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40 Sociedad MIÉRCOLES 17 8 2005 ABC Tecnología China contará su historia en internet en la mayor enciclopedia del mundo La obra tendrá capacidad para 35 millones de imágenes y 50.000 millones de caracteres b Los más de 100 millones de internautas con que cuenta el gigante asiático podrán volcar sus documentos en esta página web similar al diccionario Wikipedia PABLO M. DÍEZ. CORRESPONSAL PEKÍN. En un ejemplo perfecto de que las nuevas tecnologías también son compatibles con la tradición cultural, China va a utilizar internet para recopilar su vasta Historia en la que será la mayor enciclopedia del mundo. Tan monumental proyecto, auspiciado por la Asociación para los Estudios Culturales de China, abarcará desde el año 7.000 antes de Cristo hasta 1911, por lo que dejará sin cubrir dos periodos que resultan especialmente sensibles para el régimen de Pekín: la primera república, que duró hasta 1949, y el Estado comunista fundado a partir de esa fecha. Con independencia de la intencionalidad política que, evidentemente, tiene este sesgo cronológico, la principal novedad que presenta dicha enciclopedia es que será confeccionada por los más de 100 millones de internautas con que cuenta el gigante asiático. Según explicó a ABC el padre de la idea, Lu Jun, cada usuario podrá aportar los documentos históricos que considere oportunos volcándolos directamente en la página web El historiador Lu Jun es el padre de la idea P. M. D. Documentos de ciudadanos Este portal, www. china- cam. com, será como una especie de cubo en el que tendrán cabida todos los datos facilitados por el público, que luego serán debidamente ordenados, y también filtrados, por los controladores de la Asociación para los Estudios Culturales de China. Así, además de disponer de la información contenida en los más de 150.000 libros de Historia existentes en el país, la enciclopedia podrá verse enriquecida con innumerables documentos del pasado que pertenecen a ciudadanos particulares y a administraciones locales como aldeas y municipios. No en vano, y tal y como recordó Lu Jun, en China hay siete millones de profesores de Historia jubilados y una extensa red de bibliotecas rurales que cuentan con abundante información que, debido a la falta de medios, puede perderse para siempre en caso de que no se almacene correctamente Con el propósito de evitar esta destrucción del legado cultural, la página web tendrá memoria suficiente para recopilar 50.000 millones de caracteres y 35 millones de imágenes. Con dicha capacidad, la iniciativa china superará a la enciclopedia Wikipedia, un diccionario abierto al público de la red que comprende ya más de 1,3 millones de artículos y en el que todos los internautas pueden entrar libremente para modificar sus contenidos e ir construyendo gradualmente sus definiciones. El proyecto asiático empleará la misma tecnología y un software similar para que los usuarios, que deberán estar debidamente registrados, accedan al mismo y cedan los documentos que consideren de interés principalmente en mandarín, pero también en cualquier otro idioma. Es el caso de los diarios en inglés de un súbdito británico que trabajó como asesor imperial durante la Dinastía Qing (1644- 1912) que han sido donados por sus descendientes. Los vestigios más antiguos que aparecerán en tan exhaustiva base de datos tienen su origen en el Neolítico chino (7.000 antes de nuestra era) y corresponden a inscripciones caligráficas sobre piedra y caparazones de tortuga y huesos de animales. De estas primeras muestras de la escritura en China aún Inscripciones caligráficas más antiguas que se conservan en China se conservan unos 400.000 ejemplos, bastantes menos de los 10.000 millones de restos documentales grabados sobre bambú, madera, seda y tela hace ya más de 2.000 años. Muchos de ellos datan de la Dinastía Qin, la primera que unificó el país entre el 221 y el 207 antes de Cristo y varios siglos antes de que apareciera el papel. El Gobierno chino invertirá cada año 2.000 millones de yuanes (202,8 millones de euros) en la enciclopedia. Lu Jun confía en que las nuevas generaciones puedan recuperar buena parte del patrimonio histórico del país borrado por el régimen comunista durante las atrocidades cometidas en nombre de la infame Revolución Cultural (1966- 1976) A partir de octubre, cual- PABLO M. DÍEZ quiera podrá verter en la web los trozos de la Historia que posea en su casa. Una vez analizados y clasificados los contenidos, podrán ser consultados por todo el mundo en base a cuatro criterios cronológicos de búsqueda: el año según el calendario occidental, la dinastía imperial, el horóscopo chino y las épocas históricas del gigante asiático. Este proyecto nunca terminará, ya que se trata de un trabajo permanente de recopilación y corrección de datos que deberá ser continuado por nuestros descendientes auguró Lu Jun, un historiador de 52 años que, tras impartir clases en la prestigiosa Universidad de Pekín, se ha propuesto dotar a China de una enciclopedia tan descomunal como su pasado. Censura en un proyecto abierto al público El fundador de la web, el historiador Lu Jun, se vanagloria de que esta enciclopedia sobre China será la mayor del mundo gracias a su carácter abierto al público. Al menos, todo lo libre que una iniciativa de esta índole puede ser en el gigante asiático, donde el régimen comunista ha impuesto un férreo control sobre internet para evitar las críticas a este sistema político totalitario. A la legislación aprobada recientemente para registrar e identificar a los usuarios que difundan sus ideas por el ciberespacio, se suma la habitual censura de temas y palabras sensibles, como democracia libertad derechos humanos manifestaciones Tíbet o independencia de Taiwán Utilizando las últimas tecnologías, proporcionadas por las compañías informáticas occidentales y por los principales portales de internet, Pekín también aplicará el bloqueo a esta Enciclopedia de la Historia de China. Mediante un filtro de términos prohibidos, los controladores de la Asociación para los Estudios Culturales rechazarán cualquier aportación contraria al régimen, por lo que la página web no podrá convertirse nunca en una plataforma para los disidentes. Además, para curarse en salud, el proyecto sólo abarcará hasta 1911 y no cubrirá ni la primera república ni la época comunista, cuya Historia sólo puede ser escrita por el poder político y no por el resto del pueblo.