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ABC VIERNES 19 8 2005 Nacional 17 DIECISIETE MILITARES MUERTOS EN AFGANISTÁN LA FRENÉTICA ACTIVIDAD DE BONO REAL MADRID. COM Martes 16. El ministro de Defensa, José Bono, aterriza en el estadio Miércoles 17. Por la mañana Bernabéu a su llegada a Madrid tras conocer la muerte de los soldados viaja al lugar del siniestro Horas más tarde inspecciona personalmente sobre el terreno los restos del aparato El guión del viaje de José Bono a Afganistán estaba escrito. Los españoles no querían tantas fotos, querían tan sólo mil palabras que les pusieran al corriente, al triste corriente, de la suerte de sus 17 compatriotas El ministro on line TEXTO: MANUEL DE LA FUENTE Aunque no lo crean, no es nada nuevo. Los más grandes estrategas de la Historia- -Alejandro, Napoléon- -se hacían acompañar en sus campañas por un gran despliegue mediático de escribas y pintores acorde con las tecnologías de la época. Luego, fotógrafos y cámaras ocuparon su lugar. Incluso el general Custer en sus correrías por el Lejano Oeste iba escoltado por algún periodista afín que relataba los éxitos del Séptimo de Caballería a los ávidos lectores de la Costa Este norteamericana, donde estaba instalado el poder. El anterior ministro de Defensa, Federico Trillo, se levantó una mañana con fuerte viento de Levante y henchido el corazón de ardor guerrero. Ahora, el titular de esa misma cartera, José Bono, un hombre pinturero, que a veces confunde el traje de luces con el traje de faena, de verbo fácil (impresionante ese identificados indubitadamente del latín indubitatus, que lo del manchengo son las Galias de Julio César y no Shakespeare como el cartagenero) ha convertido uno de los más tristes viajes que hemos realizado los españoles en los últimos meses en una gira en la que, como Bono el irlandés, él ha llevado la voz cantante. El ministro ha estado en su sitio, rápido de reflejos, pero también fuera de sitio, haciendo un papelón. Se ha erigido en experto forense (ni Grissom del CSI) en avezado experto aeronáutico (sabe de tuercas, rotores y timones, no sólo que el autogiro lo inventó De la Cierva) en protagonista principal de una película cuyo tristísimo guión él ha interpretado a su manera. Estilo Hollywood, con un aterrizaje sobre el césped del Santiago Bernabéu (un fotógrafo estaba allí, casualidades de la vida) o como el comandante de la Star Trek a través de una videoconferencia en la que informó al presidente Zapatero. Ha salido en todas las fotos, ha sido filmado por un reportero de su En el hospital de campaña. Saludo y fo- to con los heridos del segundo helicóptero FOTOS: EFE TV Y M. D. Con los médicos. El ministro habla con los médicos antes las cámaras. Incluso, los espa- Aló, presidente. Vídeoconferencia para ñoles pudimos oír sus recomendaciones a un perito sobre cómo hacer las identificaciones propio Departamento cámara al hombro y se ha movido entre nuestros militares intentando hacernos creer que hizo la mili en un Tabor de Regulares. Mientras, el resto de los españoles saben que los actores principales eran esos diecisiete compatriotas que anoche llegaban a Getafe. Y no quieren una imagen que nunca vale más que mil palabras, las mil palabras que les digan cuál fue el motivo y el origen de la tragedia, si hubo accidente o hubo ataque, y de paso también saber si de vez en cuando algún misil talibán surca el cielo de esa otra zona hortofrutícola Los españoles quieren respuestas, aunque de momento parece que, como las de Dylan, las respuestas están en el viento, en el viento afgano un viento fuerte y racheado... La del alba sería, las cuatro y media de la mañana de ayer, cuando el propio ministro llamaba a la agencia estatal Efe al pie del Hércules que traía esos diecisiete féretros dolorosamente rojigualdas: Todos los cadáveres están identificados una exclusiva en hora, en punto, para que los informativos matinales de la radio se desayunasen. Ahora sabemos que en el Ministerio de Defensa no sólo desempeñan su labor miles de honestos profesionales de la milicia. Sí, porque entre la gente a informar al jefe del Ejecutivo las órdenes de Bono hay alguno que debe conocer al dedillo series como El ala Oeste de la Casa Blanca un comando de guionistas capaces de convertir una tragedia en una dramatización televisiva en la que el ministro Bonoparte mira a cámara, se entristece, se emociona, marca el paso, marcial y en primer tiempo de saludo. Al ministro le han faltado las lágrimas. Y, sobre todo, han faltado los salvadores efectos especiales. Ésos que tanto habríamos deseado, ésos que nos habrían devuelto a nuestra gente sana y salva. Al menos, en apenas dos días, se ha conseguido que nuestros soldados ya estén entre cristianos.