE BOO ENVIADO ESPECIAL. COLONIA. El viento soplaba fuerte en el aeropuerto de Colonia, y se llevó por los aires el solideo blanco del Papa, rompiendo la rigidez del protocolo en la ceremonia de bienvenida. Poco después, la llegada de Benedicto XVI a Colonia hacía volar la ciudad entera con el entusiasmo de medio millón de jóvenes que habían tomado la histórica capital del Rin. El Papa no les dejó respirar. Desde el primer momento les dirigió un mensaje exigente de generosidad radical: Esforzaros por servir sin reservas a Cristo, cueste lo que cueste Ayer se superpusieron en Colonia el delirio que desataba Juan Pablo II entre los jóvenes con el mensaje puro y duro de Joseph Ratzinger, un hombre que se caracteriza por ir al grano y que les marcó un tono de intensa espiritualidad: Abrid vuestro corazón a Dios, dejaos sorprender por Cristo. Dádle el derecho a hablaros durante estos días. Abrid las puertas de vuestra libertad a su amor misericordioso En medio del jolgorio y de las frecuentes interrupciones con vítores de estadio, el mensaje comenzó a calar desde el primer momento. En esta Jornada Mundial de la Juventud de los dos Papas se confunden los admiradores de Juan Pablo II con los de Joseph Ratzinger: sabían el mensaje que iban a encontrar, y ayer lo aplaudieron a rabiar. Benedicto XVI saluda a la multitud congregada frente a la catedral de Colonia REUTERS Madurez y entusiasmo Son algo más mayores y más maduros que en otros encuentros, con muchos jóvenes que estrenan ya su primer trabajo, pero ayer demostraron que la racionalidad no significa menor entusiasmo. En varios momentos, el cardenal Joseph Meissner de Colonia y el propio Benedicto XVI tuvieron que sudar la camiseta para lograr silencio. Los aplausos volvían a brotar una y otra vez, en los pasajes más exigentes. A este público no le gusta la mediocridad. El efecto benéfico del medio millón de peregrinos con mochilas que desborda las calles de Colonia lo reconoció el presidente de la República, Horst Köhler, al recibir al Papa en el aeropuerto: La búsqueda de orientación de estos cientos de miles de jóvenes nos transmite a nosotros, los mayores, una señal de esperanza que yo he experimentado ya. En estos tiempos de miedo a la violencia cometida por motivos supuestamente religiosos, es bueno experimentar la fe y la religión como caminos hacia la paz El mar de banderas de todos los países y naciones del mundo mostraba los estandartes como símbolos de paz. Si la presencia de europeos, en especial italianos y españoles, era notoria, causaba sorpresa ver tantas banderas de Hong Kong, e incluso de China y de Arabia Saudita. Había también muchas de Asia, y el Papa dirigió un saludo particular a los que han venido de Oriente, como los Reyes Magos cuyo culto se celebra en la catedral de Colonia. Juan Pablo II los escogió como modelo para esta Jornada Mundial de la Juventud porque fueron los primeros peregri- El papamóvil se abre paso entre los asistentes, camino de la catedral AP