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ABC VIERNES 19 8 2005 Internacional 25 El jefe de Scotland Yard es acosado por el asesinato del brasileño Menezes Trató de entorpecer la investigación de la Comisión Independiente de Quejas a la Policía la familia del electricista brasileño muerto en el Metro exigió ayer la renuncia de Sir Ian Blair por su actuación en el caso MARCELO JUSTO. SERVICIO ESPECIAL LONDRES. La presión política sobre el jefe de la Policía Metropolitana de Londres, Sir Ian Blair, creció ayer tras las revelaciones sobre un posible encubrimiento de la verdad en torno a la muerte del electricista brasileño Jean Charles de Menezes a manos de la Policía el 22 de julio pasado. La abogada de la familia Harriet Wistich solicitó su renuncia tras reunirse con la Comisión Independiente de Quejas a la Policía que investiga la muerte de Menezes. Se ha mentido abiertamente sobre el caso y nadie salió en ningún momento a decir la verdad Por su parte, el vicedirector de la comisión, John Wadhman, declaró que Scotland Yard intentó impedir que este organismo independiente investigara los hechos, como estipula la ley en casos de este tipo. La Policía Metropolitana intentó obstaculizar nuestra actividad. Creo que es una clara muestra de nuestra independencia el hecho de que pudiéramos superar esta resistencia dijo el vicedirector de la comisión. b La abogada que representa a Basta con la presunción de amenaza La Comisión Independiente de Quejas a la Policía investiga otros casos de posibles excesos policiales. En 1999, un inspector, Neil Sharman, y un subordinado suyo, Kevin Fagan, miembros del SO 19, la unidad policial autorizada a llevar armas, mataron a Harry Stanley por creer que llevaba una escopeta cuando en realidad lo que sobresalía de manera sospechosa de su bolsa era la pata de una mesa. Entre 1998 y 2001, su antecesora, la Police Complaint Authority investigó once casos de personas que murieron a manos de la Policía. El porcentaje que realmente representaba una amenaza era mínimo. Pocos de estos casos llegan a los tribunales, pues para ello, el Servicio Fiscal de la Corona debe decidir que hay suficientes posibilidades de que se llegue a un veredicto de culpabilidad y que la investigación sea de interés público. Aun así, los casos suelen pasar por varias apelaciones que terminan finalmente en absolución de culpa y cargo. Un elemento crucial en favor de la Policía es que tienen prácticamente garantizada la libertad si pueden probar que creían que había una clara amenaza. Un londinense y su hijo contemplan un cartel colocado por la comisión investigadora de la muerte de Menezes con el fin de buscar testigos presenciales AFP cada después de la versión que dio de los hechos. La Policía dio la impresión de que este hombre estaba comportándose de modo peligroso y que por eso lo mataron. Eso es francamente perturbador dijo Dobson. Intento de bloqueo El mismo 22 de julio, a tan solo unas horas de la muerte del brasileño, el jefe de la Policía Metropolitana envió una carta al Ministerio del Interior para pedir que se realizara una investigación interna del hecho, en vez de la que debe llevar a cabo automáticamente la Comisión Independiente de Quejas a la Policía sobre cualquier muerte causada por un agente. Sir Ian Blair alegó que, tras los atentados, la investigación antiterrorista debía prevalecer sobre cualquier otro hecho que distrajera la atención de la Policía. Según The Guardian, el Ministerio del Interior señaló a Sir Ian Blair que la ley era inequívoca al respecto. Pero a pesar de esto el alto funcionario negó a la comisión acceso a la estación de Stockwell, donde murió Menezes. Contradicciones En una entrevista con el vespertino Evening Standard, Sir Ian Blair negó que se hubiera producido encubrimiento alguno. Todas las personas que me informaron ese día me dijeron que estaban seguros de que habían matado a un terrorista suicida y negó que fuera a renunciar. Seguiré velando por la seguridad de Londres El problema para Sir Ian Blair es que un documento de la Comisión Independiente de Quejas a la Policía, filtrado a la prensa, reveló que la versión oficial sobre la muerte del electricista contenía incongruencias y falsedades. Contrariamente a lo que Blair y otros funcionarios policiales dijeron oficialmente y off the record las declaraciones recogidas por la comisión dejaban en claro que Menezes no huyó a la carrera, no saltó las barreras de la estación, no tenía puesta una abultada cazadora que lo convirtiera en sospechoso en un día muy caluroso de verano y no respondió a la voz de alto porque nadie intentó detenerlo. El Parlamento está de vacaciones, pero ayer los pocos políticos localizables no apostaban por el futuro del jefe policial. El ex ministro de Salud laborista, Frank Dobson, señaló que la posición de Sir Ian Blair era muy compli- Flores y carteles ante la estación REUTERS de Stockwell, en la que murió Menezes OCULTACIÓN Y TRANSPARENCIA JOSÉ MANUEL COSTA o que empieza mal, no suele acabar bien. Hace dos semanas denunciaba en estas páginas el tono justificatorio con que la opinión pública británica había acogido el ajusticiamiento policial del brasileño Jean Charles de Menezes. ¿Podía una sociedad avanzada aceptar con un mohín la muerte violenta de un inocente sin regresar a épocas mas tenebrosas? Hoy sabemos, gracias a un periodismo bien hecho, el de la ITV, que de Menezes no había sido identificado como sospechoso Que no mantuvo un comportamiento extraño L Que no llevaba un abrigo, cosa rara en esta época del año, bajo el cual podía ocultar explosivos sino una simple chaqueta vaquera. Que no se saltó los tornos del Metro de Stockwell sino que utilizó su abono mensual e incluso se paró a coger un diario gratuito. Que sólo echó a correr, junto a otros viajeros, cuando vio que el tren llegaba a la estación. Que se sentó pacíficamente en un asiento y fue inmovilizado por un guardia, no obstante lo cual, los agentes le descerrajaron ocho disparos, no cinco, como se dijo. Es más, el Comisionado de la Policía Metropolitana de Londres, Sir Ian Blair, trató de evitar una investigación independiente. Estos días los diarios serios se rasgan las vestiduras y exigen dimisiones. Ahora, ante la evidencia palmaria, se formulan preguntas que no se hicieron entonces, siendo la mas bá- sica de ellas: ¿Cómo es posible que las fuerzas especiales permitieran que un presunto terrorista suicida caminara por la calle, cogiera un autobús y luego entrara en el Metro sin que nadie le interceptara? La opinión publica podía haberse ocupado de presionar un poco a Scotland Yard para desvelar la nube de bulos que la policía dejó correr hasta anteayer. Pero no lo hizo. Lo menos importante es que el Comisionado dimita o no. Eso ya se verá. Lo de verdad trascendente es que la ciudadanía británica (y no sólo ella) tome conciencia de que la defensa contra los ataques a nuestras sociedades no puede consistir en dar carta blanca a los poderes públicos, en la renuncia al escrutinio de sus actividades y politicas. Ese, lisa y llanamente es el camino hacia la injusticia.