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16 Nacional DIECISIETE ESPAÑOLES MUERTOS EN AFGANISTÁN TESTIMONIO DE LAS FAMILIAS JUEVES 18 8 2005 ABC SILVIA ESPINO Viuda del sargento José González Bernardino José hubiera preferido morir en combate, un accidente era una muerte tonta para él GIJÓN. Silvia Espino, la mujer del sargento José González Bernardino se lamenta y repasa, aún incrédula, los recuerdos de doce años en común- -ocho de ellos casados- -con el militar fallecido. Su hija de siete años es su principal compañía en el domicilio de sus padres, en Alcalá de Henares, donde vive las horas más tristes de su vida desde que un general le comunicó que su marido había fallecido en Afganistán. ¿Cómo afrontaba su marido esta misión? -Estaba más feliz que unas castañuelas. Él era militar, le encantaba la aventura. No sé si era consciente del riesgo, pero si era así, tampoco nos lo decía. Estaba contento porque así pagaba el coche, ahorraba para la entrada de un piso y veía si, por fin, nos daban una vacante para asentarnos en Asturias. ¿Le infundían temor las misiones en el extranjero? -No. Estuvo dos veces en Bosnia. Vio morir a muchos compañeros y siempre decía que él debía ser el gafe porque hasta en la Academia murieron dos compañeros a su lado. Los propios militares bromeaban con él: Macho, tú debes ser el gafe porque allí donde vas pasa algo Y mira, se salvaba de todas, pero ya de ésta no se salvó. ¿Manteníais contacto fluido desde que partió el 3 de julio? -Hablábamos casi uno de cada dos días porque la niña vino con gastroenteritis de Asturias y con el calor de Madrid estábamos todo el tiempo en casa. ¿Cuándo hablaron por última vez? -El domingo por la tarde. Llamó para que le consultara el saldo del móvil y decirme que se iban de misión hasta el viernes, a reconocer zonas. Madre, cari, aquí la gente está entre el cielo y la tierra. No te puedes imaginar lo pobres que son Esa frase que me dijo se me quedo grabada, nunca la olvidaré. Era una persona comprometida y cuando se fue llevó caramelos y libretas para los niños. Incluso en Bosnia prescindía de sus latas de comida para dárselas a los críos. ¿Quién le comunicó la noticia? -Venía con la niña de hacer un análisis de sangre y vi en la televisión que 17 militares... A continuación le comenté a mi madre que José iba de misión y, como a los 20 minutos, ya estaba llamando a su móvil. A mí me extrañaba no recibir noticias porque siempre que pasa algo me llama para tranquilizarme. Otros 20 minutos después me llamó el general y me confirmó que él iba en el helicóptero donde no hubo supervivientes. ¿Qué sintió? -Incredulidad. Dices que no puede ser. Él era como una anguila, pesaba La viuda de José González Bernardino asegura que su marido estaba más feliz que unas castañuelas de la misión porque le permitiría ahorrar y conseguir una vacante en Asturias TEXTO: CONSTAN BATALLA FOTO: DANIEL G. LÓPEZ Silvia Espino muestra la foto de su marido, muerto en Afganistán Me llamó el domingo y me dijo: Aquí están entre el cielo y la tierra. No te puedes imaginar qué pobres son Antes de irse, mi hija Andrea le espetó: Voy a llamar yo al capitán para que no te manden a ese sitio 50 kilos y de todas se salvaba. Y no, esta vez, no. -De las diferentes hipótesis, ¿cuál considera más plausible? -Pienso todo el tiempo en un ataque, pero porque lo quiero creer así. Yo preferiría que hubiera sido eso en vez de un accidente, que para él era una muerte tonta. Siempre decía: Yo si muero, que sea en combate Además, me aseguró que no se iban a mezclar con la gente del pueblo y que iban siempre en helicópteros en buen estado. ¿Cómo está asimilando su hija Andrea la noticia? -La niña ya estaba mal cuando se fue a Afganistán, aunque él no lo sabía. De noche le daba por llorar y preguntar cuándo viene papá Ella estaba acostumbrada a que se fuera de maniobras, pero cuando le explicó que se iba lejos a ayudar a otra gente Andrea le preguntó por qué no se quedaba aquí. Incluso le espetó a su padre: Voy a lla- mar yo al capitán para que no te manden a ese sitio Yo no la engaño nunca y desde el principio lo hablé con ella: Mira, ahora mamá está aquí en la tierra, va a cuidar de ti y papá está en el cielo ¿Animó alguna vez a su marido a renunciar a estas misiones o a dejar el Ejército? -Siempre estuvimos muy orgullosos de él. Me pidió mi opinión y yo le respondí que era su vocación, su trabajo. Yo voy a estar bien- -le dije- -son cuatro meses, así que adelante Nunca se planteó dejar el Ejército. ¿Cómo valoró la retirada de las tropas de Irak? -A su juicio, era una bajada de pantalones. ¿Cómo se está portando el Ministerio de Defensa con usted? -Muy bien. El coronel de Pontevedra nos llama continuamente, ayer también se puso en contacto con nosotros el ministro Bono, que nos prometió que iba a descubrir lo sucedido y nos ofreció su apoyo. Hoy por ayer me han dicho que espere a viajar a Pontevedra porque igual tardan en repatriar los cuerpos dos días y puede que se celebren en Madrid los actos oficiales. ¿En algún momento de la conversación con Bono se le ocurrió reprocharle algo? -José siempre se lamentaba de que no le habían dado nunca una medalla al mérito. Hasta los mismos compañeros decían que era raro que con tantas chapas no se la hubieran concedido. Siempre decía: No, el día que venga en una caja de pino me la darán Y de verdad que va a ser así. ¿Cómo reaccionaba ante tragedias militares parecidas? -No le gustaba la gente que se manifestaba con el lema del No a la guerra y tampoco quienes pensaban que los militares iban sólo a pegar tiros. Vamos a ayudar, en misión humanitaria siempre recordaba. ¿Qué pensó después de todo lo ocurrido tras el accidente del Yakolev- 42? Mira, cari, si alguna vez pasa algo similar, tú no la vayas a montar a la tele porque los militares somos todos una gran familia me decía. Qué más te da, una vez muerto, el cuerpo de uno o de otro ¿Espera recuperar algún objeto personal al que guarde especial cariño? -José había hecho 150 fotos en la cámara digital que compró cuando estuvimos en junio en Oviedo, pero era muy pequeñina, para llevarla siempre encima así que no sé... Nos gustaría verlas.