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24 Internacional EVACUACIÓN DE LAS COLONIAS JUDÍAS EN LA FRANJA DE GAZA JUEVES 18 8 2005 ABC Las heridas abiertas estos días en los rostros resignados de muchos judíos, laicos o religiosos; sefardíes o ashkenazíes; nacionalistas o pacifistas, tardarán demasiado tiempo en cicatrizar Israel se rasga las vestiduras J. CIERCO NEVE DEKALIM (GUSH KATIF) Yaavoc se encara con un soldado, y con otro, y con otro. No descansa en su particular homilía cada vez más subida de tono. Acaba de salir de rezar, cantar, bailar en la sinagoga de Neve Dekalim. De vuelta a casa, una casa que tiene fecha de caducidad, sin muebles ni bienes, sin puertas ni ventanas, sin agua ni luz, pero su hogar de los últimos 17 años. Yaacov Ganor se topa con una columna de policías de fronteras desplegada frente a la vivienda de Uri Ben Abdo, uno de sus más queridos vecinos. Yaacov discute con todos, con los soldados, con los policías de fronteras, con los periodistas israelíes, con los corresponsales extranjeros y, sobre todo, consigo mismo. Se enciende, se ilumina, se quema sobrecargado de fanatismo y, harto de no encontrar respuesta entre sus impertérritos interlocutores, se rasga las vestiduras, algo que suelen hacer los judíos en señal de duelo cuando la ocasión lo requiere. Así de tensas están las cosas en los asentamientos de Gush Katif, en su simbólica capital, el bastión de Neve Dekalim, pero también en un Israel que, con mayor o menor devoción, con menor o mayor convicción, se rasga también sus vestiduras desde hace días, semanas, meses. Las heridas abiertas en la sociedad israelí por el plan de evacuación de Gaza dejarán a la postre profundas cicatrices. Así lo ha reconocido incluso Ariel Sharón en su último discurso a la nación. Así se observa ya sobre el terreno, sembrado de minas históricas, políticas, diplomáticas, religiosas, económicas. Activistas palestinos de Fatah seguían ayer por televisión, desde su campamento en el sur del Líbano, la evacuación de Gaza AFP Judíos contra judíos Pero no sólo se vive esta ruptura del alma en mil pedazos entre los colonos y los policías y militares israelíes, judíos unos, judíos otros. También los residentes habituales de Gush Katif tienen, por extraño que pueda parecer, su particular guerra con los centenares, los miles de infiltrados, como ellos judíos, que llegados de Cisjordania y partes de Israel, apuestan por la violencia, la provocación, la batalla a cara descubierta, muy mediática eso sí, para hacer frente a la presión, física y psicológica, del Ejército y la Policía. El rabino Shlomo Avnieri ha sido uno de los peor parados en esta lucha entre judíos de dentro y judíos de fuera que se desarrolla en Gush Katif. Harto de que los acuerdos entre los vecinos se respetaran cuando llegaba la hora de verse las caras con los militares, el rabino Avnieri decide subirse al capó de un coche para, con sus palabras, calmar a una multitud que pretende cortar de raíz la entrada nocturna de los soldados. Un colono se encara con un soldado israelí a la salida de una sinagoga en Morag EFE acercarse al asentamiento religioso de Netzer Hazani para entenderlo. Hasta allí se ha mudado, desde su casa en otra colonia de Cisjordania, Efi Eitam, diputado del Partido Nacional Religioso y ex ministro del gobierno de Ariel Sharón, de donde dimitió precisamente por su oposición al plan de desconexión de Gaza. Voy a quedarme con mi familia hasta que me expulse el Ejército. No creo raro que un ex ministro de un gobierno elegido democráticamente y un diputado de la Kneset no acate las leyes aprobadas por el Parlamento, porque hay una ley superior que es la de la moral y la decencia, que es la Ley de Dios, que está por encima de todas las demás leyes y que es, por lo tanto, la única que debe cumplirse a rajatabla explica en la puerta de su casa, sólo unas horas antes de que comience su evacuación forzosa. Por la brecha del rabino Avnieri se escapan también el respeto y la educación de los chavales que le hirieron Hay una ley superior, que es la Ley de Dios, que está por encima de todas las demás leyes afirma Efi Eitam Entonces, uno de los jóvenes iluminados, con cara de niño y cerebro de mosquito, tira de sus pies. El rabino, entrado en años, y en kilos, y en canas, cae al suelo de golpe. Se hace una herida sin demasiada importancia en la cabeza, pero por la pequeña brecha se escapan también la dignidad, el respeto, la educación de unos chavales sin más horizonte que pasar el verano de gamberrada a gamberrada y tiran porque les toca. El ejemplo que reciben estos niños y niñas malcriados no es, en demasiados casos, aleccionador. Basta con Plegarias inútiles No lejos de allí, Yaacov sigue desconsolado. Tras haber recorrido Neve Dekalim de arriba a abajo, tras haberse dirigido a todos los soldados y policías que se ha encontrado a su paso, regresa a casa, con paso cansino, bañado en sudor, con el teléfono móvil atado a su oreja. No para de gesticular y mirar al cielo, de cerrar los ojos y gritar su desgracia, de pedirle ayuda a Dios en sus oraciones. Pero hoy, como ayer, como mañana, el milagro es imposible. Pero hoy, como ayer, como mañana, el teléfono de Dios comunica en Gush Katif.