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ABC JUEVES 18 8 2005 Los Veranos 83 EL RUMOR DE LA FRONTERA Haciendo honores a su nombre, esta ciudad deja tras de sí un reguero de peregrinos que aspiran a cruzar una frontera injusta, inalcanzable para los que se dirigen al país de las libertades y obscenamente asequible para quienes se aventuran a adentrarse en México El Paso del Norte ElPa TEXTO: ALFONSO ARMADA FOTO: CORINA ARRANZ so. Para los poetas metafísicos y los veraneantes, el mundo está bien hecho. No es preciso cruzar sistemáticamente una frontera tan espinosa como la que divide a Estados Unidos de México para impugnar esa encíclica. Pero ayuda. Como estudiar la lógica de los aduaneros gringos. Mientras que en lo que llevamos de viaje nunca un agente mexicano pidió papel ni indagó nada, los estadounidenses jamás se olvidan de recordar a quienes pretenden ingresar en su espacio que el privilegio no es gratuito. Llegamos al corazón del viaje y de la línea divisoria entre dos mundos, a la ciudad de El Paso, en el extremo suroccidental de Texas, con el temor a perdernos en Ciudad Juárez, donde todos los horrores se consuman, se citan todas las opulencias, las que sangran y las que olvidan, las que nunca se sacian y las que ponen a prueba a quienes no tienen más remedio que vivir aquí o se niegan a rendirse. Alamogordo White Sands El Paso EE. UU. El Paso Alpine Marfa Presidio Ojinaga R Marathon Del Río Ciudad Acu Acuña Piedras Ne Negras Ciudad Juárez Agua Prieta Big Bend National Park México El Paso: El explorador Juan de Oñate reclamó en 1598 el lugar como Paso del Norte para la Corona española del lado mísero, un río Bravo patético, una corriente domesticada donde los mojados se la quieren jugar a todas horas a la migra. Un anochecer peligroso Entre los puentes internacionales que engarzan las dos orillas, el de Santa Fe tiene perfil de joroba, metáfora ingeniera de una frontera enferma. Los contrastes entre la antigua capital del tiroteo y la peligrosa Ciudad Juárez saltan a la vista enseguida, pero se acentúan al dilapidarse el día. Las limpias y bien trazadas calles y avenidas de El Paso se quedan muertas al anochecer, mientras que el bullicio y la vida, la prostitución y la muerte parecen inagotaUn río Bravo bles en Juápatético, rez. Aunque donde los el enigma de mojados Dostoyevski no se resuel- se la quieren ve jamás en jugar a tola barra de das horas a un bar, bajo la migra la cúpula que Tyffany s diseñó para el hotel Camino Real (antes Paso del Norte) el simple acto de beber se convierte para los privilegiados del norte en una consagración del sinsentido. Un lujo que necesita olvidar su precio. A la puerta corre una calle que también se llama El Paso y en la mera esquina de enfrente una armería llamada El Álamo ofrece toda la artillería necesaria: para vencer al mal, para atizarlo. Una cercanía paradójica Junto a una de las ciudades que, año tras año, encabeza la lista de las más seguras de Norteamérica, formidable base militar y centro de espionaje, se alza una de las aglomeraciones humanas más peligrosas de América Latina, donde imperan los narcos que sirven al insaciable mercado Antes de norte y haque se traza- del doce años ce ra la línea que con total divisoria, El impunidad se Paso y Ciu- viola, tortura dad Juárez y asesina a jóeran el Paso venes obreras. El espadel Norte ñol Juan de Oñate halló un canal abierto por el río que permitía acceder al norte: así se convirtió en etapa señera del Camino Real entre la ciudad de México y Santa Fe. Antes de que se trazara la línea divisoria, El Paso y Ciudad Juárez eran El Paso del Norte. Con casi tres millones de almas, hoy la mayor megalópolis binacional y bilingüe de Norteamérica. Que el mundo es un enigma que a juicio de Dostoyevski Cúpula de Tiffany s en el bar del hotel Camino Real, en El Paso planteó Dios a los hombres para que lo resolvieran se escenifica aquí, en este lugar, con una claridad que lastima tanto como la tierra calcinada y suelta, escoria de plata envilecida, donde Ciudad Juárez, una de las heridas a cielo abierto más espectaculares del gran circo contemporáneo. El Chamizal, un parque que se extiende al sur y al norte de la línea, fue motivo de litigio entre Estados Unidos y México por la mala costumbre del río de alterar su curso. Cien años de controversia se resolvieron durante la presidencia de John Fitzgerald Kennedy. El desenlace se conmemora del lado norte con un parque nacional y un canal de cemento que sirve al mismo tiempo de línea inmutable y de foso entre dos mundos: primero las playas ferroviarias, luego la primera línea de alambradas, luego el canal donde el agua es abundante, otra línea de alambradas y,